jueves, 9 de abril de 2026

Tenía que llegar

Y ya ha llegado. Ya hay un modelo de IA, desarrollado por Anthropic —Mythos— que se considera demasiado potente, léase peligroso, para ponerlo al alcance del público general ¿Por qué nos lo cuentan? Vaya usted a saber. Bueno, pues el caso es que, según parece, el modelo es capaz de descubrir de manera autónoma —sea lo que sea lo que eso significa— vulnerabilidades en sistemas que nadie sabía que existían y de diseñar, a continuación, los algoritmos que las explotan. Y hace cosas que tenía expresamente prohibido hacer, como salir de un entorno supuestamente cerrado y seguro, enviar correos electrónicos jactándose de ello y publicar sus éxitos en páginas web. Paradójicamente, y esto es quizá lo más sorprendente, el modelo ha intentado ocultar sus habilidades en los benchmarks de prueba. En fin, un tema muy interesante y potencialmente preocupante si uno no estuviera ya de vuelta de todo. 


sábado, 28 de marzo de 2026

Redes, blogs y audiencia (¿Para qué sirve escribir si nadie lee?)

Tengo una página en Facebook en la que, de vez en cuado, publico alguna cosa —sobre todo referencias a este blog, pero también reflexiones de carácter general—. El número de "amigos" está limitado a 100 y procuro mantenerlo en esa cifra, sustituyendo a los que abandonan por su propia voluntad. Algunos de ellos, muy pocos, comentan ocasionalmente lo que escribo o pulsan el botón 'me gusta' y esa era, hasta ahora, la incidencia que yo creía que tenían mis publicaciones. Sin embargo he descubierto que es posible saber, con alguna aproximación, quien entra a ver el contenido pero no interactúa. La entrada a la que corresponden los datos de las capturas de pantalla adjuntas, superó las 1000 visualizaciones —imagen inferior—, distribuidas por edad como se ve en la imagen superior. El 78% de los visitantes tiene más de 55 años, con el 60% del total con más de 65 años. Una distribución que confirma, por una parte, que la gente joven no está en Facebook y por otra que, si lo estuviera, no iba a perder el tiempo con mis otoñales ocurrencias. Ellos se lo pierden.  
En cuanto a este blog, el número de entradas es seguramente más reducido. La mayoría de las más de 38.000 entradas registradas desde su inicio, corresponden a bots, con origen en Estados Unidos o algún país del norte de Europa, que rastrean la red en busca de vaya usted a saber qué. Bots, por cierto, que se disparan también cuando pongo un enlace al blog desde Facebook. En fin, que no hay manera de saber con certeza cuanta gente lee lo que escribo pero, en todo caso, no serán muchos.  En todo caso, la penetración del blog no es algo que me preocupe demasiado —me interesa, claro, pero su objeto es más recopilatorio que testimonial— y procuro que el contenido sea un reflejo lo más objetivo posible de lo que pensaba en el momento de su publicación. Su contenido se mantiene inalterable —añadiendo en el mismo post y cuando sea necesario alguna rectificación—, aunque cambien las circunstancias bajo las que lo escribí o haya modificado mi opinión sobre los hechos o circunstancias descritos.


martes, 24 de marzo de 2026

Montañas pirenaicas

Ayer estuvimos en la clausura de Espiello, un festival internacional del documental etnográfico del Sobrarbe con sede en Boltaña. En el palacio de congresos y junto a los autores y otros amigos, asistimos a la presentación de Las cuatro Casas, un documental de Severino y Mariví sobre las casas de sus padres en cuatro pueblos del Pirineo. Es una narración muy interesante y bien construida que sus autores plantean como documental etnográfico o como historia familiar, pero que, además, y como casi todas las buenas historias, admite más de una lectura. Yo lo vi también como el relato de una reconfiguración profunda de la vida en la montaña, casi como la microhistoria del colapso de una civilización.

Una historia del final, largamente anunciado, de una forma de vida que se había desarrollado durante siglos en una tierra hostil. Una tierra cuyos recursos, nunca excesivos para sostener la creciente complejidad de la vida, se volvieron claramente insuficientes hace poco más de sesenta años. Y eso no sólo por los límites materiales del territorio, también por el abandono institucional y la ausencia de estructuras básicas. Hubo lugares donde la carretera —a veces poco más que una pista— la energía eléctrica o el agua corriente llegaron después del cierre de la última casa.

domingo, 15 de marzo de 2026

Parques eólicos y otros negocios eléctricos

El caso Forestalia, que lleva ya unos días en el centro de la actualidad, no puede leerse solo como un episodio judicial más o como otra de las habituales trifulcas entre administración, empresas y despachos profesionales. Lo que aflora en este asunto es el modo en que un sistema administrativo, obligado por ley a ser transparente, ha podido utilizarse para proporcionar ventajas competitivas a quienes mejor se mueven por sus pasillos.

