La teoría del caos estudia
sistemas dinámicos no lineales en los que las trayectorias a largo plazo
dependen de manera muy sensible de las condiciones iniciales. A primera vista,
un festival enológico no parece comparable a un sistema meteorológico o a un
modelo poblacional; sin embargo, su funcionamiento también depende de un
entramado de variables interrelacionadas: la logística, la cadena alimentaria,
la climatología, el comportamiento de los asistentes y la percepción pública.
Durante un cuarto de siglo, estas variables se han mantenido dentro de un rango
de estabilidad que producía el mismo resultado: un festival de éxito y
aceptación creciente.
