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martes, 18 de noviembre de 2025

Pleitos tengas... y los ganes (de una vieja maldición popular)

En junio de 2022 compré un triciclo motorizado que tenía, y tiene, las características que exige el reglamento general de vehículos para ser considerado un vehículo para personas con movilidad reducida. La DGT emitió, a petición mía, un informe en el que se dice que el vehículo en cuestión 'puede' ser considerado un ciclomotor de tres ruedas o un vehículo para personas con movilidad reducida. El jefe de la policía municipal en el momento de la compra vio el vehículo y no apreció ningún problema en que recibiera tratamiento similar a una silla de ruedas a pesar de que su aspecto, no su velocidad ni su peso, era el de un ciclomotor de tres ruedas, similar, por otra parte, a los Scooter de tres y cuatro ruedas que utilizan las personas con problemas de movilidad.

martes, 5 de agosto de 2025

Últimas veces

Desde que cumplió los setenta años vivía con la sensación de estar haciendo cosas por última vez. Algunas ya habían quedado atrás para siempre: charlar con amigos hasta altas horas de la mañana en torno a una botella de vino; pasear por la playa; visitar alguna de sus ciudades fetiche, como Barcelona, Londres o París, que —pensaba con una mezcla de nostalgia y desdén— ya no son lo que fueron; o enredarse en discusiones políticas sin sentido. Esto último, sobre todo, porque creía haber alcanzado algo parecido a la ataraxia —así la llamaba él—, un estado en el que la opinión ajena, que nunca le había interesado demasiado, había dejado de importarle casi por completo.

jueves, 24 de abril de 2025

¿No era para tanto?

Hace tiempo que escribo sobre energía. Una cuestión en la que, en pocos años, los observadores desapasionados y medianamente informados pasamos de una relativa seguridad a una profunda desorientación. Aquella “seguridad” consistía en la, por entonces, aparente inevitabilidad del desastre: un colapso económico y social tras la llegada —que parecía inminente— del pico en la producción mundial de petróleo.

Al abrigo de esa convicción se organizaron congresos —dos de ellos los organizamos David Lafarga (†) y yo en la UNED de Barbastro—, se crearon y mantuvieron páginas web de referencia, como The Oil Drum, y se celebraron debates universitarios sobre extracción de petróleo, límites físicos, ecología o economía. Se construyeron gráficos y se elaboraron estudios, algunos muy elaborados y convincentes. Yo mismo escribí artículos que pretendían dejar claro que el crecimiento económico, impulsado por una política monetaria asentada en la expansión del crédito, sólo era posible gracias a un aporte creciente de energía; aporte que, a su vez, sólo un suministro también creciente de petróleo podía garantizar.

jueves, 6 de febrero de 2025

Agosto de 1936.

 

El convento en los años 60. A la izquierda la casa de Carmen y José
Hace casi un mes del fracasado golpe de estado y del comienzo de la guerra civil. La guarnición no ha secundado el golpe y la ciudad se mantiene, por el momento, leal al régimen republicano. Decir que dentro de la legalidad es mucho decir. La legalidad republicana dejó de existir en gran parte del territorio a raíz del golpe de estado. El poder real está en manos de un comité revolucionario que pronto empieza a tomar medidas contra los que considera, en algunos casos con razón, partidarios de los militares golpistas. Uno de los estamentos más afectados es el clero. Los curas de los pueblos son perseguidos y, en muchos casos asesinados en las carreteras. Los pertenecientes a órdenes religiosas presentes en la ciudad, como los claretianos o los escolapios, están encerrados en el salón de actos de estos últimos. El obispo está encarcelado en el Ayuntamiento y muchos ciudadanos, considerados simpatizantes de los rebeldes, en el convento de las Capuchinas.

jueves, 9 de enero de 2025

Intemporal (publicada en un recopilatorio de historias sobre Barbastro)

Cuando yo nací, en España mandaba un general que había ganado una guerra catorce años antes. Entonces, e incluso muchos años después, aquella guerra seguía estando presente en la mente de todos, aunque la gente procuraba no hablar mucho de ella y en la medida de lo posible intentaba olvidarla. De hecho, había una cosa que me llamaba la atención en mis primeros años y es que no parecía haber nada antes de aquella guerra. O al menos inmediatamente antes. Sí estaban, desde luego, los Reyes Católicos, Felipe II e incluso algunos borbones, pero nada que tuviera que ver con los años inmediatamente anteriores a la República, la república misma o las versiones no hagiográficas de la guerra civil. En los libros que yo leía, las aventuras de Guillermo Brown, por ejemplo, Guillermo iba a la misma escuela que sus padres, pero yo no iba a la misma escuela que mi padre porque mi padre estaba a los 17 años sirviendo una batería nacional cerca de Laspuña, incorporado a la fuerza para hostigar a la 43 división del ejército republicano, ya en franca retirada y concentrándose en la efímera bolsa de Bielsa. La república había suprimido los recuerdos anteriores al 31 y los vencedores de la guerra los anteriores a 1939 con lo que el país parecía limitarse a lo hecho desde que el general victorioso fue proclamado Caudillo de España por la gracia de Dios. O por una gracia de Dios, que también se decía en algunos ambientes.  

