viernes, 29 de abril de 2022

Tormentas de primavera

Tenemos una guerra en suelo europeo, una guerra todavía limitada al territorio de Ucrania, pero que puede derivar en casi cualquier otra cosa, incluyendo un intercambio de misiles con carga nuclear entre Rusia y Estados Unidos.

Europa tiene, además, otros problemas, por si acaso lo de la guerra nuclear no acaba de cuajar: la debilidad de la Unión Europea; la crisis energética, cuyo final —infeliz—, tantas veces aplazado, parece ahora más cerca que nunca; la inflación que afecta a su moneda, una vez que las estrictas condiciones iniciales impuestas a los países que adoptaron el euro han pasado a mejor vida. Y eso por no mencionar la fusión de la nieve en los glaciares alpinos, de donde procede un cuarto del agua que llevan los grandes ríos europeos, el deshielo del permafrost siberiano y la destrucción, por incendios, de enormes masas forestales en la taiga.