jueves, 25 de mayo de 2023

1953

El tiempo pasa más deprisa a los 70 años que a los 20 por la sencilla razón de que, inconscientemente, comparamos cada intervalo de tiempo con el tiempo vivido o del que tenemos memoria. También porque a los 20 no solemos albergar muchas dudas acerca de que después del año en curso vendrá otro, y otro después y eso hace que veamos con cierta indiferencia el paso del tiempo. Indiferencia que va desapareciendo y que, en torno a los 70 años, se transforma en algo ligeramente parecido a la angustia. A los 70 uno está, le guste o no, en la recta final de la vida, y es mejor hacerse a la idea y llevarlo con paciencia y resignación. O con orgullo y satisfacción, como diría aquél

domingo, 21 de mayo de 2023

¡Qué viene la Inteligencia Artificial!

La inteligencia artificial les parece ahora a algunos —Elon Musk, Yuval Noah Harari, Steve Wozniak y alguno de sus impulsores, entre otros— un peligro. Esta mañana he leído en un periódico digital que «cientos de expertos piden parar la “peligrosa carrera” de la inteligencia artificial hasta alcanzar un pacto global».

No sé muy bien qué es lo que les preocupa: si lo de artificial o lo de inteligencia. En todo caso, y como con tantas otras cosas —alguna citaré más abajo—, me parece una idiotez.

De momento, la inteligencia artificial es una creación humana, de la inteligencia humana, que, como otras innovaciones aportadas por la tecnología —el ferrocarril, el teléfono o la computación—, se nos puede ir de las manos, desde luego, pero difícilmente puede ser detenida o dejada de lado en esta fase de su desarrollo.

Por otra parte, el hecho de que algunas aplicaciones como los chats —sorprendentes, pero seguramente menores— se hayan abierto al público en general, aunque sea con el propósito de hacer negocio y de que contribuyamos a entrenar los sistemas en que se basan, me parece una iniciativa loable y también una forma de diluir el peligro que esta tecnología pueda suponer si queda oculta y en unas pocas manos.

Es verdad que puede tener —y, por tanto, tendrá— efectos colaterales que presumimos negativos sobre el empleo, los métodos de evaluación del aprendizaje o la capacidad de razonamiento de las nuevas generaciones, pero todo esto ya estaba amenazado por la tecnología preexistente y por motores de búsqueda como Google y otros más especializados.

Que algunas personas, con mucho que decir en tecnología, se dejen llevar ahora por el pánico —un pánico más aparente que real, me parece a mí— y pidan «parar» la inteligencia artificial, lo que en términos reales solo quiere decir restringir su acceso al público en general, me parece, esto sí, un peligroso despropósito.

domingo, 14 de mayo de 2023

Y llegó el hidrógeno...


Átomo de oxígeno huyendo de uno de hidrógeno

Bueno, en realidad, lleva mucho tiempo rondando por aquí y poco más se puede decir sobre esta pretendida fuente de energía que, en realidad, no es tal, sino solo una portadora con bastantes problemas.

Los procesadores de lenguaje natural capaces de generar respuestas, más o menos ajustadas, a muchas cuestiones son una fuente de información quizá más precisa y, desde luego, mucho más rápida que buscadores como Google. ChatGPT y Microsoft Bing son dos ejemplos de estos procesadores que ya llevan algún tiempo compitiendo, y Google Bard la última incorporación, inaccesible desde Europa, a no ser que, VPN mediante, finja uno encontrarse en alguno de los países donde se ha producido el lanzamiento —Estados Unidos, por ejemplo—.

viernes, 12 de mayo de 2023

Tiempo de espera

 


El ministerio de consumo ha decidido eliminar las esperas en los servicios de atención al usuario, en el sector privado, por el socorrido procedimiento de legislar en contra. En contra de las esperas, quiero decir. De acuerdo con la nueva norma, el tiempo de espera al teléfono en uno de estos servicios quedará reducido a tres minutos. Estupendo, aunque, si esto se podía arreglar legislando, no sé por qué han esperado tanto ni por qué aún nos pueden tener colgados tres minutos. Yo quiero que me atiendan en el acto.