Todos esos problemas tienen algo en común: se solucionarían o, al menos, se atenuarían con una llamada telefónica, consultando el mapa que ahora llevan todos los móviles, revisando el correo o utilizando algún sistema de mensajería. Pero siempre me encuentro con dificultades insalvables para manejar el aparato. O bien no consigo marcar el número, o no encuentro la aplicación que muestra el mapa, o estoy sin batería o… en fin, dificultades que solo se resuelven porque, al final, me despierto con una notable sensación de alivio.
