Un día del mes de junio de 1983, hace ya cuarenta años, el entonces alcalde de Barbastro, Paco Víu, y yo salíamos del Banco de España, en Madrid, por una de las puertas que dan al paseo del Prado, con la idea de tomar un café y recorrer un poco la ciudad para hacer tiempo hasta la salida del tren que nos devolvería a… Monzón (ahora seguramente tendría que ser a Huesca o a Zaragoza, pero hay más trenes y son más rápidos).
Con el café delante, conversamos acerca de los problemas que teníamos entre manos. Paco había accedido a la alcaldía de Barbastro y yo había obtenido un escaño en las Cortes de Aragón —ambos por el PSOE— hacía poco, y había algunas cuestiones que nos preocupaban.