Extremadura - comunidad pobre:
El debate sobre la
financiación autonómica se ha convertido en un campo de batalla ideológico
donde algunos territorios invocan constantemente la "ordinalidad"
como si fuera un principio sagrado e incuestionable. Pero desde las comunidades
con menor renta per cápita, necesitamos desmontar este argumento porque oculta
una profunda injusticia estructural.
Hablar de
"ordinalidad" —que ninguna comunidad quede peor en el ranking tras
las transferencias— suena técnico y neutral, pero es profundamente político. Lo
que realmente significa es: "las desigualdades actuales son legítimas y
deben preservarse". Como si la distribución actual de la riqueza
territorial fuera resultado del mérito o el esfuerzo, y no de siglos de
decisiones políticas sobre dónde ubicar puertos, aeropuertos, ministerios,
sedes empresariales, inversión en I+D, infraestructuras estratégicas.