lunes, 14 de octubre de 2019

Fundido en gris

La generación que está saliendo ahora del escenario —la mía— estaba en la universidad o empezando a trabajar cuando murió Francisco Franco, y había crecido sin Internet, teléfonos móviles o cualquier cosa remotamente parecida a un computador. En 1975 ya existían grandes computadores, prácticamente inútiles en la escala de la tecnología actual, pero aún faltaba algún tiempo para que IBM presentara su computador personal (PC) en 1981, y mucho más para la aparición del primer teléfono inteligente (iPhone, 2007).

lunes, 15 de julio de 2019

A Joaquín Coll

El jueves por la tarde estuvimos en la Catedral de Barbastro, el único lugar, según uno de los asistentes, dónde el calor de este tórrido verano era soportable. Solíamos coincidir los viernes y a veces, hartos de buscar un hueco para tomar una cerveza, recurríamos a la vieja broma y alguien decía ‘seguro que las iglesias estarán vacías’. Esta vez no. La Catedral estaba llena de gente y tú eras el protagonista. Pero no porque fueras a dar una charla sobre cocina, literatura o cualquier otro tema que te hubieran encargado. La gente estaba allí, estábamos allí, para decirte adiós en tu último viaje.

domingo, 16 de junio de 2019

Olduvai

Resultado de imagen de estrecho de ormuz

Un apagón a gran escala ha dejado sin electricidad, en distintos grados, a Argentina, Uruguay, Brasil y Chile. Aunque las causas exactas aún no se conocen, todo indica que podría tratarse de una consecuencia directa del deterioro progresivo de una red de transmisión eléctrica compleja, descentralizada y envejecida.

Mientras tanto, al otro lado del planeta, el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 30 % del petróleo mundial— se ha convertido en un polvorín geopolítico, con Estados Unidos en un extremo y la República Islámica de Iran en el otro.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Emergencia

El parlamento británico ha declarado una emergencia climática. Se decía, eran otros tiempos, que el parlamento podía hacer cualquier cosa menos convertir a un hombre en una mujer o viceversa (Jean-Louis de Lolme, 1771). Me temo que impedir o mitigar la catástrofe que ya tenemos encima tampoco está entre sus atribuciones pero, al menos, parece que se han dado por enterados de que las cosas, en ese campo, como en tantos otros, están yendo rematadamente mal. Y eso a pesar de lo entretenidos que están con su Brexit.

martes, 2 de abril de 2019

Superpoblación y espacios vacíos

Uno de los muchos problemas con que se enfrenta, al menos en España, esta civilización crepuscular, amenazada por la superpoblación y el acelerado agotamiento de recursos básicos parece ser, paradójicamente, el abandono y la despoblación de una parte del territorio. El domingo pasado tuvo lugar, en Madrid, claro, una concentración de gentes para reclamar unos servicios que han devenido inviables a causa de la despoblación y cuya ausencia causa, a su vez, mayor despoblación. Y ¿a quién reclamaban esos servicios y esa atención de la que dicen carecer las buenas gentes que aún pueblan esa España abandonada? Pues no se sabe muy bien, ya que en el evento- estamos en período electoral y las provincias menos pobladas disponen de seis escaños en el parlamento- participaron hasta cuatro ministros del actual gobierno y representantes de todos los partidos del espectro político, con o sin posibilidades de gobernar, así que sólo cabe suponer que la manifestación responde a la ya antigua y arraigada costumbre de salir a la calle a alborotar con cualquier motivo, en lugar de buscar soluciones prácticas a los problemas o, simplemente, de intentar evitar esos problemas cuando aún hay tiempo. Las fotografías están tomadas en el casco urbano de Barbastro, muy cerca o en el mismo centro comercial. 

domingo, 17 de marzo de 2019

Nos quedamos sin máquina del tiempo

Vaya. Ahora resulta que lo de retroceder en el tiempo usando un computador cuántico no va a ser posible, al menos de momento y a pesar de la noticia aparecida hace unos días. Debo decir que me lo temía. No es fácil derogar la segunda ley de la termodinámica. Tampoco tenemos, en realidad, computadores cuánticos, más allá de elucubraciones teóricas y los qubits –quantum bits- que se supone que estos computadores manejarían en lugar de nuestros familiares bits, son también poco más que creaciones intelectuales a pesar de que ya se ha diseñado un algoritmo que, trabajando en tan hipotéticos artefactos, permitiría factorizar rápidamente números muy grandes, rompiendo así el fundamento de todas las claves de seguridad utilizadas hasta la fecha que se basan precisamente en la imposibilidad práctica de hacer eso. A mí me parece que la computación cuántica está, hoy por hoy, tan lejos, al menos, como la fusión fría, ambos dentro de la categoría de problemas fundamentales cuya principal utilidad, en el estado actual de la tecnología, es permitir la inversión de ingentes cantidades de dinero en proyectos sin futuro a la vista, la fusión fría está prevista para dentro de 25 años, independientemente de cuándo se haga la pregunta, pero publicables en Nature y otros guardianes de la ortodoxia científica dominante.

