Lo que más me gusta —es un decir— de todo este carajal que se está montando y que, más pronto o más tarde, acabará por complicarnos mucho la vida es el espectáculo que están dando, al alimón, gobiernos, mercados y periodistas.
Lo que más me gusta —es un decir— de todo este carajal que se está montando y que, más pronto o más tarde, acabará por complicarnos mucho la vida es el espectáculo que están dando, al alimón, gobiernos, mercados y periodistas.
Hoy he comprado el Heraldo porque me han llamado la atención una foto y una noticia de portada, referidas ambas al impulso —cito textualmente— que va a dar el Ejecutivo regional a un “lobby internacional” a favor del proyecto de travesía central pirenaica (TCP), una especie de Guadiana del anterior Gobierno que había perdido puntos hasta el extremo de ser prácticamente descartado en los órganos europeos competentes en favor del eje mediterráneo.
Cada día que pasa parece menos probable que «vayamos a retomar la senda del crecimiento», por citar —literalmente— el mantra favorito de la ministra de Economía y Hacienda y, más o menos, de casi todos los políticos con mando en plaza o pretensiones de este país.
Tampoco parece que el PSOE vaya a ganar las próximas elecciones y menos, como parece que se han propuesto, a base de encantamientos, de viejas fórmulas de supuesta justicia redistributiva y de explotar la imagen de Mariano Rajoy. Así que, ¿no sería mejor que cogieran el toro por los cuernos y se convirtieran en abanderados de una nueva forma de entender la economía y de hacer política?