Publicada hace unos años (2009) en un blog sobre energía, hoy desaparecido. La traigo a colación porque poco ha cambiado desde entonces aunque, inexplicablemente, el sistema siga aguantando e incluso presente, a ojos de un observador poco atento, síntomas de recuperación.
Ha escrito usted mucho sobre la crisis energética, la degeneración política y el autoengaño social. ¿Es usted un pesimista?
CG:
No especialmente. Pero menos aún un optimista. Un
pesimista cree que todo va a ir mal. Yo me limito a observar que ya ha ido
mal. No estoy haciendo predicciones apocalípticas. Solo constato que la
política se ha vaciado, que la economía se sostiene sobre humo, y que la
energía barata que sostenía todo esto se ha acabado. No es una opinión: son
datos.