miércoles, 6 de marzo de 2019

Una excursión a la montaña (II)

 

Con la linterna que aún tenía pilas dimos una vuelta completa al edificio, probando las ventanas y puertas que de tanto en tanto interrumpían la mampostería y la piedra de la pared. Todas estaban cerradas y, salvo la puerta principal, probablemente aseguradas desde dentro con alguna forma de travesaño. Nada que pudiéramos forzar fácilmente en el supuesto de que nos atreviéramos a intentarlo. En la segunda vuelta, con la linterna apuntando a media altura localizamos una ventana pequeña que parecía practicable. Juan, el deportista, se ofreció a intentarlo si le ayudábamos a llegar hasta ella. Con las manos ya totalmente entumecidas hicimos Julián, Andrés y yo una especie de parihuela desde la que Juan pudo alcanzar el ventanuco y separar la contraventana de madera que lo protegía. Hay un cristal, nos dijo, que podría romper y abrir la ventana. Julián se puso a temblar ostensiblemente. Su mentalidad revolucionaria de guerrillero urbano aficionado no estaba preparada para asimilar el asalto nocturno a un cuartel de la guardia civil, pero no dijo nada. O, mejor dicho, dijo que tenía frío y que cuanto antes saliéramos de allí mejor.

Mientras tanto y sin esperar más opiniones, Juan rompió el cristal con la culata de la linterna y abrió la ventana. Esperad ahí, nos dijo, antes de meterse dentro. Al cabo de un momento abrió desde dentro una de las ventanas por la que, tras alguna duda que el frío cada vez más cortante despejó enseguida, entramos nosotros y nuestras mochilas.

Una vez dentro y después de cerrar como pudimos el ventanuco por el que había entrado Juan y la ventana por la que habíamos entrado los demás, nos reunimos en una sala grande para analizar la situación. El frío dentro era también considerable y la oscuridad, apenas mitigada por una de las linternas, era abrumadora, pero al menos estábamos secos. No sé si os dais cuenta de que acabamos de forzar la entrada de un cuartel de la guardia civil. Hasta es posible que haya armas en algún sitio, dijo Julián. Lo dijo sin aspavientos y sin otro interés aparente que el de hacer constar un hecho, pero todos teníamos la imaginación suficiente para considerar las posibles salidas de aquella situación. Lo hecho, hecho está, dijo Andrés. Ahora lo importante es no complicar las cosas más de lo que están. Por el momento solo hemos roto el cristal de una ventana así que vamos a andar con mucho cuidado.

La sala tenía, en el centro, una de aquellas chimeneas de la montaña y en uno de los lados había un montón de leña. ¿Alguien lleva fuego?, dije yo. Casi todos llevaban; por aquel entonces, no fumar era una rareza, y pronto surgieron varias cajas de cerillas y algún mechero. Julián, que estaba exhibiendo un curioso sentido del humor, hizo notar que probablemente el fuego se vería desde el exterior y que ya puestos podíamos izar la bandera. Quizá así crean que somos de los suyos. Estábamos mojados y congelados así que el fuego parecía la única opción razonable para pasar la noche. El fuego, una vez encendido en el centro de la sala y bajo la chimenea, provocó una ostensible mejora del humor del grupo. Por fin aquello empezaba a parecerse a nuestras excursiones domingueras. Nos sentamos en círculo y sacamos alguna de las latas que habíamos traído. Había una de garbanzos cocidos que calentamos y repartimos. Fue una cena estupenda, pero convinimos en que, si habíamos de seguir la marcha, las latas que sobrecargaban nuestras mochilas tendrían que quedarse en el cuartel. Sería nuestra compensación por el ventanuco roto y la leña quemada. También convinimos en que lo más prudente sería abandonar el cuartel antes del amanecer, aunque nadie parecía saber a qué hora ocurriría eso.

Alguien, creo que Juan, preguntó si debíamos buscar un sitio para dormir. Juan estaba enamorado o eso parecía, de Rosa y probablemente estaba evaluando las posibilidades de la situación, pero Rosa resolvió la duda inmediatamente. Aquí mismo, todos juntos y en los sacos de dormir, dijo.  Pero después de secarnos un poco, añadió, o acabaremos con una pulmonía.

