lunes, 15 de noviembre de 2010
Duodécimo día
Hoy, lunes, continuamos en tiempo muerto. La jueza se va a tomar el día para estudiar los papeles y alegaciones que le han presentado y mañana -las ha vuelto a citar para las 10 de la mañana- les comunicará si mantiene la fecha del 23 -para el juicio de adopción- o la adelanta, que es lo que pretendemos. Al menos no les ha dicho que no.
A estas horas, 14:45 del día 15, aún no aparece en la Web del parlamento el orden del día de la sesión del día 16, así que aún no es posible saber si van a debatir nuevamente, o no, la cuestión de la moratoria. Por la mañana, antes de ir al juzgado, S, N y Mila han estado con la notaria para extender un poder y le han enseñado el texto aprobado el día 2, por si ella podía aclararles algo sobre su alcance. Después de leerlo les ha dicho que tampoco lo entendía y que, conociendo el percal, podía pasar cualquier cosa. Que es lo que yo suponía.
Segundo fin de semana (S.)
El viernes recogimos a la pequeña en el internado y fuimos a visitar a la mayor en el hospital, todo ello después de hacer una visita al juzgado, donde me enfadé un poco porque la fecha de juicio que nos señalaban me pareció muy remota.
No podemos permitirnos que pasen los días. Esto, con la moratoria sobre nuestras cabezas, es una carrera contra reloj.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Noveno día
Hoy ha sido otro día movido.
A primera hora de la mañana, una de las inspectoras que están interviniendo en este proceso —la que se parece a Sofía Loren— se ha entrevistado con la jueza para intentar convencerla de que adelantara el juicio y de que recibiera, unas horas después, a Mila. No ha conseguido lo primero, aunque sí lo segundo.
Octavo día
Hoy las cosas han ido bien y no tan bien.
El asunto del certificado de Interpol ya está resuelto. Tal y como estaba previsto, ha llegado al Departamento de Adopciones y también los papeles que tenía que firmar la inspectora. Parece que con eso está, salvo complicaciones de última hora, el expediente completo y nosotros esperábamos que se señalara, como fecha de juicio, a más tardar el próximo martes, día 16.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Interludio: sexto y séptimo días
La frenética actividad de los primeros días ha dado paso a un tiempo de espera que S y N han dedicado a intentar montar y desmontar el sofá, tarea para la que los hombres estamos mucho más cualificados, y a recorrer la ciudad. También han acompañado a Mila mientras llevaba a cabo algunos de los últimos trámites antes de que se señale fecha para el juicio, cosa que esperábamos que ocurriera hoy, pero que quizá ocurra mañana.
martes, 9 de noviembre de 2010
Cuarto y quinto días.
En la madrugada del 7 de noviembre —24 de octubre en el calendario juliano, entonces vigente— de 1917, Vladimir Ilyich Lenin llegó al soviet de Petrogrado para encabezar la Revolución de Octubre, segunda y definitiva fase de la revolución bolchevique que había empezado en febrero de ese mismo año…
domingo, 7 de noviembre de 2010
Segundo y tercer días
Ayer tuvimos un día muy ajetreado entre gestiones incomprensibles y atascos, tanto burocráticos como automovilísticos. Cruzar uno de los puentes sobre el Dniéper en coche, a las cinco de la tarde, nos costó dos horas y resolver el dichoso asunto del certificado de Interpol —a pesar de la más que eficaz colaboración de la Interpol española, a la que tuvimos que llamar nosotros, que lo volvió a reenviar por tercera vez y por correo electrónico— nos llevó todo el día y aún sigue sin resolverse. Supongo que, en cualquier momento, el problema se resolverá solo y de forma tan inexplicable como se presentó.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Primer día
Ya sé que más de uno está esperando —quiero decir, temiendo— otra catástrofe, pero no. Hoy la cosa, salvo un pequeño rifirrafe con una funcionaria ucraniana de la Embajada de España en Kiev, ha adquirido un tonillo burocrático aburrido que no tengo más remedio que reflejar en esta crónica del primer día en Kiev.
jueves, 4 de noviembre de 2010
El viaje
martes, 2 de noviembre de 2010
Preparando el viaje ( y III)
¿Preparando el viaje?
lunes, 1 de noviembre de 2010
Preparando el viaje (II)
sábado, 30 de octubre de 2010
Preparando el viaje (I)
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Huelga general.
domingo, 16 de mayo de 2010
Crisis, crecimiento y petróleo
El Gobierno ha extendido, de golpe y por sorpresa, los efectos de la crisis a un colectivo que, hasta ahora, se consideraba al margen de este tipo de problemas. Me refiero, claro, a los funcionarios y, por extensión, a todo aquel que percibe una remuneración legal con cargo a los presupuestos del Estado, como, por ejemplo, los pensionistas.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Apagando la luz...
