
Compré este libro en Zaragoza, a finales de 1972 o principios de 1973, en el quiosco de prensa que
había frente a la vieja facultad de medicina en la plaza de Paraíso, cerca del
edificio de Capitanía y del Colegio Mayor Pignatelli, regentado por los
jesuitas y notable foco de fronda por aquellos años. En Zaragoza había entonces
muchos quioscos de prensa, muchos grises
y una sorprendente vida cultural y sobre todo política que se traducía en fuertes altercados que se iniciaban por la mañana con una asamblea
estudiantil de distrito en el aula magna de la facultad de ciencias y acababan
con la policía repartiendo palos por la ciudad universitaria y complicándoles bastante
la vida a los estudiantes que daban la cara mientras otros, en la sombra y con
más visión de futuro, daban sus primeros pasos en la política real intentando decidir en cuál
de los numerosos partidos en gestación tendrían más posibilidades.