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lunes, 18 de agosto de 2014

In God We Trust (porque lo que es en estos...)

El Ministerio de Sanidad dice ahora que el ciudadano nigeriano, supuestamente afectado por el virus del Ébola en Alicante, padece en realidad otra enfermedad que será tratada adecuadamente y que, por lo visto, ni es infecciosa ni contagiosa ni nada.

¿Quiere esto decir que el hombre no tiene el Ébola? Desde luego que no. Quiere decir que lo que creen más conveniente —para evitar el pánico, para no perder votos, para dar mejor imagen o, simplemente, para seguir con la inveterada costumbre de soltar lo primero que se les ocurre si creen que es lo que la gente quiere oír— es decir lo que han dicho.

jueves, 15 de octubre de 2009

Dinero

En la economía actual lo más importante es el dinero: quién lo hace, cómo circula y, por supuesto, quién lo tiene.

Si a usted le preguntan por el origen del dinero que cree que tiene en el banco y con el que paga puntualmente —o eso espero— sus facturas de luz y agua, sus hipotecas y trampas diversas, contestará, sin duda, que el dinero lo hacía el gobierno, por medio del Banco de España, cuando la moneda de curso legal era la peseta, y que ahora es el Banco Central Europeo el responsable del dinero en circulación.

viernes, 18 de abril de 2008

Reflexiones en torno al Peak Oil

El origen último de la prosperidad y el bienestar que actualmente disfruta una parte minoritaria de la población mundial hay que buscarlo en el petróleo, o mejor dicho, en la relativa abundancia de petróleo barato que venimos disfrutando desde el último tercio del siglo XIX. El petróleo es una fuente de energía primaria, creada en el interior de la Tierra mediante la compresión, a altas temperaturas y durante millones de años de biomasa enterrada como consecuencia de violentos fenómenos geológicos, tiene una forma líquida muy conveniente para facilitar su almacenamiento y su transporte,  es estable a temperatura ambiente y muy eficiente desde el punto de vista del retorno energético. El proceso de formación no se ha detenido pero, considerando que ha costado 500 millones de años de historia geológica, acumular el petróleo actualmente existente, podemos considerar totalmente despreciable la cantidad que puede llegar a formarse en doscientos o incluso mil años, es decir que tenemos que asumir que la explotación industrial del petróleo sólo puede consistir en el  agotamiento de una cantidad predeterminada, que no se verá incrementada de manera significativa en todo el período de extracción[3].