Los optimistas, cornucopianos o quienes sostienen que esto se arregla contándonos unos a otros historias más o menos edificantes —como los promotores de una curiosa iniciativa puesta en marcha, sin demasiado éxito, hace unos meses— deben de ser, en general, buena gente: cargada de buenas intenciones y con un legítimo y perfectamente comprensible deseo de que las cosas les vayan bien a ellos y también a los demás durante todo el tiempo posible.
viernes, 16 de abril de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
¿Cuando terminó la recesión? (En Estados Unidos)
The recession
When did it end?
A question of not just academic interest
Most economists agree about all of this. Prominent voices like Northwestern University’s Robert Gordon, Harvard’s Jeffrey Frankel, and Stanford’s Robert Hall have declared the recession dead and gone. But those men all sit on the National Bureau of Economic Research’s recession-dating committee, responsible for pinpointing the beginning and end of business cycles. On April 12th that committee announced that it was not able to set an official end-date for the American recession.
That a date has not yet been chosen is not that unusual; the committee has taken longer to decide in past recessions. The choice to delay a conclusive statement may have been an act of caution, to avoid a black eye in the event that the economy contracts again before reaching its previous peak.
But the suggestion that the economic pain is not yet definitively over struck a discordant note amid cheerier headlines. Earlier in the month this paper expressed the hope that a needed transition in the American economy had begun, and others have gone further. The New York Times and Washington Post have both featured business columnists arguing that Americans are too pessimistic about the strength of the economy. BusinessWeek praised the success of Obamanomics on its cover. Newsweek’s cover announced, “America’s Back! The Remarkable Tale of Our Economic Turnaround”.
Some optimism is warranted. Recent data indicate that recovery in manufacturing is well established, and service-industry expansion has picked up pace in each of the past three months. Labour markets are finally improving; during the first quarter of this year employment grew by 162,000 or 1.4m, depending on which data set you use. And investors have bought the idea of recovery. The Dow Jones Industrial Average has risen by over 10% since early February, and recently closed above 11,000 for the first time since September 2008.
But full-throated cheerleading is premature. By Mr Gordon’s calculations, much of the data point to June 2009 as the likely recession end-date. Since then the American economy has seen a net deterioration in employment by about 900,000 workers. The performance is by far the worst nine-month stretch following a recession of any post-war downturn (see chart). The last time the American unemployment rate rose above 10%, during the recession of 1981-82, the economy added between 1m and 2.5m jobs in the first nine months of recovery.
Meanwhile, housing markets look shaky just as government schemes to support the sector are ending. The Federal Reserve is not cheering: on April 14th Ben Bernanke, the chairman, predicted a “moderate” recovery amidst “significant restraints”. Small-business confidence declined in March for a second month. Any number of unpredictable shocks, from a big sovereign default to rapid monetary tightening in overheating emerging markets, could undermine the recovery.
No vulnerability is so worrisome as unemployment. As of March, 15m Americans were jobless, while another 9m were unwillingly working only part-time. Knowing just when the recession ended will not be of much comfort to them.
domingo, 11 de abril de 2010
El elefante y la civilización (una metáfora)
miércoles, 7 de abril de 2010
Más de lo mismo
Mientras el petróleo crudo se queda, de momento, en el entorno de los 86 $/b —después de haber estado esta mañana a 86,66 $/b—, el señor presidente del actual Gobierno de España nos sorprende —es un decir— con nuevas iniciativas para potenciar nuestra economía, crear puestos de trabajo y devolvernos, cuanto antes, a la senda del crecimiento. Son sus palabras, claro, no las mías.
domingo, 21 de marzo de 2010
El centro y la periferia
Estas fotos corresponden a solares y edificios de la arteria principal de Barbastro, la calle del General Ricardos, vulgarmente conocida como Río Ancho por estar construida sobre un antiguo barranco y por la cantidad de agua que ha bajado por ella con ocasión de alguna que otra memorable avenida.
jueves, 18 de marzo de 2010
Una de vascos
Parece increíble, pero los de ETA han disparado contra un gendarme francés y lo han matado.