viernes, 27 de septiembre de 2024

Historias del Instituto Laboral

 

Fachada posterior del Instituto
Según la prensa de la época, a mediados de los años sesenta, en España no pasaba nunca nada. En el Instituto de Barbastro, por supuesto, tampoco. Pero las cosas estaban a punto de cambiar. Fue un día como otro cualquiera, de 1966, año más, año menos, mientras esperábamos el comienzo de la clase, cuando una inusual algarabía alteró la tranquilidad de la habitualmente pacífica calle suburbana que discurría bajo nuestras ventanas. Hacía algún tiempo que circulaba por los pasillos y en los corrillos del recreo un rumor que no terminábamos de creer. Aquel curso había empezado con normalidad y nada hacía esperar que el viejo instituto fuera a verse sacudido por lo que, a todas luces, era una revolución.

viernes, 23 de agosto de 2024

Feliz cumpleaños.

Envejecer es, en el mejor de los casos, incómodo. Envejecer con problemas de movilidad aún más. Con alguna enfermedad grave, un tumor en la vejiga por ejemplo, las molestias pueden alcanzar proporciones considerables. No obstante, la vida puede seguir siendo interesante. Y los 71 años un observatorio privilegiado, tanto de lo acontecido como de lo que está por venir. Un lugar desde el que mirar al mundo con una cierta distancia, compatible con la sensación de 'déjà vu'. También con la de que, cuando las cosas se pongan mal y haya que pedir la cuenta, la salida no será sino la lógica e inevitable consecuencia de haber llegado al final del camino.

lunes, 11 de marzo de 2024

Domingos cerrado.

 


Los domingos por la mañana no hay, en esta zona de Zaragoza, ningún bar abierto. Este de Los Amantes, en la esquina de la calle Princesa y el paseo de Teruel, es un bar pequeño pero muy recomendable desde todos los puntos de vista. De lunes a sábado, claro. Los domingos hay una alternativa en una especie de bar-panadería-cafetería, la Panadería Simón, unos metros más abajo, hacia la puerta del Carmen. Ayer, domingo, estaba hasta los topes, como lógica consecuencia del cierre, también por descanso dominical, del Bar de la Esquina, regentado por un hombre con aspecto oriental, probablemente chino, que parecía dispuesto a abrir todos los días de la semana a pesar de contar, ostensiblemente, con una sola empleada. Pero no. Hasta ayer llegó la cosa. Las calles sin bares abiertos, con cada vez más tiendas cerradas y algún solar vallado y persistentemente vacío, son un anticipo del apocalipsis, del que ya tuvimos una primera visión, gracias a la desgraciada gestión gubernamental de la pandemia. O, dicho con algo menos de dramatismo, anticipan un cambio de época. Pero los cambios, que no son necesariamente malos, pueden parecerse al apocalipsis, vistos por los que ya no tenemos edad para adaptarnos.

martes, 30 de enero de 2024

Coplas. Jorge Manrique



Recuerde el alma dormida, 

avive el seso e despierte 
contemplando 
cómo se pasa la vida, 
cómo se viene la muerte 
tan callando; 
cuán presto se va el placer, 
cómo, después de acordado, 
da dolor; 
cómo, a nuestro parecer, 
cualquiera tiempo pasado 
fue mejor. 

  

Leí a Jorge Manrique hace muchos años. Coplas a la muerte de su padre, al que corresponden los versos reproducidos más arriba, era uno de los poemas más presentes en los libros de texto de aquellos años, cuando no tenían mucho significado para mí palabras como muerte, placer, dolor o tiempo pasado. El tiempo era algo impreciso, pero en todo caso era futuro. La muerte era algo que les ocurría, muy de tarde en tarde, a los abuelos, a los míos y a los de otros y un placer era, por ejemplo, ingerir un bote entero de leche condensada, aunque llevaba consigo, además de las represalias maternas, la indigestión correspondiente. Sesenta años después estos versos están cargados de significados y significantes, distintos, por supuesto, de los que entonces tenían. La muerte ya no es algo que les pasa a mis abuelos o a los abuelos de mis amigos, sino que les ha pasado a mis padres, a los de mis amigos y también a amigos, profesores, compañeros de estudios y compañeros de trabajo. Y es algo que, con toda seguridad, me pasará a mí y además en un lapso de tiempo incomparablemente más corto que el que ha transcurrido desde que leí aquello versos por primera vez. 

martes, 9 de enero de 2024

AI (¡Ay!)