La justicia investiga si la empresa consiguió informes ambientales favorables mediante tratos indebidos con la administración central y aragonesa, acelerando artificialmente proyectos que no estaban maduros. Y más allá de las responsabilidades individuales que determinen los tribunales, el caso revela algo importante sobre cómo funciona hoy el negocio de la electricidad renovable.

Durante años se nos dijo que la inevitable transición energética era, ante todo, una cuestión técnica, pero también moral: favorecer las energías renovables, descarbonizar la economía y avanzar hacia un sistema más limpio y sostenible. Pero la realidad no ha resultado tan edificante. En la práctica, buena parte del negocio en torno a las renovables no ha consistido tanto en producir electricidad como en capturar permisos, informes favorables, declaraciones de impacto ambiental y, sobre todo, puntos de acceso a la red. El viento importa, desde luego; el sol también. Pero lo decisivo ha sido muchas veces saber moverse en el laberinto administrativo.

viernes, 13 de marzo de 2026

Petróleo y economía

Si el petróleo del golfo Pérsico tarda en volver a circular con normalidad por el estrecho de Ormuz, la economía mundial entrará en una fase contractiva de la que será difícil salir. Y será, también, la constatación de una evidencia que gobiernos, tecnócratas y propagandistas de la transición llevan años intentando disimular: que el mundo sigue funcionando con petróleo.

Por si faltaba algo en el cuadro, hemos asistido al espectáculo de ver a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, admitir que quizá el abandono de la energía nuclear no fue aquella brillante ocurrencia moral y estratégica que durante años se quiso vender como signo de progreso y superioridad moral y política. Y no es un error exclusivo de la izquierda. A veces Europa no rectifica: simplemente se queda sin margen.

sábado, 7 de marzo de 2026

WTF?

Pues son predicadores americanos adorando al presidente Trump en su despacho. Y no es un montaje. El mundo está hoy en manos de un perturbado, de eso no parece haber duda, pero... ¿Y si fuera verdad que los clérigos iraníes estaban a punto de disponer de armas nucleares? ¿Entonces qué? ¿Eh? Claro que ahora podríamos preguntarnos por las garantías de seguridad que tenemos si el mayor arsenal nuclear plenamente operativo del mundo está a disposición de este personaje. La respuesta obvia es: ninguna, pero de momento lo que más preocupa por aquí es el precio de la gasolina y de todo en general, el estado de las carreteras y los atascos en las rotondas de Sabiñánigo. Ah, y también lo de Aragón, que aún no se sabe si va a gobernar el PP o Teruel existe. Parece que el PSOE no tiene opciones, pero cosas más raras se han visto. Yo, por si acaso y aprovechando que ha salido el Sol, me voy al monte. 

domingo, 1 de marzo de 2026

De la guerra y la paz.

Donald Trump anunció hace unas horas un ataque a Irán. Parece que los iraníes, actualmente gobernados por un régimen teocrático islamista, tienen —o quieren tener— armas nucleares, pero eso no es lo decisivo. Lo que importa es que Estados Unidos tiene aviones y barcos en el golfo Pérsico y cree contar con la potencia de fuego suficiente para evitar o minimizar una represalia iraní a gran escala. Ya veremos. La paz, que es lo que estaba en juego, no es sino el intervalo de tiempo entre dos guerras que los contendientes utilizan para recuperarse de la anterior y encontrar justificación para la siguiente. Como este intervalo está siendo inusualmente largo, hay mucha gente que cree que la guerra, como el cáncer, es una cosa que les pasa a los demás. Algo que nos cuentan en la televisión o sobre lo que podemos leer en el periódico del bar. Pocos iraníes y ucranianos de a pie vieron venir la guerra, pero la guerra llegó. Tampoco yo vi venir el cáncer, pero... ya me he puesto al día. Ahora ellos y yo sabemos que son cosas que le pueden pasar a cualquiera. Solo hay que esperar, vivo, lo suficiente. 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Barbastro. La redefinición de un espacio urbano.

Las grandes crisis no suelen tener dirección postal. Se anuncian en informes que pocos leen y en gráficos que viajan entre capitales. Pero sus consecuencias sí tienen una dirección y un efecto concretos: la persiana que baja en la calle Mayor; el alquiler imposible para un joven sin renunciar a todo; la cita médica que se aplaza hasta rozar la burla; el oficio que se extingue porque nadie recoge el testigo. Barbastro es uno de esos lugares donde lo abstracto se vuelve cotidiano y, por eso mismo, legible.

