viernes, 23 de abril de 2010

De velos, deudas y otras historias.

Que una adolescente marroquí lleve o no lleve un pañuelo en la cabeza, en clase o fuera de clase, es algo que, objetivamente, no tiene la menor importancia. Pero parece ser que, en algunos colegios de Madrid, hay una norma interna que prohíbe que los alumnos lleven la cabeza cubierta.

Es una norma que no tiene mucho sentido. Otra cosa sería que se prohibiera el burka o algún otro aditamento que impidiera identificar al portador. Pero, claro, si fuéramos a eso, tendríamos que cuestionar un montón de leyes que no tienen más objeto que dejar claro que aquí, como en todas partes, hay unos que mandan y otros que obedecen y que el poder, para manifestarse en todo su esplendor, tiene que ser —y es, por naturaleza— arbitrario.

Los míos y los suyos


El antiguo presidente del Comité Olímpico Internacional, Samaranch, ha muerto y ha sido enterrado, con honores de gran estadista, en una ceremonia presidida por el Rey. ¿Y qué?,dirá mi amigo Rubén. Pues nada, la verdad. Al fin y al cabo el Rey y toda la corte de los milagros han ido al entierro de uno de los suyos. Yo no hubiera ido, nadie me ha invitado,  porque a mí Samaranch me deja, y me dejaba,  frío. A  mí y a media Europa, que lo considera, en todo caso,  un modelo de habilidad y capacidad de adaptación, capaz de pasar de los círculos del poder franquista a los de la democracia, esta,  sin despeinarse lo más mínimo y también el hombre que salvó los juegos olímpicos a costa de acabar con el amateurismo, institucionalizar los negocios y también la corrupción. Dice el Frankfurter Allgemeine Zeitung en su edición digital de hoy:  Das Prinzip „Eine Hand wäscht die andere“ wurde unter Samaranch zur Maxime. (La idea de que una mano lava a la otra llegó, con Samaranch, al máximo). Yo hubiera ido, por ejemplo, al entierro de Delibes, -tampoco me invitó nadie y además me caía muy lejos-, mientras el Rey estaba viendo a Alonso, otro de los suyos, en una competición de fórmula 1. 

viernes, 16 de abril de 2010

When push comes to shove…

Los optimistas, cornucopianos o quienes sostienen que esto se arregla contándonos unos a otros historias más o menos edificantes —como los promotores de una curiosa iniciativa puesta en marcha, sin demasiado éxito, hace unos meses— deben de ser, en general, buena gente: cargada de buenas intenciones y con un legítimo y perfectamente comprensible deseo de que las cosas les vayan bien a ellos y también a los demás durante todo el tiempo posible.

jueves, 15 de abril de 2010

¿Cuando terminó la recesión? (En Estados Unidos)

Resumen: Puede que terminara en junio de 2009 pero, desde entonces, se han perdido 900.000 empleos en Estados Unidos y la sangría sigue aumentando. En ocasiones anteriores -ver gráfico- el comportamiento de la economía ha sido completamente diferente y el empleo se ha recuperado casi inmediatamente después de la recesión.

The recession

When did it end?

A question of not just academic interest

Apr 15th 2010 | WASHINGTON, DC | From The Economist print edition
THE American recession is over. In the summer of 2009 real GDP and industrial production hit bottom and resumed growth, and expansion in both measures strengthened as the year ended. Industrial production has continued to grow in early 2010 as, in all likelihood, has output. By the end of the current quarter the American economy may have returned to its pre-recession peak in real GDP.
Most economists agree about all of this. Prominent voices like Northwestern University’s Robert Gordon, Harvard’s Jeffrey Frankel, and Stanford’s Robert Hall have declared the recession dead and gone. But those men all sit on the National Bureau of Economic Research’s recession-dating committee, responsible for pinpointing the beginning and end of business cycles. On April 12th that committee announced that it was not able to set an official end-date for the American recession.
That a date has not yet been chosen is not that unusual; the committee has taken longer to decide in past recessions. The choice to delay a conclusive statement may have been an act of caution, to avoid a black eye in the event that the economy contracts again before reaching its previous peak.
But the suggestion that the economic pain is not yet definitively over struck a discordant note amid cheerier headlines. Earlier in the month this paper expressed the hope that a needed transition in the American economy had begun, and others have gone further. The New York Times and Washington Post have both featured business columnists arguing that Americans are too pessimistic about the strength of the economy. BusinessWeek praised the success of Obamanomics on its cover. Newsweek’s cover announced, “America’s Back! The Remarkable Tale of Our Economic Turnaround”.
Some optimism is warranted. Recent data indicate that recovery in manufacturing is well established, and service-industry expansion has picked up pace in each of the past three months. Labour markets are finally improving; during the first quarter of this year employment grew by 162,000 or 1.4m, depending on which data set you use. And investors have bought the idea of recovery. The Dow Jones Industrial Average has risen by over 10% since early February, and recently closed above 11,000 for the first time since September 2008.

But full-throated cheerleading is premature. By Mr Gordon’s calculations, much of the data point to June 2009 as the likely recession end-date. Since then the American economy has seen a net deterioration in employment by about 900,000 workers. The performance is by far the worst nine-month stretch following a recession of any post-war downturn (see chart). The last time the American unemployment rate rose above 10%, during the recession of 1981-82, the economy added between 1m and 2.5m jobs in the first nine months of recovery.
Meanwhile, housing markets look shaky just as government schemes to support the sector are ending. The Federal Reserve is not cheering: on April 14th Ben Bernanke, the chairman, predicted a “moderate” recovery amidst “significant restraints”. Small-business confidence declined in March for a second month. Any number of unpredictable shocks, from a big sovereign default to rapid monetary tightening in overheating emerging markets, could undermine the recovery.
No vulnerability is so worrisome as unemployment. As of March, 15m Americans were jobless, while another 9m were unwillingly working only part-time. Knowing just when the recession ended will not be of much comfort to them.

domingo, 11 de abril de 2010

El elefante y la civilización (una metáfora)


Aunque no sabríamos construir un elefante, podemos, bajo ciertas condiciones, conducir uno. Me refiero a que hay gente que puede, sentándose encima y con la ayuda de una especie de punzón al extremo de un palo, hacer que vaya en una u otra dirección, avance al paso o al trote, se detenga, se incline, etc, pero no es una tarea sencilla. Es un ente de extraordinaria complejidad, —ya digo que no podríamos construir nada parecido— pero las gentes que pueden manejarlo lo hacen porque han aprendido a localizar determinados puntos, donde una aplicación moderada de fuerza, ejercida con las piernas del jinete o con el punzón, puede hacer que el animal, que llega a alcanzar las siete toneladas de peso, actúe de una determinada manera y no de otra.

miércoles, 7 de abril de 2010

Más de lo mismo

Mientras el petróleo crudo se queda, de momento, en el entorno de los 86 $/b —después de haber estado esta mañana a 86,66 $/b—, el señor presidente del actual Gobierno de España nos sorprende —es un decir— con nuevas iniciativas para potenciar nuestra economía, crear puestos de trabajo y devolvernos, cuanto antes, a la senda del crecimiento. Son sus palabras, claro, no las mías.