Para unos especialistas en llegar justo hasta el límite tolerable en cada momento, sin rebasarlo nunca, esto es una formidable metedura de pata y un paso en falso de consecuencias fácilmente previsibles.
viernes, 12 de marzo de 2010
Sin luz
Una mujer, indignada con las autoridades catalanas, decía en televisión que se había sentido, con el apagón, como en la prehistoria. Aunque no era muy joven, no es probable que supiera —al menos de primera mano— cómo se vivía en la prehistoria, pero no se puede descartar, tal como están las cosas, que ella, o sus hijos, tengan en el futuro alguna experiencia más duradera de lo que es vivir sin electricidad.
Renovables
Como todavía hay gente que sigue creyendo —en contra de toda evidencia— que una eventual escasez de combustibles fósiles podrá ser fácilmente compensada por las energías llamadas renovables (el viento, el sol, las mareas u otras), he traído a colación el gráfico adjunto, tomado de The Oil Drum, para hacer patente, una vez más, que la posibilidad de que eso ocurra es muy remota.
martes, 9 de marzo de 2010
Pico de Petróleo (IV)
mas...
domingo, 7 de marzo de 2010
Si bebes, no conduzcas.
He tenido ocasión de ver, cosas del zapeo, un par de intervenciones de dirigentes del Partido Popular, concretamente su presidente, el Sr. Rajoy, y su secretaria general, la Sra. Cospedal, en un acto organizado con motivo del 30 aniversario de las juventudes de ese partido.
En ambos casos se han sentido en la necesidad de manifestar su apoyo, incondicional, al presidente saliente, un tal Uriarte, famoso por haber sido sorprendido, tras un accidente de automóvil, con una tasa de alcohol en sangre más elevada que la permitida por la legislación vigente.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Pico de Petróleo (III)
martes, 2 de marzo de 2010
Colaborando
La percepción que la gente tiene de la situación económica depende de cómo le vaya, y no al revés; es decir, que a uno no le van, objetivamente —y al menos en principio—, las cosas bien o mal en función de si ve el mundo que le rodea con optimismo o con pesimismo.
Tampoco parece muy probable que vaya a tener mucho efecto una campaña como la puesta en marcha por unos cuantos políticos y entidades de variado pelaje, en la que se incita al personal a trabajar, todos juntos, por la recuperación y, de paso, a compartir, a través de Internet, historias edificantes y de superación del estilo de las que podíamos leer en las Vidas de santos de la posguerra española. Al menos, no en magnitudes como el valor de la deuda, el nivel de desempleo o el precio del petróleo.
sábado, 27 de febrero de 2010
El milagro del hidrógeno
lunes, 22 de febrero de 2010
A propósito de la deuda
El gráfico aparece publicado en http://marketsandbeyond.blogspot.com/ sin comentarios, por Pascual Morin.
Origen de los datos: Bank for International Settlements
Celtiberia Show (*)
No sé quién le escribe los discursos a este hombre ni cuánto cobra, pero yo lo haría mucho mejor y más barato. Cualquiera lo haría mejor. Además, ¿a qué viene pedir ayuda ahora? ¿No íbamos a salir de la crisis en seis meses y a crear empleo a final de año? Pues mejor que se quede con todo el mérito y que Mariano Rajoy se fastidie, que al año que viene hay elecciones.
Pero, claro, no es tan sencillo.
Tonterías aparte, no es el momento de pedir ayuda, sino de hacer algo. Eso está claro, pero ¿qué?
domingo, 21 de febrero de 2010
Energía y tecnología
John Michael Greer
The Archdruid Report (February 17 2010)
Complejidad y futuro
Modificar las reglas del juego financiero —elevar a 100 el coeficiente de caja, por ejemplo— puede parecer una medida imprescindible, pero sus consecuencias en otros campos de la economía real son impredecibles y se presumen —porque así interesa— catastróficas.
martes, 16 de febrero de 2010
Arenas bituminosas... ¿una solución?
domingo, 14 de febrero de 2010
Revista de Prensa
Dos noticias sobre Aragón en El País de hoy.
