Mostrando entradas con la etiqueta gente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gente. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de enero de 2024

¿Por qué la gente sigue votando a Trump?

Artículo de Georges Monbiot. Columnista de The Guardian


Se han propuesto muchas explicaciones para el continuo ascenso de Donald Trump y la firmeza de su apoyo, incluso a medida que se acumulan los escándalos y los cargos criminales. Algunas de estas explicaciones son poderosas. Pero hay una que no he visto mencionada en ninguna parte, que podría ser la más importante: Trump es el rey de los extrínsecos.

Algunos psicólogos creen que nuestros valores tienden a agruparse alrededor de ciertos polos, descritos como "intrínsecos" y "extrínsecos". Las personas con un fuerte conjunto de valores intrínsecos se inclinan hacia la empatía, la intimidad y la autoaceptación. Tienden a estar abiertos a desafíos y cambios, interesados en los derechos universales y la igualdad, y protectores de otras personas y del mundo viviente.

jueves, 30 de enero de 2014

El discurso que ningún presidente de Estados Unidos ha pronunciado... aún.

Traducido al español de un post de George Mobus en su blog: http://questioneverything.typepad.com/question_everything/2014/01/the-real-state-of-the-union-and-world.html.

Queridos seres humanos, el estado del mundo no es bueno.


viernes, 23 de abril de 2010

De velos, deudas y otras historias.

Que una adolescente marroquí lleve o no lleve un pañuelo en la cabeza, en clase o fuera de clase, es algo que, objetivamente, no tiene la menor importancia. Pero parece ser que, en algunos colegios de Madrid, hay una norma interna que prohíbe que los alumnos lleven la cabeza cubierta.

Es una norma que no tiene mucho sentido. Otra cosa sería que se prohibiera el burka o algún otro aditamento que impidiera identificar al portador. Pero, claro, si fuéramos a eso, tendríamos que cuestionar un montón de leyes que no tienen más objeto que dejar claro que aquí, como en todas partes, hay unos que mandan y otros que obedecen y que el poder, para manifestarse en todo su esplendor, tiene que ser —y es, por naturaleza— arbitrario.

Los míos y los suyos


El antiguo presidente del Comité Olímpico Internacional, Samaranch, ha muerto y ha sido enterrado, con honores de gran estadista, en una ceremonia presidida por el Rey. ¿Y qué?,dirá mi amigo Rubén. Pues nada, la verdad. Al fin y al cabo el Rey y toda la corte de los milagros han ido al entierro de uno de los suyos. Yo no hubiera ido, nadie me ha invitado,  porque a mí Samaranch me deja, y me dejaba,  frío. A  mí y a media Europa, que lo considera, en todo caso,  un modelo de habilidad y capacidad de adaptación, capaz de pasar de los círculos del poder franquista a los de la democracia, esta,  sin despeinarse lo más mínimo y también el hombre que salvó los juegos olímpicos a costa de acabar con el amateurismo, institucionalizar los negocios y también la corrupción. Dice el Frankfurter Allgemeine Zeitung en su edición digital de hoy:  Das Prinzip „Eine Hand wäscht die andere“ wurde unter Samaranch zur Maxime. (La idea de que una mano lava a la otra llegó, con Samaranch, al máximo). Yo hubiera ido, por ejemplo, al entierro de Delibes, -tampoco me invitó nadie y además me caía muy lejos-, mientras el Rey estaba viendo a Alonso, otro de los suyos, en una competición de fórmula 1. 

viernes, 12 de marzo de 2010

Sin luz

Una mujer, indignada con las autoridades catalanas, decía en televisión que se había sentido, con el apagón, como en la prehistoria. Aunque no era muy joven, no es probable que supiera —al menos de primera mano— cómo se vivía en la prehistoria, pero no se puede descartar, tal como están las cosas, que ella, o sus hijos, tengan en el futuro alguna experiencia más duradera de lo que es vivir sin electricidad.

viernes, 2 de octubre de 2009

Que les aproveche (a los brasileños).

Madrid no organizará los Juegos Olímpicos de 2016. Se acabó la corazonada y con ella un buen montón de millones gastados en promociones, fastos e infraestructura. Claro que eso es, como siempre, lo de menos. Los que fueron a Copenhague, el alcalde, el rey, el presidente y toda la corte de los milagros que va siempre a estos eventos, haga o no alguna falta en el lugar de los hechos, se quedaron, supongo, cariacontecidos y frustrados. El resto de los españoles me temo que no tanto. Estamos aprendiendo, poco a poco que las cosas que interesan a esta tropa no interesan, necesariamente, a las gentes del común, que a lo más que pueden aspirar en un acontecimiento de estos, es a que les pongan una camiseta y les dejen hacer de voluntarios para guiar a los turistas, o a un trabajo mal pagado durante los meses o años que duren sus efectos. Además es más de lo mismo. Más obras, más especulación, más negocios raros, más fiestas para los que se las puedan permitir, más deuda y más fantasías planeando sobre una realidad a la que por más expos, juegos, grandes escalas y leyes de lenguas que se le echen encima sigue siendo bastante preocupante. Pero si la solución era salir corriendo hacia adelante, parece que, por esta vez, tendrán que pensar en otra cosa. Ya se les ocurrirá.

martes, 29 de septiembre de 2009

¿Crisis? No se preocupe: construya un parque temático.

Acabo de ver por televisión que, en un ayuntamiento de Madrid —creo que en Torrejón de Ardoz— han destinado cinco millones de euros del Plan E a construir un parque temático, o algo similar, formado por reproducciones de cartón piedra de los monumentos europeos más representativos, o que ellos consideran más representativos.

Preguntado por la periodista, el concejal de Obras del municipio en cuestión decía que, pensando en algo para atraer al turismo y a falta de monumentos propios, habían tenido la idea de construir el parque de marras.

Esto del turismo se está sacando de quicio.