La modificación del artículo 135 de la Constitución Española para limitar el déficit público, acordada con nocturnidad y a toda prisa por los partidos mayoritarios en este tórrido final del mes de agosto, parece más bien una pamema –acepción 3 del DRAE- destinada al consumo interno –cada medida, de las adoptadas una semana sí y otra también por el gobierno, es tanto o más inútil que la anterior pero debe, al menos, ser más espectacular- a contentar a los alemanes y también a los dichosos, evanescentes y ubicuos mercados que reclaman alguna medida que les asegure que este y sucesivos gobiernos considerarán prioritario el pago de la deuda(*).
viernes, 26 de agosto de 2011
El que paga... puede seguir pidiendo.
La modificación del artículo 135 de la Constitución Española para limitar el déficit público, acordada con nocturnidad y a toda prisa por los partidos mayoritarios en este tórrido final del mes de agosto, parece más bien una pamema –acepción 3 del DRAE- destinada al consumo interno –cada medida, de las adoptadas una semana sí y otra también por el gobierno, es tanto o más inútil que la anterior pero debe, al menos, ser más espectacular- a contentar a los alemanes y también a los dichosos, evanescentes y ubicuos mercados que reclaman alguna medida que les asegure que este y sucesivos gobiernos considerarán prioritario el pago de la deuda(*).
lunes, 1 de agosto de 2011
En torno al congreso sobre el pico de petróleo.
martes, 7 de junio de 2011
Wirtschaftlichkeit, Versorgungssicherheit und Umweltverträglichkeit(*). Y una de gambas.
Pero es que el anuncio, obviamente, no responde a ninguna reflexión seria sobre la energía ni al propósito del gobierno alemán de apagar, si fuera necesario, el 25% de sus cachivaches eléctricos. Se trata, simplemente, de un guiño de la Sra. Merkel a una parte de su electorado, justamente alarmado por la catástrofe de Fukushima e imbuido de la fantástica teoría del desarrollo sostenible, guiño que, por otra parte, es poco más que un brindis al Sol. Ya veremos, 10 años, en la situación actual, son muchos años, si la disponibilidad de petróleo y carbón y los niveles de CO₂ en la atmósfera permiten, realmente, prescindir de la energía nuclear o si la energía eléctrica necesaria, evidentemente de origen nuclear, puede ser importada sin riesgo de los países vecinos. Si no es así y sigue sin haber alternativas serias, no se cerrarán más centrales que las obsoletas y se abrirán, si aún se dispone de la energía fósil necesaria para construirlas, las que sean necesarias.
(*) Economía, seguridad energética y sostenibilidad ambiental
domingo, 27 de marzo de 2011
Al Cine
No hace mucho, invitado por el alcalde de Barbastro, asistí a un pase privado de There Be Dragons, una película de Roland Joffé, producida por miembros del Opus Dei a la mayor gloria de su fundador. La historia, que no estaba mal contada, no tenía, sin embargo, demasiado interés, aunque a algunos de los asistentes pareció emocionarles mucho, tal como había anunciado el presentador —uno de los productores— que ocurriría. Según dijo, un hermano suyo consiguió evitar la ruptura inminente de su matrimonio por el procedimiento de acudir con su pareja a ver la película.
Salen imágenes de Barbastro que no son de Barbastro ni, en contra de lo anunciado, lo parecen, y hay bastantes minutos dedicados a la guerra civil, presentada bajo un punto de vista pretendidamente conciliador, pero que no deja muchas dudas acerca de quiénes son los buenos y quiénes los malos.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Epílogo (Эпилог)
Muchas gracias a todos los que hayáis tenido la paciencia de acompañarnos siguiendo esta historia a través de Internet. Escribirla y recibir vuestros mensajes por correo o a través de los comentarios del blog ha sido, quizá, la parte más gratificante de la experiencia.
Hasta siempre.
sábado, 11 de diciembre de 2010
La fiesta de despedida y la embajada (S)
jueves, 9 de diciembre de 2010
Atrapados en Kiev.
Esta mañana, justo después de la llamada de Mila, me decía S. que habría que cambiar el nombre del blog y llamarlo Atrapados en Kiev, en lugar de Otoño en Kiev.
Cuando estábamos esperando la llamada para ir a la embajada —para lo que suponíamos que iba a ser la última gestión, obtener el visado—, nos ha dicho Mila que los pasaportes de las chicas, que supuestamente salieron ayer de la fábrica, no habían llegado.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Preparando la vuelta a casa
Como aquí es casi imposible pasar un día sin un problema u otro, ayer nos llamó Mila, a la que habían llamado los del apartamento para decirle que teníamos que irnos el viernes a otro, de cuatro habitaciones -sic- en la quinta puñeta porque el nuestro lo tenían alquilado a otros a partir del día 10. Un par de empleados del dueño han estado, efectivamente, esta tarde en el apartamento con esa pretensión en un momento en que estábamos solos N y yo. Aunque la cosa ha empezado bastante mal y tanto ellos como yo hemos levantado algo la voz, finalmente hemos llegado a una solución de compromiso que consiste en que nos quedamos hasta el 11 a las 12. En realidad a ellos les ha parecido un compromiso pero esa era precisamente la fecha y hora en que teníamos pensado marcharnos, así que todos contentos. Parte del éxito de la negociación hay que atribuírselo a N que ha dejado en su diario esta versión del incidente:
Apostillando. Martes 7 de diciembre (S)
Hoy tenemos que volver al Ministerio de Justicia para apostillar la sentencia y los certificados de nacimiento. Parece un trámite sencillo, pero, claro, no lo es.
