sábado, 28 de marzo de 2026

Redes, blogs y audiencia (¿Para qué sirve escribir si nadie lee?)

Tengo una página en Facebook en la que, de vez en cuado, publico alguna cosa —sobre todo referencias a este blog, pero también reflexiones de carácter general—. El número de "amigos" está limitado a 100 y procuro mantenerlo en esa cifra, sustituyendo a los que abandonan por su propia voluntad. Algunos de ellos, muy pocos, comentan ocasionalmente lo que escribo o pulsan el botón 'me gusta' y esa era, hasta ahora, la incidencia que yo creía que tenían mis publicaciones. Sin embargo he descubierto que es posible saber, con alguna aproximación, quien entra a ver el contenido pero no interactúa. La entrada a la que corresponden los datos de las capturas de pantalla adjuntas, superó las 1000 visualizaciones —imagen inferior—, distribuidas por edad como se ve en la imagen superior. El 78% de los visitantes tiene más de 55 años, con el 60% del total con más de 65 años. Una distribución que confirma, por una parte, que la gente joven no está en Facebook y por otra que, si lo estuviera, no iba a perder el tiempo con mis otoñales ocurrencias. Ellos se lo pierden.  
En cuanto a este blog, el número de entradas es seguramente más reducido. La mayoría de las más de 38.000 entradas registradas desde su inicio, corresponden a bots, con origen en Estados Unidos o algún país del norte de Europa, que rastrean la red en busca de vaya usted a saber qué. Bots, por cierto, que se disparan también cuando pongo un enlace al blog desde Facebook. En fin, que no hay manera de saber con certeza cuanta gente lee lo que escribo pero, en todo caso, no serán muchos.  En todo caso, la penetración del blog no es algo que me preocupe demasiado —me interesa, claro, pero su objeto es más recopilatorio que testimonial— y procuro que el contenido sea un reflejo lo más objetivo posible de lo que pensaba en el momento de su publicación. Su contenido se mantiene inalterable —añadiendo en el mismo post y cuando sea necesario alguna rectificación—, aunque cambien las circunstancias bajo las que lo escribí o haya modificado mi opinión sobre los hechos o circunstancias descritos.