«Creced y multiplicaos», dicho en un planeta redondo y con recursos limitados, y a gentes de no muchas luces, ha resultado ser, a largo plazo, una solemne tontería. Y que Dios —si fue él quien lo dijo— me perdone.
«Creced y multiplicaos», dicho en un planeta redondo y con recursos limitados, y a gentes de no muchas luces, ha resultado ser, a largo plazo, una solemne tontería. Y que Dios —si fue él quien lo dijo— me perdone.
Cuando los ministros del Gobierno —o su presidente— hablan (y la verdad es que últimamente no callan) de recuperación o de salida de la crisis, hay dos posibilidades.