La historia de
la informática en el Centro de la UNED en Barbastro comienza en un tiempo que
hoy resulta difícil imaginar. Cuando el centro se creó, en 1983, la informática
administrativa era prácticamente inexistente en la red de centros de la
Universidad Nacional de Educación a Distancia. La gestión académica descansaba
en procedimientos manuales y en un sistema centralizado de tratamiento de datos
en Madrid. Las matrículas se realizaban en los centros, pero la documentación
en papel se enviaba después para su procesamiento diferido. Los listados no
regresaban hasta meses más tarde, a veces ya en primavera, cuando muchas
decisiones organizativas debían haberse tomado con anterioridad.
Ese modelo no
era una anomalía, sino la lógica de la época. La informática era cara, escasa
y, sobre todo, centralizada. La periferia ejecutaba; el centro procesaba. Lo
relevante, sin embargo, es que la ruptura de ese esquema no vino de una
decisión estratégica, sino de algo mucho más modesto.