miércoles, 12 de agosto de 2015

Los años de descubrimiento

Normalmente uno se pasa la vida aprendiendo, pero algunos de los nacidos en 1953 pudimos dedicarnos oficialmente y a tiempo completo a estudiar desde los cuatro años hasta los veinticinco. Un privilegio que entonces no lo parecía y que algunos aprovecharon más y otros menos. Yo soy de estos últimos. Hice, cuando fui niño, lo que hacen los niños y me comporté como un adolescente y como un joven descerebrado al llegar a la edad correspondiente. Nada extraordinario, pero el marco en el que se desarrollaron todas esas actividades fue casi siempre la escuela, el instituto o la universidad.