Fernando, Miguel, un aldeano y yo mismo en julio de 2016
sábado, 23 de julio de 2016
sábado, 5 de marzo de 2016
Así lo veo yo (con perdón)
En una semana pueden ocurrir, como de hecho están ocurriendo en esta, muchas cosas. Cosas que configurarán el futuro en formas que seguramente ahora no sospechamos y cosas que son una consecuencia —que ahora parece inevitable— de acontecimientos del pasado.
La civilización, que hemos construido en poco más de un millón de años de los más de 4.000 que tiene el planeta que habitamos, ha alcanzado niveles de complejidad tales que hacen cada vez más difícil la tarea del analista político, del experto en casi todo o del simple enteradillo de barra de bar, que, más o menos, suelen tener el mismo éxito en sus predicciones.
sábado, 9 de enero de 2016
Sigue el 'buen' tiempo
lunes, 21 de diciembre de 2015
De la modificación del sistema electoral
martes, 20 de octubre de 2015
Discurso de apertura del curso 2015/2016. UNED Barbastro
Buenas tardes.
Rector, Presidente, Consejera…
Inaugurar el curso en la Universidad es un acto formal y solemne, rodeado, en ocasiones, de cierta pompa de origen medieval, que pone de manifiesto el apego de la Universidad por la tradición. A mí me parece que eso está bien, aunque la Universidad no es sólo ni principalmente tradición aunque sea un importantísimo repositorio de cultura científica y humanística. También es o debería ser el lugar donde el progreso humano, en todos sus aspectos, se plantea como un objetivo cuasi revolucionario, aunque actualmente la investigación, sobre todo la aplicada, esté quedando en manos de grandes corporaciones farmacéuticas, alimentarias, energéticas o tecnológicas. Y universidades, no precisamente de segunda fila, como la escuela de negocios de Harvard vendan como progreso la ingeniería financiera que ha iniciado esta crisis y ha convertido la economía en un casino en el que, como pasa en todos los casinos, al final siempre gana la banca.
miércoles, 12 de agosto de 2015
Los años de descubrimiento
Yo tuve la suerte de poder dedicarme a estudiar,
oficialmente y a tiempo completo, durante 21 años, desde los 4 hasta los 25.
Pude, pero no fue eso lo que hice, aunque durante estos años, el
marco en el que se desplegó la vida, junto con mi casa y mi calle, fue la escuela, el instituto y la
universidad. He aquí una parte de la historia.
De los años anteriores a la escuela conservo pocos recuerdos. Alguno más de mi año de parvulario, con Sor Guadalupe en el colegio de San Vicente, y bastantes más de los cinco que pasé en los Escolapios. Allí coincidí con uno de esos amigos que te duran toda la vida, aprendí muchas cosas de memoria, me harté de multiplicaciones y divisiones largas y de raíces cuadradas, y descubrí que algunos curas eran mejores que otros. De los Escolapios fui a Madrid, donde cursé dos años de bachillerato y me parchearon algún problema de movilidad que me complicaba la vida, para pasar después al Instituto Laboral que había en Barbastro a cursar tercero de bachillerato.
martes, 12 de mayo de 2015
El verdadero espíritu democrático, revisitado.
Estamos a poco menos de
dos semanas de las elecciones municipales y regionales —o autonómicas, que
viene a ser lo mismo—. Lo que más se oye, y se lee, es a gente que se lamenta
de que, en tal o cual municipio o región, vaya a salir elegido, de nuevo, tal o
cual partido o candidato, a pesar de las abrumadoras evidencias en su contra y
de la más que cuestionable ética, y nula estética, de su comportamiento. A mí
estos lamentos me hacen cierta gracia, porque suelen venir acompañados de
protestas en favor de la democracia como remedio a todos los males que nos
aquejan. Más democracia, suelen decir, y algunos claman también por más
política, más Europa o más de cualquier otra cosa que parezca tener virtudes
terapéuticas.
miércoles, 4 de febrero de 2015
PSOE o no PSOE. Esta no es la cuestión, pero podría serlo.
lunes, 2 de febrero de 2015
Diálogos para besugos III. La nueva izquierda.
- Muy buenas
- ¿Qué le parece nuestro partido?
- El nombre me parece una traducción pasable del Yes, we can de Obama, pero la letra y la música me parecen un poco estridentes. Será cosa de la juventud. ¿Y a usted?