Me ha escrito mi amigo Rubén para decirme que había entrado ya un par de veces —al menos— en este blog para ver qué pendejadas (puede que, en realidad, haya dicho pelotudeces) tenía yo que decir sobre las medidas del Gobierno que, en su opinión, demuestran que el presidente tiene lo que hay que tener y está dispuesto a enfrentarse con los sindicatos y con quien sea para levantar el país.
lunes, 10 de mayo de 2010
Extracción de carbón en North Staffordshire
Las técnicas de excavación de galerías eran muy rudimentarias y la madera para entibar muy escasa, así que, cuando un pozo se volvía inseguro, se abandonaba y se perforaba otro al lado...
Imagen
Y subió la bolsa...
Preguntas (de un ingenuo)
¿Para qué sirve la bolsa? ¿Qué sentido tiene que un índice —el Ibex, por ejemplo— gane o pierda 1.000 puntos en una sesión? ¿Tienen esos altibajos algo que ver con la economía real? ¿El Banco de Santander, por ejemplo, ha mejorado en algo su negocio en relación con la semana pasada? ¿Había empeorado algo la semana pasada en relación con la anterior?
domingo, 9 de mayo de 2010
Comedores de patatas
De Aardappeleters —Los comedores de patatas—, de Vincent Van Gogh (1885). La pintura representa una familia holandesa, a dieta de patatas, justo antes de la era del petróleo.
viernes, 7 de mayo de 2010
El nuevo archivo/museo de Barbastro
jueves, 6 de mayo de 2010
Esto se complica (más).
miércoles, 5 de mayo de 2010
Problemas en el casino
El Ibex35, una especie de índice ponderado del valor de un conjunto seleccionado de acciones de la bolsa española, está, a estas horas de la mañana, por debajo de los 9600 puntos lo que, como puede verse en el titular de arriba y en otros similares, ha desatado una especie de pánico entre los analistas financieros, políticos y pensadores aúlicos del régimen, los mismos que, no hace ni dos semanas, jaleaban los 12000 puntos que ese mismo índice estaba a punto de alcanzar, como una prueba más de que la economía española estaba muy lejos de los problemas griegos. ¿Esto de ahora significa que ya somos como ellos?. No lo creo, como tampoco creía que lo de los 12000 puntos significara lo contrario. Los problemas, que los hay, están en otro sitio: la deuda pública, las materias primas, la energía y los alimentos. Es probable que el dinero, que está saliendo a chorro de las bolsas europeas, vaya hacia esos mercados, aunque el petróleo, de momento, ha vuelto a los 82$/b, pero los problemas del crudo, por ejemplo, no están en la escasez de capital, sino en la creciente dificultad para extraerlo y en el crecimiento exponencial del consumo en China y otros lugares. Y en cuanto a los rumores sobre una posible intervención del FMI, que, según el gobierno, han provocado la caída de la bolsa española, los que deberían estar preocupados son los funcionarios y los pensionistas, no los accionistas del Santander.
sábado, 1 de mayo de 2010
1 de Mayo
viernes, 23 de abril de 2010
De velos, deudas y otras historias.
Que una adolescente marroquí lleve o no lleve un pañuelo en la cabeza, en clase o fuera de clase, es algo que, objetivamente, no tiene la menor importancia. Pero parece ser que, en algunos colegios de Madrid, hay una norma interna que prohíbe que los alumnos lleven la cabeza cubierta.
Es una norma que no tiene mucho sentido. Otra cosa sería que se prohibiera el burka o algún otro aditamento que impidiera identificar al portador. Pero, claro, si fuéramos a eso, tendríamos que cuestionar un montón de leyes que no tienen más objeto que dejar claro que aquí, como en todas partes, hay unos que mandan y otros que obedecen y que el poder, para manifestarse en todo su esplendor, tiene que ser —y es, por naturaleza— arbitrario.

