jueves, 13 de marzo de 2014

Creced y multiplicaos


«Creced y multiplicaos», dicho en un planeta redondo y con recursos limitados, y a gentes de no muchas luces, ha resultado ser, a largo plazo, una solemne tontería. Y que Dios —si fue él quien lo dijo— me perdone.

Hay quien atribuye la responsabilidad de la catástrofe que se nos viene encima a George W. Bush, Barack Obama, Mariano Rajoy, Silvio Berlusconi, José Luis Rodríguez Zapatero o José María Aznar, pero ni ellos ni ninguno de sus colegas son, en sentido estricto, realmente responsables.

Es posible que alguno de ellos pudiera ser procesado por ladrón o por mentiroso, y más de uno por imbécil o por idiota —si la idiotez fuera punible, que, por suerte para tantos y tantas, aún no lo es—, pero ninguno ha tenido nada que ver con un problema que hunde sus raíces en la imposibilidad física de sostener aquel «creced y multiplicaos» más allá de unos pocos milenios.

Nuestros problemas actuales los provocan la escasez de recursos, la degradación acelerada del medio —como consecuencia del uso irracional de esos recursos— y la incapacidad para comprender las letales consecuencias de un crecimiento exponencial de cualquier magnitud.d.