El gobierno alemán ha desvelado sus planes para después del apagón nuclear previsto para 2021: llenar el Sáhara marroquí —se está estudiando un convenio similar con Túnez y Argelia— de paneles solares fotovoltaicos.
El gobierno alemán ha desvelado sus planes para después del apagón nuclear previsto para 2021: llenar el Sáhara marroquí —se está estudiando un convenio similar con Túnez y Argelia— de paneles solares fotovoltaicos.
El Sr. Rubalcaba, a la sazón candidato del Partido Socialista a presidir el próximo Gobierno de España, se dedica —como el resto de los candidatos— a pontificar aquí y allá sobre lo que él o sus asesores creen que convendría hacer, o dejar de hacer, para sacar al país de la crisis. Lo último, y lo más notable que ha dicho hasta ahora, es que «no hay forma de salir del agujero sin cambios en la política monetaria», lo que no deja de ser bastante cierto. Lo malo es que los cambios que preconiza no cambian nada.
Lo más característico de lo que está pasando en Europa y en el mundo con el dinero y con la energía —las dos únicas cosas que realmente importan a corto plazo por su capacidad para modificar drásticamente la evolución de los acontecimientos— es la falta total de planificación.
Se responde a los acontecimientos a medida que se van produciendo y nuevas propuestas se improvisan para responder al fracaso de las anteriores.