Hace muchos años en este país no había
libertad de prensa. No era una cosa que la mayoría de la gente echara de menos
y, además, las cosas importantes pasaban siempre en el extranjero. La guerra de
Vietnam ocupó la primera página durante años, también la revuelta estudiantil
de 1968 o el bloqueo de Berlín: la vida y milagros de los duques de Windsor,
los príncipes de Mónaco o los reyes de Bélgica; los festivales de Eurovisión,
de Benidorm y de lo que fuera. También el turismo que, como ahora y a pesar de
que los turistas eran menos y no estaba aún de moda controlar los porcentajes
de ocupación de hoteles y chiringuitos, ya empezaba a ocupar una parte
importante de las noticias de prensa.