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martes, 18 de noviembre de 2025

Pleitos tengas... y los ganes (de una vieja maldición popular)

En junio de 2022 compré un triciclo motorizado que tenía, y tiene, las características que exige el reglamento general de vehículos para ser considerado un vehículo para personas con movilidad reducida. La DGT emitió, a petición mía, un informe en el que se dice que el vehículo en cuestión 'puede' ser considerado un ciclomotor de tres ruedas o un vehículo para personas con movilidad reducida. El jefe de la policía municipal en el momento de la compra vio el vehículo y no apreció ningún problema en que recibiera tratamiento similar a una silla de ruedas a pesar de que su aspecto, no su velocidad ni su peso, era el de un ciclomotor de tres ruedas, similar, por otra parte, a los Scooter de tres y cuatro ruedas que utilizan las personas con problemas de movilidad.

Después de un año utilizándolo sin problemas, y ya con un nuevo jefe en la policía municipal, un agente me impuso una sanción de 500€ por circular sin ‘autorización administrativa’. Todos los intentos de solucionar el problema por vía administrativa, —a través del alcalde y el delegado del gobierno en Aragón, que inicialmente parecieron escandalizarse, de la subdelegación del gobierno en Huesca, de la DGT central y del defensor del pueblo—, se sustanciaron sin éxito: todos acabaron en la jefatura de Huesca de la DGT, poniendo de manifiesto la absurda circularidad y tautología de un sistema diseñado para protegerse a sí mismo. No quedó otra salida que interponer un recurso contencioso administrativo, formalmente contra la imposición de sanción, pero, sobre todo, para intentar aclarar la situación del vehículo.

viernes, 20 de agosto de 2021

Diálogos para besugos IV

  • Buenos días
  • Espere, aún es pronto.
  • Venía a pedir hora para una consulta.
  • ¿A pedir hora? Aquí hay que venir con la hora pedida.
  • Pero…
  • Si no tiene hora no puedo atenderla. Lea, lea las instrucciones en aquel panel.
  • Precisamente quiero pedir hora para que me atiendan.
  • Ya, pero eso es después. ¿Tiene usted hora?
  • Las diez y cuarto.
  • Me refiero a si le han dado a usted hora para ser atendida en esta oficina.
  • No, aún no. Ya le he dicho que he venido a pedirla
  • Hay que tener hora para venir aquí a pedir hora. Pero la gente hace lo que le da la gana y así va este país. Tiene usted a su disposición un número de teléfono y una página web, aunque hoy, por lo visto, la página no funciona.
  • Ya, pero, aunque funcione, yo no sé dónde está esa página y en el teléfono sale una señorita muy amable que me asegura cada minuto o dos que me atenderán enseguida. Desde las nueve, llevo esperando. Y como tenía que pasar cerca de aquí…
  • Claro, Ha pensado usted que aquí estamos para cuando a usted le venga bien aparecer. Usted tenía que haber esperado a que le atendieran y en lugar de eso viene aquí sin tener hora.
  • Sí, para pedir hora, precisamente.
  • Y usted cree que yo puedo desatender a otros que tengan hora para atenderla a usted, que no la tiene.
  • Pero… Si aquí no hay nadie.
  • No hay nadie, desde luego. Y ¿por qué no hay nadie, según usted?
  • Pues por…
  • Porque estarán pidiendo hora por teléfono o por Internet, como debería estar haciendo usted. Y dentro de nada se presentarán aquí y se encontrarán con que estoy atendiéndola a usted que no tiene hora. Está usted poniendo en riesgo la seriedad de esta oficina y mi puesto de trabajo.
  • Oiga, mire, la verdad es que había olvidado que ayer mi hija me pidió hora en la página esa. Me dijo que le habían dicho que viniera a las diez y veinte.
  • Eso es otra cosa. Precisamente son ahora. Usted dirá.
  • Venía a pedir hora para una consulta.
  • Ah, muy bien. Hoy está todo cogido, pero mañana tenemos disponibles las 9, las 11, las 12 y la una.
  • Cuanto antes mejor. A las 9.
  • A las 9 pues. Aquí estamos para atenderla.

Como recuerdo y homenaje a los diálogos para besugos de Editorial Bruguera.

Publicado en ECA el 20/08/2021

jueves, 27 de diciembre de 1990

El presupuesto para 1991 de la Diputación de Huesca

He recuperado esta presentación del último presupuesto que elaboré para la Diputación de Huesca por su interés histórico y sociológico y también por su realismo y autocrítica, no demasiado habituales en documentos públicos de esta naturaleza. En realidad, no creo que nadie le prestara demasiada atención en su momento, después de todo yo era un diputado saliente cuya opinión iba a dejar de tener interés en poco tiempo, ni que a nadie le interese demasiado en el futuro, pero aquí queda.

PRESENTACIÓN

INTRODUCCIÓN

El Presupuesto de la Diputación de Huesca para 1.991 contempla una previsión de ingresos por importe de once mil novecientos treinta y nueve millones doscientas mil pesetas y una autorización de gastos por la misma cifra. Parece oportuno incluir en el análisis presupuestario que sigue algunas referencias a los presupuestos preventivos del año 1.987 y siguientes por lo que suponen de cambio en la estructura financiera de la Diputación y porque el del año 1.987 fue el último de los elaborados por la anterior corporación, al igual que el de 1.991 es el último de los elaborados por el actual equipo de gobierno.