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jueves, 6 de febrero de 2025

Agosto de 1936.

 

El convento en los años 60. A la izquierda la casa de Carmen y José
Hace casi un mes del fracasado golpe de estado y del comienzo de la guerra civil. La guarnición no ha secundado el golpe y la ciudad se mantiene, por el momento, leal al régimen republicano. Decir que dentro de la legalidad es mucho decir. La legalidad republicana dejó de existir en gran parte del territorio a raíz del golpe de estado. El poder real está en manos de un comité revolucionario que pronto empieza a tomar medidas contra los que considera, en algunos casos con razón, partidarios de los militares golpistas. Uno de los estamentos más afectados es el clero. Los curas de los pueblos son perseguidos y, en muchos casos asesinados en las carreteras. Los pertenecientes a órdenes religiosas presentes en la ciudad, como los claretianos o los escolapios, están encerrados en el salón de actos de estos últimos. El obispo está encarcelado en el Ayuntamiento y muchos ciudadanos, considerados simpatizantes de los rebeldes, en el convento de las Capuchinas.

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Conversaciones al atardecer. Guerra Civil

Le he pedido a ChatGpt que se haga pasar por el general Emilio Mola Vidal, director de la conspiración militar que desembocó, en julio de 1936, en un golpe de estado fallido y en una guerra civil de tres años de duración. La hipotética conversación tiene lugar en el gobierno militar de Navarra, un día cualquiera de la primavera de ese mismo año.




lunes, 17 de julio de 2006

sie werden nicht durchkommen

El 17 de julio de 1936, hace tan sólo setenta años, parte del ejército de la República, estacionado en Marruecos, inició, con un golpe de estado fracasado, una cruenta guerra civil que dió lugar a cuarenta años de dictadura militar en España. Los militares que se negaron a sublevarse fueron juzgados, y en muchos casos sumariamente ejecutados por sus compañeros, bajo la sorprendente acusación de rebelión militar. Todos los intentos de los gobiernos republicanos por modernizar el país fueron cancelados por la dictadura y España quedó de nuevo, y por muchos años, a la cola de Europa. Durante la guerra ninguno de los dos bandos respetó convencionalismo alguno y ambas partes fusilaron sin proceso a sus oponentes. Finalizada la guerra y durante bastantes años más, los militares rebeldes que contaron con el apoyo de la iglesia católica, los regímenes nazi alemán y fascista italiano y el laissez faire de las llamadas democracias occidentales, continuaron la liquidación de los que habían manifestado, o se suponía que podían manifestar, alguna simpatía por la legalidad republicana o tenían o habían tenido veleidades izquierdistas.

Foto Der Spiegel