- A mí me parece que ya era hora.
- Ya era hora ¿de qué?
- De que viniera alguien a poner orden.
viernes, 16 de enero de 2015
El futuro es nuestro
viernes, 10 de octubre de 2014
Introducción al Congreso 'Más allá del pico de petróleo. El futuro de la energía'.
Esta es la breve presentación que hice para fijar la postura, objetivos y motivaciones de la organización.
lunes, 18 de agosto de 2014
In God We Trust (porque lo que es en estos...)
El Ministerio de Sanidad dice ahora que el ciudadano nigeriano, supuestamente afectado por el virus del Ébola en Alicante, padece en realidad otra enfermedad que será tratada adecuadamente y que, por lo visto, ni es infecciosa ni contagiosa ni nada.
¿Quiere esto decir que el hombre no tiene el Ébola? Desde luego que no. Quiere decir que lo que creen más conveniente —para evitar el pánico, para no perder votos, para dar mejor imagen o, simplemente, para seguir con la inveterada costumbre de soltar lo primero que se les ocurre si creen que es lo que la gente quiere oír— es decir lo que han dicho.
domingo, 20 de julio de 2014
Hace calor, pero no mucho y mientras tanto...
jueves, 12 de junio de 2014
La teoría del todo
Newton decía que se sentía como un chiquillo que recoge conchas en la playa mientras ante él se extiende el océano de lo que desconoce. El hombre común no suele ser consciente de su ignorancia, pero basta mirar el cielo en una noche estrellada para preguntarse por el origen y el destino de todo eso. Por eso hemos construido modelos.
La física, como
la religión y la política, tiene su catecismo. En cada época hay una ortodoxia
a la que conviene acomodarse si uno quiere hacer carrera en los grandes centros
de investigación. Y en las fronteras es donde es más fácil confundir ciencia con
conciencia, certezas con hipótesis.
Durante mucho
tiempo nos bastó con leyes simples. La Tierra dejó de ser el centro del
universo, las órbitas dejaron de ser circunferencias perfectas para ser
elipses, pero todo seguía respondiendo a reglas comprensibles. Aprendimos que
las cosas no caen "por su propio peso", sino por una fuerza que
podemos cuantificar en función de masas y distancias.
El problema es
que esa simplicidad se rompe en los extremos. A escala planetaria manda la
relatividad de Einstein. A escala atómica manda otra cosa: la mecánica cuántica
y su principio de incertidumbre, según el cual no podemos conocer a la vez la
posición y la velocidad de una partícula. A esa escala actúan fuerzas millones
de veces más potentes que la gravedad, y el orden cósmico se convierte en caos.
Einstein pasó
los últimos treinta años de su vida intentando unificar ambas visiones. Buscaba
una sola teoría que explicara a la vez el movimiento de las estrellas y el
comportamiento de los electrones y los quarks. Fracasó. Seguimos ahí.
¿Existe esa
teoría? Quizá. ¿Estamos preparados para entenderla? Quizá no. Un ordenador
puede hacer ciertas cosas y otras no. El cerebro humano también es un
ordenador, aunque no trabaja con algoritmos sino con patrones, y puede que su
cableado actual no dé para ciertas leyes del universo. Que existan no significa
que podamos comprenderlas.
Si hoy quieres
hacer carrera en ese terreno, tienes que abrazar con entusiasmo la teoría de
cuerdas. Simplificando mucho, dice que el componente último de la materia no
son quarks y electrones, sino minúsculas bandas de energía que vibran a
distintas frecuencias, como cuerdas de violín. Cada vibración produciría una
partícula distinta.
El problema es
que esas cuerdas, por ahora una creación puramente intelectual, se moverían en
un espacio no de cuatro dimensiones, como el de Einstein, sino de once. Eso
exige un aparato matemático que aún no tenemos y hace imposible, por mucho
tiempo, cualquier verificación experimental.
Salvando las
distancias, recuerda a los epiciclos. Los astrónomos ptolemaicos, para salvar
la idea de que la Tierra estaba en el centro, tuvieron que añadir círculos
sobre círculos a las órbitas de los planetas. Funcionaba matemáticamente, pero
cada nueva observación obligaba a complicar el modelo hasta hacerlo
inmanejable.