 Hace muchos años, unos cuarenta, en un aula informática, improvisada con algunas de las máquinas que constituían la primera generación de computadores personales que aterrizó en España, ATARI, COMMODORE, HP y algún otro que no recuerdo, explicábamos a un grupo de profesoras, la mayoría o casi todas monjas, de Barbastro, el funcionamiento, sencillo, y las posibilidades, pocas, de la computación de la época. Con aquellos aparatos aún tenía uno la impresión de que controlaba algo de lo que pasaba en la pantalla porque el chisme era incapaz de hacer nada sin recibir instrucciones precisas.

martes, 5 de diciembre de 2023

Mi calle, las fuentes y el río

Parece que se van a recuperar las viejas fuentes del Azud y del Vivero, en la calle de las Fuentes. Para mí, que nací y viví quince años en una casa que está justo encima, estas fuentes fueron un elemento imprescindible del paisaje.

Las fuentes, sobre todo la del Azud —porque la del Vivero decían que no era potable—, suministraban agua en verano y, a veces, también en invierno, ya que la incipiente red de suministro se congelaba con bastante facilidad y, sobre todo, nunca proporcionaba agua a la temperatura adecuada, cosa que sí hacía la fuente.

jueves, 12 de octubre de 2023

UNED 40 años. Así empezó.

Un día del mes de junio de 1983, hace ya cuarenta años, el entonces alcalde de Barbastro, Paco Víu, y yo salíamos del Banco de España, en Madrid, por una de las puertas que dan al paseo del Prado, con la idea de tomar un café y recorrer un poco la ciudad para hacer tiempo hasta la salida del tren que nos devolvería a… Monzón (ahora seguramente tendría que ser a Huesca o a Zaragoza, pero hay más trenes y son más rápidos).

Con el café delante, conversamos acerca de los problemas que teníamos entre manos. Paco había accedido a la alcaldía de Barbastro y yo había obtenido un escaño en las Cortes de Aragón —ambos por el PSOE— hacía poco, y había algunas cuestiones que nos preocupaban.

jueves, 25 de mayo de 2023

1953

El tiempo pasa más deprisa a los 70 años que a los 20 por la sencilla razón de que, inconscientemente, comparamos cada intervalo de tiempo con el tiempo vivido o del que tenemos memoria. También porque a los 20 no solemos albergar muchas dudas acerca de que después del año en curso vendrá otro, y otro después y eso hace que veamos con cierta indiferencia el paso del tiempo. Indiferencia que va desapareciendo y que, en torno a los 70 años, se transforma en algo ligeramente parecido a la angustia. A los 70 uno está, le guste o no, en la recta final de la vida, y es mejor hacerse a la idea y llevarlo con paciencia y resignación. O con orgullo y satisfacción, como diría aquél

miércoles, 10 de marzo de 2021

Breve historia de los primeros tiempos de la informática institucional en España. El caso del centro de la UNED de Barbastro

La historia de la informática en el Centro de la UNED en Barbastro comienza en un tiempo que hoy resulta difícil imaginar. Cuando el centro se creó, en 1983, la informática administrativa era prácticamente inexistente en la red de centros de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. La gestión académica descansaba en procedimientos manuales y en un sistema centralizado de tratamiento de datos en Madrid. Las matrículas se realizaban en los centros, pero la documentación en papel se enviaba después para su procesamiento diferido. Los listados no regresaban hasta meses más tarde, a veces ya en primavera, cuando muchas decisiones organizativas debían haberse tomado con anterioridad.

Ese modelo no era una anomalía, sino la lógica de la época. La informática era cara, escasa y, sobre todo, centralizada. La periferia ejecutaba; el centro procesaba. Lo relevante, sin embargo, es que la ruptura de ese esquema no vino de una decisión estratégica, sino de algo mucho más modesto.

martes, 16 de enero de 2018

Fin de la primera parte

Diagnóstico de la biopsia: TaG1. Bien diferenciado y no infiltrante, es decir, un tumor, sí, pero de bajo grado y bajo riesgo –bajo no significa nulo, claro- y extirpado. Me ha dicho que de los lavados, si me parecía, podíamos prescindir por el momento -que era algo a lo que había que ir con fe-. Hemos prescindido, naturalmente. No tenía mucha fe, desde luego, pero además es un proceso que dura seis meses, sin demasiadas garantías y muy molesto. Se trata, por lo visto, de introducir en la vejiga, mediante un catéter y mantenerlas allí algo más de una hora, cierta cantidad de toxinas, el bacilo de la tuberculosis, por ejemplo, para activar las células del sistema inmunitario. Seguro que lo diseñaron en Auschwitz. Así que hemos quedado, salvo crisis, para dentro de tres meses y entonces veremos. Ah, y que no lea tanto sobre el tema por Internet. Que él no lee nada de matemáticas. La verdad es que, últimamente, yo tampoco.

lunes, 8 de enero de 2018

Problemas

El 14 de julio me encontraron un cáncer en la vejiga. Fue gracias a una revisión de próstata en una clínica privada, a la que acudí después de llevar más de un año esperando que me llamaran de la Seguridad Social. Cuando reclamé por escrito, me dijeron —también por escrito— que mi caso no estaba clasificado como urgente. No sé qué es lo que considerarán urgente.