Con algo más de 17.700 habitantes, según el padrón del INE a enero de 2025, Barbastro es capital comarcal del Somontano y tercera ciudad de la provincia de Huesca. Durante siglos fue un nudo comercial del Aragón interior. Ignacio de Asso ya describía en el siglo XVIII una ciudad sostenida por el intercambio, con vida mercantil conectada con Francia y con un mundo colonial hoy desaparecido. Trescientos años después el perceptible deterioro no llega como consecuencia de una guerra o una catástrofe: llega como desgaste: obsolescencia económica, centralización de servicios y cambio de hábitos asociado a la era digital. No se oye, pero se nota.

viernes, 13 de febrero de 2026

La unidad de la izquierda.

Rufián, un pintoresco diputado del Congreso, antes furibundo y deslenguado independentista catalán y hoy sedicente paladín de la unidad de la izquierda española, se postula como referente de una parte del paisanaje que, según él, está desamparada por un PSOE en crisis terminal y por una constelación de partidos cuyas querellas y trifulcas los alejan de su electorado natural. Un electorado que, ante semejante desamparo, podría inclinarse por el PP o incluso por la ultraderecha. O abstenerse. Pero si esas siglas, hoy separadas y en gresca permanente, se unen, sus partidarios por pocos que sean, votarán juntos por esa coalición que alcanzará, con tan original procedimiento, las alturas del Olimpo gubernamental. Pudiera ser, sin embargo, que el efecto fuera exactamente el contrario. Es decir, que electores que darían su voto a Sumar, por ejemplo, se dejaran cortar la mano antes que votar una coalición en la que estuviera Podemos. Pero, como de costumbre, aquí de lo que se trata es de conseguir una lista que encabezar, por pocas posibilidades electorales que tenga, siempre y cuando esté garantizada la salida para el cabeza de la lista y aquellos que hayan contribuido a hacer viable el invento. Y eso no es difícil. Como tampoco lo es que, en un escenario tan polarizado como el actual, esos pocos escaños sean decisivos a la hora de formar gobierno y permitan, a los cabecillas de la coalición, ejercer una influencia y disfrutar de unos privilegios que de otra manera nunca les hubiera correspondido. No sería la primera vez.


lunes, 12 de enero de 2026

Un debate (generado por IA) sobre financiación autonómica: Ordinalidad vs Solidaridad

 


Extremadura - comunidad pobre:

El debate sobre la financiación autonómica se ha convertido en un campo de batalla ideológico donde algunos territorios invocan constantemente la "ordinalidad" como si fuera un principio sagrado e incuestionable. Pero desde las comunidades con menor renta per cápita, necesitamos desmontar este argumento porque oculta una profunda injusticia estructural.

Hablar de "ordinalidad" —que ninguna comunidad quede peor en el ranking tras las transferencias— suena técnico y neutral, pero es profundamente político. Lo que realmente significa es: "las desigualdades actuales son legítimas y deben preservarse". Como si la distribución actual de la riqueza territorial fuera resultado del mérito o el esfuerzo, y no de siglos de decisiones políticas sobre dónde ubicar puertos, aeropuertos, ministerios, sedes empresariales, inversión en I+D, infraestructuras estratégicas.

domingo, 4 de enero de 2026

La verdad en la era de la IAG vista por dos LLMs

(Claude AI) Vivimos un momento histórico donde la evidencia audiovisual ha perdido su condición de prueba irrefutable. Durante décadas, una grabación de voz o un vídeo funcionaron como ancla de verdad en conflictos judiciales, financieros o políticos: "está grabado" equivalía a "es innegable". Pero la IAG ha roto ese pacto epistémico. Hoy cualquiera puede generar un vídeo donde un CEO admite fraude, un testigo cambia su versión o un político promete lo contrario de lo que dijo. El problema no es solo técnico sino estructural: incluso las grabaciones auténticas quedan contaminadas por la duda razonable. Si todo puede ser falso, nada es definitivamente verdadero. Esto altera radicalmente el equilibrio de poder en disputas legales y comerciales: quien antes temía una grabación comprometedora ahora puede alegar deepfake; quien antes confiaba en documentar abusos descubre que su prueba es impugnable. ¿Cómo crees que deberíamos recalibrar nuestros sistemas de verificación y confianza ante esta nueva realidad? ¿Qué mecanismos pueden sustituir la autoridad perdida de la imagen y el sonido?

(ChatGpt) Tu reflexión es muy certera y da en un punto clave: hemos perdido la “fe” en la evidencia audiovisual como ancla de verdad, y eso tiene consecuencias profundas, no solo técnicas, sino éticas, legales y sociales.

Lo que antes era una prueba casi incontestable ("está en vídeo, se acabó el debate") ahora está sujeto a sospecha, y eso trastoca los cimientos sobre los que construimos confianza en los procesos judiciales, mediáticos y políticos. Si todo puede ser falsificado, entonces nada es fiable por sí solo, ni siquiera lo auténtico. Eso es una bomba epistemológica.