La reunión objeto del viaje, una comida con el Rector, estaba
prevista para las 15:00 horas en un lugar denominado Casa Adolfo.
El Rector había planteado como
alternativas la posibilidad de que la reunión, que yo le había pedido, tuviera
lugar a las 13:30 o a las 16:30 pero me pareció que se dispondría de más tiempo
en una comida. Esto, como luego se verá, fue probablemente un error.
Llegué a Madrid a las 10:05 horas y con sólo un par de
reuniones complementarias ya que aparentemente había una reunión del Consejo de
Gobierno que hacía imposible hablar con ningún otro vicerrector. Por otra parte,
una reunión con el Rector
podía hacer innecesarias las demás. Una de estas reuniones era con la directora
del COIE para hablar del nuevo plan de orientación a los alumnos que se matricularan
por primera vez y la otra con el gerente de una distribuidora con la que
trabajamos que había insistido en verme para tratar un asunto supuestamente
importante. La primera cita era a las 12:30 en el vestíbulo de Bravo Murillo ya
que, aparentemente, la directora del COIE no dispone de despacho en ese
edificio y la segunda en el vestíbulo de la estación de Atocha poco antes de
salir el tren de Huesca.