Una: el conflicto que enfrenta a los obispos de Barbastro y Lérida —y, de rebote, a los gobiernos aragonés y catalán— a propósito de 112 obras de arte de las iglesias de la Franja que el obispo de Lérida tenía, supuestamente, en depósito y ahora no quiere devolver ni —y esto es literal— aunque se lo diga el Papa.
Y dos: el exdirector de la Guardia Civil, pillado con ambas manos en la hucha cuando lo iban a nombrar ministro, que, una vez cumplida su condena, se queda con un piso de más de 200 m² en el corazón de Paris, una casa en las Antillas francesas y diez millones de euros procedentes de la hucha en cuestión.
viernes, 12 de febrero de 2010
La leyenda negra
El pico de petróleo en la prensa (II)
martes, 9 de febrero de 2010
El pico de petróleo en la prensa (I)
sábado, 6 de febrero de 2010
A modo de justificación
Alguna vez recibo correos de lectores —en general amables, aunque discrepantes— que señalan inconsistencias o contradicciones en lo que escribo. El último mensaje que he leído me preguntaba, con cierta ironía, qué demonios saco de difundir una visión tan pesimista de la política y, según él, de la vida en general.
La respuesta es sencilla: no saco nada. Y lo de “difundir” es una forma de hablar. Por lo que sé, mis textos los leen, de vez en cuando, dos o tres personas que me escriben y media docena que conozco, pero que no comentan nada en público. No tengo contador de visitas, así que ignoro si entra alguien más. En cualquier caso, mi capacidad de “propagación” es tan limitada como mi interés en propagar nada.
También se me reprocha que el blog no permita comentarios. Es cierto, y no es casualidad. Escribo por el placer de escribir, por releerme pasado un tiempo y contrastar mis palabras con la realidad. También para pensar en voz alta sobre cuestiones que me preocupan —la energía, la economía o la política— pero no para entrar en debates interminables. Para discusiones técnicas sobre temas como el peak oil o la reforma monetaria hay excelentes espacios como ASPO o The Oil Drum. Ni la energía ni la economía son mi especialidad, aunque me interesan lo suficiente como para reflexionar libremente sobre ellas.
Aun así, he dejado un correo de contacto. Un blog totalmente ajeno a cualquier forma de retroalimentación me parece contrario al espíritu de Internet. Ahora bien, apenas abro esa cuenta y los mensajes recibidos —siete en total, cuatro de la misma persona— rara vez requieren respuesta. Alguno, eso sí, me ha inspirado un tema.
Es posible que en mis textos haya contradicciones. No pretendo ser un especialista, y la realidad es tan cambiante que mantenerse siempre en un mismo punto de vista no solo es difícil: es, en ocasiones, desaconsejable. Tampoco soy un pesimista todo el día, ni mucho menos un optimista. Simplemente describo las cosas como las veo, sin que el optimismo o el pesimismo jueguen papel alguno.
Otra cosa es que gobiernos, empresarios o prensa consideren necesario contar cuentos diarios para que los inversores no guarden su dinero y la bolsa siga creciendo sin límite. Ese es su problema, y el de una política monetaria global absurda, que nos empuja a sostener un crecimiento continuo e insostenible. Terminará afectándonos a todos, pero no hay nada que yo pueda hacer para evitarlo.
viernes, 5 de febrero de 2010
Dos imágenes...
Las dos imágenes actuales —una tienda de alimentación en una céntrica calle de Madrid, ayer mismo, y una gasolinera abandonada, cuya foto es de hace unos meses (ahora está mucho peor), a pocos kilómetros de Huesca en dirección este— sirven como contraste.
La primera es una metáfora de esta época de abundancia que, aún, estamos disfrutando; la otra, de lo que podría llegar a ocurrir (o de lo que ocurrirá inevitablemente, según cada vez más gente).
Probablemente la gasolinera fue construida sin tener en cuenta, por ejemplo, que había otra muy cerca —poco más de cinco kilómetros— y con mejores accesos, y sus propietarios tuvieron que cerrarla. Pero la imagen es escalofriante y recuerda, sin muchos problemas, alguna de las más famosas películas apocalípticas de ciencia ficción.



