Darío Villagrasa es una joven promesa del socialismo aragonés que opta, optaba esta mañana al menos, a la Secretaría General del PSOE en Aragón. Los apoyos con que contaba y que, según sus propias palabras, le animaron a presentarse, parecen estar perdiendo peso y volumen, en un proceso que cuenta con notables antecedentes en Castilla León y Andalucía.
Hay, claro, otro candidato. Candidata, en este caso, que cuenta con el apoyo de la dirección federal del partido y que, además, es ministra de educación y portavoz del gobierno socialista. Una candidata difícil de batir para un candidato local, aún en el supuesto de que las preceptivas, si hay más de un candidato, elecciones primarias se llevaran a cabo con total neutralidad por parte de los órganos del partido y del gobierno.
La democracia, entendida como un mecanismo institucional para la participación ciudadana en la toma de decisiones colectivas, es un sistema complejo que se ha convertido en un pilar fundamental en las sociedades contemporáneas. No obstante, su aplicación y evolución en el contexto actual plantea numerosas tensiones y desafíos que requieren un análisis crítico y profundo. En este ensayo se revisan las problemáticas inherentes a la democracia contemporánea, fundamentadas en la discusión de sus limitaciones y patologías, inspiradas en el análisis presentado en el documento “Anatomía patológica de una democracia (II)” de Fernando del Pino Calvo Sotelo, que ofrece una visión crítica sobre el estado de la democracia en nuestros días.
«La democracia, Mr. Cromwell, es una bufonada griega basada en la absurda idea de que existen posibilidades extraordinarias en las gentes más ordinarias».
En una semana pueden ocurrir, como de hecho están ocurriendo en esta, muchas cosas. Cosas que configurarán el futuro en formas que seguramente ahora no sospechamos y cosas que son una consecuencia —que ahora parece inevitable— de acontecimientos del pasado.
La civilización, que hemos construido en poco más de un millón de años de los más de 4.000 que tiene el planeta que habitamos, ha alcanzado niveles de complejidad tales que hacen cada vez más difícil la tarea del analista político, del experto en casi todo o del simple enteradillo de barra de bar, que, más o menos, suelen tener el mismo éxito en sus predicciones.
Estamos a poco menos de
dos semanas de las elecciones municipales y regionales —o autonómicas, que
viene a ser lo mismo—. Lo que más se oye, y se lee, es a gente que se lamenta
de que, en tal o cual municipio o región, vaya a salir elegido, de nuevo, tal o
cual partido o candidato, a pesar de las abrumadoras evidencias en su contra y
de la más que cuestionable ética, y nula estética, de su comportamiento. A mí
estos lamentos me hacen cierta gracia, porque suelen venir acompañados de
protestas en favor de la democracia como remedio a todos los males que nos
aquejan. Más democracia, suelen decir, y algunos claman también por más
política, más Europa o más de cualquier otra cosa que parezca tener virtudes
terapéuticas.
Llevo casi un mes sin escribir aquí y así hubiera seguido por algún tiempo si no me hubiera llamado mi amigo Rubén, con el que, por cierto, nos hemos visto las caras por primera vez gracias a Skype.
Ha entrado —me ha dicho— varias veces para ver si tenía algo que decir sobre el contencioso —él ha utilizado una de esas palabras argentinas, tan descriptivas, que ahora mismo no recuerdo— a propósito del petróleo argentino que, según él, está indebidamente en manos españolas.
es ahora el nuevo secretario general del PSOE por solo 22 votos de diferencia, en un congreso con cerca de mil delegados con derecho a voto.
La única alternativa era Carmen Chacón, representante de la franquicia semiindependiente del partido en Cataluña, una mujer cuyo discurso —no excesivamente sólido— se vio fuertemente perjudicado por los gritos y los gallos de su intervención final.
Con un congreso demócrata y el optimismo y la esperanza aún vivos. Es curioso lo que dice, como lo dice, y lo que aplauden. Y uno se pregunta, si los congresistas y el presidente están de acuerdo en la necesidad de un seguro médico universal, de la restricción de las actividades fraudulentas en la banca y de una profunda reforma del sistema financiero, de la producción de energía limpia, etc, ¿quién más tiene que estar de acuerdo en los Estados Unidos para que estas cosas salgan adelante? ¿la banca? ¿el ejército? ¿la comunidad hispana?. O será que una cosa es lo que se aplaude y otra lo que se vota. Y por cierto, hay que ver lo bien que habla inglés este chico. No como otros.
Un año después, con un congreso mayoritariamente republicano y el Tea Party -la extrema derecha- como fuerza política emergente, las cosas han cambiado bastante. La crisis no ha terminado y lo que dice ya no es exactamente lo mismo, menos aun como lo dice y los aplausos son mucho más escasos y menos generalizados. China sigue obsesionando al Presidente que mantiene, sin embargo, un inglés excelente. No como el de otros, y no me refiero, sólo, a Zapatero.
La mayor parte de la gente corriente tendría dificultades para contestar si se le preguntara para qué sirve el gobierno. Tampoco tendríamos una respuesta inmediata si la pregunta se la hiciéramos a un ministro, consejero, conseller, diputado o concejal de cualquier administración.
Etimológicamente, democracia es el gobierno del pueblo. El diccionario de la Real Academia es algo más prudente y define la democracia como doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, en primera acepción, o como predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado, en la segunda.
El País se ha empeñado en desacreditar a Teresa Forcades, una monja benedictina, doctora en Medicina, que, a su vez, se ha empeñado en poner en cuestión la necesidad de vacunarse contra la gripe A. Sor Teresa se explica bastante bien y acostumbra a sostener sus afirmaciones con citas y referencias suficientes, cosa que, por cierto, el articulista de El País considera un demérito.
La cosa pública está dando, en España, un espectáculo que en nada desmerece a las astracanadas organizadas, tiempo atrás, en países como Argentina, que acabaron como acabaron gracias a las idas y venidas de la clase política más corrupta e incompetente que se había conocido. Hasta entonces, claro.
A democracy, Mr. Cromwell, was a Greek drollery based on the foolish notion that there are extraordinary possibilities in very ordinary people. (La democracia, Sr. Cromwell, es una bufonada griega, basada en la absurda idea de que existen posibilidades extraordinarias en las gentes más ordinarias)
Carlos Estuardo (Alec Guinness) a Oliver Cromwell (Richard Harris), en una escena de la película Cromwell de Ken Hughes.