Algo parecido
puede estar pasando. Edward Witten y otros defienden que la teoría de cuerdas
podrá explicar tanto las estrellas como los quarks. Es posible. Pero por ahora
exige mucha fe y una capacidad de abstracción que no está al alcance de casi
nadie, igual que la demostración del Teorema de Fermat por Wiles: un trabajo
denso, basado en matemáticas que Fermat ni siquiera podía imaginar.
¿Y para qué
necesitamos una teoría unificada si la relatividad y la cuántica ya funcionan,
cada una en su ámbito? Porque no está en la naturaleza humana conformarse con
explicaciones parciales. Si miramos al cielo, es inevitable preguntarnos cómo
ha llegado a ser como es.
Nunca nos hemos
quedado sin respuesta. Antes la dieron las mitologías: en una leyenda islandesa
del siglo XIX el mundo nace del choque entre una región de hielo y otra de
fuego; de las gotas surge un gigante, para alimentarlo hay que inventar una
vaca, para alimentar a la vaca, un poco de hierba... Cada pregunta obliga a
complicar la historia. La tradición judeocristiana atribuyó la creación a la
voluntad de una entidad superior.
La ciencia hizo
lo mismo, con más rigor. Abandonado Ptolomeo, se impuso la idea de un universo
eterno que no necesitaba origen. Hasta que Lemaître, sacerdote y físico belga,
dedujo de las ecuaciones de Einstein que el universo podía ser un fluido en
expansión. Y Hubble observó que, efectivamente, las galaxias se alejan unas de
otras cada vez más rápido. Lo vemos por el efecto Doppler: como las cartas de
un viajero del siglo XIX que cada vez tarda más en llegar porque cada vez está
más lejos, la luz de las galaxias nos llega cada vez más enrojecida.
Si hoy se
alejan, ayer estuvieron más cerca. Y si retrocedemos lo suficiente, toda la
materia tuvo que estar concentrada en un punto. Gamow, uno de los físicos de
Manhattan, lo llamó el Big Bang.
Gran explosión.
Seguimos recogiendo conchas en la playa.
domingo, 8 de junio de 2014
Diálogos para besugos II. Votando.
martes, 27 de mayo de 2014
El PSOE se renueva... otra vez.
El PSOE amaga con un nuevo proceso de renovación que, necesariamente, se saldará en falso porque, en realidad y como de costumbre, no se renovará… más que lo cosméticamente imprescindible.
sábado, 24 de mayo de 2014
Fútbol y elecciones.
sábado, 3 de mayo de 2014
Una historia que podría repetirse.
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| Movimientos de tropas en Rusia y Ucrania (WaPo) |
miércoles, 30 de abril de 2014
Somos los primeros
Ni Francia, ni Italia, ni los países nórdicos, ni Japón, ni Estados Unidos, ningún otro país puede presentar un balance semejante. Como decía ayer en twitter, nos sobran motivos para sentirnos orgullosos. José C. Capel en El Pais.
jueves, 13 de marzo de 2014
Creced y multiplicaos
«Creced y multiplicaos», dicho en un planeta redondo y con recursos limitados, y a gentes de no muchas luces, ha resultado ser, a largo plazo, una solemne tontería. Y que Dios —si fue él quien lo dijo— me perdone.
martes, 4 de marzo de 2014
El gobierno anuncia, otra vez, la inminente recuperación de la economía.
Cuando los ministros del Gobierno —o su presidente— hablan (y la verdad es que últimamente no callan) de recuperación o de salida de la crisis, hay dos posibilidades.
jueves, 30 de enero de 2014
El discurso que ningún presidente de Estados Unidos ha pronunciado... aún.
viernes, 6 de diciembre de 2013
En defensa del analfabetismo
Julio Camba.Nueva York, 17 de junio de 1931.
martes, 18 de junio de 2013
Verano 2013
El verano amaga con un par de días de calor sofocante y vuelve después sobre sus pasos, dejando un par de días de lluvia y ocho grados menos de temperatura. Dentro de una semana, el Sol alcanzará la parte más alta de su recorrido por el hemisferio norte, mientras las lluvias adelantan el deshielo y desbordan los ríos.
El calor irá, sin embargo, aumentando hasta que, a mediados de agosto —y sobre todo en septiembre—, bajen otra vez las temperaturas y llegue el otoño, y también el invierno astronómico, que tampoco será, seguramente, un invierno como los de antes, pero puede ser un poco más difícil que el anterior.

