En los primeros años sesenta íbamos de Barbastro a Madrid en tren: salíamos de la estación de Barbastro a las 7.25 de la mañana para llegar a Selgua media hora después. Una vez allí, había que esperar unos minutos al tren correo que venía de Barcelona y llegaba a la estación del Arrabal, en Zaragoza, donde terminaba su recorrido, a las 10.50. Desde allí, en microbús hasta la estación de Madrid, entonces llamada Campo Sepulcro, a esperar hasta las tres de la tarde al tren que venía de Barcelona. Este tren que paraba en Monzón, pero no en Selgua, iba remolcado en 1964 por una locomotora de vapor y tenía prevista su llegada a Madrid pasadas las once de la noche.

