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jueves, 3 de abril de 2025

No leer después de la línea 11

Últimamente he visto dos películas sobre teoría de números —en particular, los números primos—, la criptografía de clave pública y la seguridad de la información. Temas densos, sí, pero más fascinantes de lo que parece: todo ese aparato matemático invisible permite, entre otras cosas, que funcionen las criptomonedas, que se guarden secretos de Estado y que los misiles nucleares no se disparen por error. 

Hablábamos de esto en el viejo Café de Levante. Con cervezas sobre la mesa y servilletas convertidas en pizarras improvisadas, surgió la idea: ¿cómo introducir un mensaje secreto en un texto, al alcance de cualquiera, para que pase totalmente desapercibido? Eso, dije entonces, es fácil: basta con escribir un artículo cualquiera, sobre cualquier asunto, que tenga más de quince líneas. El mensaje, en español corriente, debe ir a partir de la línea once. Nadie lo notaría. En estos tiempos de consumo ansioso y lectura hipnótica de titulares, nadie lee más allá de unas pocas líneas. 

sábado, 18 de mayo de 2024

Lambán y la coherencia


A mí la ley de amnistía, impulsada por el actual gobierno y sus apoyos parlamentarios, no me quita el sueño. Para eso ya tengo la próstata. Me parece que no es más que una parte del circo político que, como todos los circos, está en busca del ‘más difícil todavía’, ensayando números cada vez más arriesgados hasta que alguno de los acróbatas se rompa la crisma. El mayor peligro, de este circo en particular, está en que los numeritos no se realizan en el escenario ni sobre una red, sino justo encima de nuestras cabezas, con lo que resulta algo difícil desentenderse del todo. 

 

lunes, 18 de septiembre de 2023

¿A qué se parece la vida?

El transcurso de la vida, metafóricamente hablando, podría asimilarse al movimiento a través del interior de dos conos unidos por sus bases. Una figura fácil de imaginar, mantenida en posición vertical por un eje que pasa por los vértices.

Uno entra en la vida por el vértice superior, para encontrarse con un panorama más bien limitado. Algo que anticipa una vida dedicada al descubrimiento constante. Se vive, durante un tiempo, en los primeros y estrechos círculos de la parte superior de este cono, rodeado —en condiciones normales— de unos niveles de protección que ayudan a llegar al año diez y sucesivos, hasta alcanzar niveles de autonomía suficientes.

Se permanecerá en el cono superior, girando en espiral hacia la base, durante unos cuarenta años. También con suerte. Se puede salir antes, voluntariamente o por causas externas, pero es prácticamente imposible mantenerse más tiempo en las condiciones exigidas por este cono, y totalmente imposible rectificar el sentido de la marcha y volver a subir.

domingo, 11 de abril de 2010

El elefante y la civilización (una metáfora)


Aunque no sabríamos construir un elefante, podemos, bajo ciertas condiciones, conducir uno. Me refiero a que hay gente que puede, sentándose encima y con la ayuda de una especie de punzón al extremo de un palo, hacer que vaya en una u otra dirección, avance al paso o al trote, se detenga, se incline, etc, pero no es una tarea sencilla. Es un ente de extraordinaria complejidad, —ya digo que no podríamos construir nada parecido— pero las gentes que pueden manejarlo lo hacen porque han aprendido a localizar determinados puntos, donde una aplicación moderada de fuerza, ejercida con las piernas del jinete o con el punzón, puede hacer que el animal, que llega a alcanzar las siete toneladas de peso, actúe de una determinada manera y no de otra.