El cielo está gris, aunque llueve poco. Las calles están casi ya limpias de nieve. En nuestro balcón, el suelo y el banco de madera están cubiertos de una delgada capa de hielo.
martes, 7 de diciembre de 2010
Empieza la ¿última? semana
Hoy hemos ido al Ministerio de Justicia a apostillar la sentencia que nos dieron el viernes. Apostillar, según el DRAE, es poner apostillas que son, según el mismo diccionario, acotaciones que comentan, interpretan o complementan un texto, algo que no necesitábamos en absoluto, porque para nosotros la sentencia se comentaba a sí misma: era fácil de interpretar y no requería ningún complemento.
lunes, 6 de diciembre de 2010
Sábado y Domingo (4 y 5 de diciembre)
Supongo que no lo habrán hecho por hacerle un favor al Gobierno, pero los controladores se lo han puesto a José Luis Rodríguez Zapatero como cuentan que se las ponían a Felipe II. Supongo que las perdices que debía cazar sin mesura a pesar de la gota.
Una huelga salvaje, organizada por un colectivo cuyos miembros cobran mucho más del doble de lo que cobran los funcionarios mejor pagados de España —presidente del Gobierno incluido— y justo antes de empezar un puente como el de la Constitución, no es algo que un Gobierno acosado por la crisis y por las encuestas como el actual pueda dejar pasar como en otras ocasiones.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Segunda y última etapa. Segundo día (S)
Hoy nos notifican la sentencia.
Salimos del nuevo apartamento, en el número 9 de la misma calle, y esperamos a T., que nos va a llevar al juzgado. Ayer nevó y todavía queda nieve. Hace frío, bastante.
Aparece el coche de T., con pinta de haber dormido al raso. Cuando pasamos el puente sobre el Dniéper, el barrillo que nos lanzan los otros coches se está quedando helado; el agua del limpiaparabrisas también está helada y casi no se ve. Tania para de cuando en cuando y echa un poco de agua de una botella que lleva en el coche, pero lo más emocionante es cuando lo hace sin parar, en medio del tráfico y con el cristal casi opaco. La verdad es que esta chica conduce muy bien.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Segunda y última etapa. Primer día
jueves, 2 de diciembre de 2010
Alguna foto
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Llegada a Ucrania
martes, 30 de noviembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
Preparando la vuelta (a Ucrania)
martes, 23 de noviembre de 2010
Desde Kiev: Vigésimo día (S)
Último día, de momento. Llueve bastante.
Hay poco que hacer: recoger, cambiar dinero para pagar el apartamento y comer con Mila y la traductora de la asociación para concretar lo que hay que hacer a la vuelta, el 1 de diciembre, que no es poco.
Aunque no he repasado estas crónicas —narradas en tono periodístico rápido, sin revisar ni pulir—, creo que me he detenido en lo negativo y, acaso, he podido dar una visión excesivamente gris de este pedazo de Kiev que he recorrido.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Desde Kiev: El Juicio. Lunes 22 (S)
Hemos dormido poco.
La pequeña dice que está preocupada. Tiene miedo, dice, de que la juez no la deje ir a España. La mayor tampoco podía dormir.
Salimos para el juzgado. N. no viene porque el juicio es a puerta cerrada.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Desde Kiev: jueves 18 (S.)
Hoy también hay niebla, quizá algo más tenue que la de ayer.
Al otro lado de la calle me esperan para ir, otra vez, a los registros y al juzgado, hasta donde hay un buen trecho. Cruzamos el puente sobre el Dniéper, que parece no acabar nunca, aunque vamos por el lado bueno. En dirección contraria, hacia el centro de Kiev, hay, como siempre, un atasco monumental.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Decimosexto día
Desde Kiev: miércoles 17. (S)
Hoy también ha sido un día ajetreado.
De las notificaciones en el DA —Departamento de Adopción— se ha encargado Mila y después hemos comido con ella en el restaurante que hay debajo de casa, al que ya me he referido en alguna ocasión. Es un lugar agradable en el que nos encontramos a veces —hoy, por ejemplo— con la notaria, que nos saluda y a la que deseamos buen apetito, que así se dice aquí: appetit, más o menos. Hay bastantes palabras parecidas. El ucraniano es un idioma suave, sonoro, bastante agradable.
Decimoquinto día
jueves, 18 de noviembre de 2010
Desde Kiev: lunes 14 y martes 15. (S)
La mañana del lunes es algo gris. Hoy toca juzgado.
Cuando me estoy poniendo el vestido que me he traído para estas ocasiones, discreto y sobrio, recuerdo a Pepe Isbert en una película de Luis García Berlanga, cuando arreglaba la corbata de su yerno, que iba a pedir plaza de verdugo, y le explicaba que a los edificios administrativos hay que ir siempre correctos y aseados.