Dejamos pasar una hora de charla alrededor del fuego, a pesar del agotamiento que llevábamos encima, para permitir que la ropa se secara. Incluso cantamos alguna de aquellas canciones de Víctor Jara o Quilapayún que estaban de moda. Localizamos un baño allí cerca con agua corriente, al que fuimos por turnos y sacamos los sacos de dormir. Echamos algo más de leña y caímos rendidos sobre el suelo de madera con las mochilas como improvisada almohada. No recuerdo haber dormido tan bien en mi vida. El amanecer, que debía estar a pocas horas, parecía muy lejano mientras se me cerraban los ojos.

Cuando me desperté ya había alguien en el baño y había algo de luz que parecía venir del piso de arriba, ya que las ventanas del espacio que ocupábamos estaban herméticamente cerradas y apenas dejaban pasar algún hilo de luz aquí y allá. Julián estaba sentado mirando los restos del fuego de la noche anterior y Juan y Andrés estaban aún dentro de los sacos, pero ya despiertos. Las chicas probablemente estaban en el baño. Tendríamos que apagar el fuego y salir de aquí cuanto antes, dijo Julián. A estas horas el humo ya se verá desde lejos. El fuego estaba casi extinguido, pero aún producía algo de humo así que Julián no esperó a que siguiéramos sus consejos y lo apagó del todo echando arena de un cubo que debía estar allí precisamente para eso. Andrés dijo que podíamos haber calentado un poco de agua para tomar un café hecho con el contenido de unos sobrecitos que milagrosamente alguien se había acordado de poner en la mochila. Haremos un fuego fuera, dijo Julián y los demás le secundamos.

Después de pasar todos por el baño y dejar en el centro de la habitación las latas que habíamos traído de Zaragoza y que pesaban lo suyo, salimos por la ventana que habíamos utilizado para entrar por la noche. Subir al ventanuco sin ayuda no era una opción así que el plan inicial, que Juan cerrara la ventana y saliera luego por donde había entrado, quedó descartado. Hicimos lo que pudimos, que no fue mucho, para cerrar la ventana desde fuera y volvimos al camino con idea de buscar una borda o algo similar donde poder hacer un fuego sin riesgo y tomar un café y unas galletas que también llevábamos.

Cuando llegamos a la carretera todos, o casi, pensábamos que íbamos a seguir hacia el norte para completar la excursión que nos iba a llevar a no sabíamos muy bien donde, pero Susana dijo algo que muchos estábamos pensando y preguntó si no sería mejor volver al pueblo. En aquel momento las dos opciones parecían razonables. Eran más o menos las ocho de la mañana. La lluvia de la noche anterior había dejado paso a un sol radiante que empezaba ya a despuntar por encima de las estribaciones del este. Hacer los seis o siete kilómetros que debían faltar hasta el barranco de la Boca del Infierno parecía un reto asumible. Haber dejado las latas, aligerando así notablemente el peso de las mochilas, suponía también que nos habíamos quedado casi sin comida, así que la vuelta al pueblo, otros cinco kilómetros más o menos pero cuesta abajo, también era una elección justificable y la que iba ganando partidarios rápidamente, aunque casi todos nos abstuvimos de mostrar entusiasmo por una opción claramente abandonista.

En el pueblo, dijo Susana, habrá un bar. Podremos tomar un café y desayunar. Sí, dijo Julián, y saludar al guardia. A ver qué le decimos cuando nos pregunte dónde hemos pasado la noche… Bueno, yo contaría exactamente lo que ha pasado, dijo Rosa. Tú puedes, pero yo no, cortó Julián. Estarían encantados de tener algo contra mí, y nada menos que el asalto a un cuartel. Este último argumento nos convenció. Diríamos, si alguien nos preguntaba, que habíamos pasado la noche en una borda cercana a la carretera que no vimos la noche anterior y que ahora, con la luz del día, se veía perfectamente. La opción de volver y dar la expedición por fracasada ya era claramente mayoritaria. Sólo Juan se mostraba un tanto disgustado por el temprano final y con ganas de seguir adelante, pero los demás ya lo teníamos claro. Después de todo, dijo Andrés, siempre podemos volver con mejor equipo y preparación. Algunos asentimos, pero la falta de entusiasmo por la propuesta era evidente. Rosa y Susana no dijeron nada, pero fueron las primeras en echarse las mochilas a la espalda y emprender el camino del pueblo. Los demás las seguimos sin rechistar.

Finalmente, no entramos en Siresa. Dos kilómetros más al sur estaba el pueblo de Hecho, algo más grande, donde no tuvimos que dar ninguna explicación y encontramos un magnífico bar abierto. El desayuno en el bar nos devolvió al ambiente excursionista durante un rato y a las 12 tomamos el autobús hasta Huesca y Zaragoza. Después de todo no había estado tan mal y yo tenía dos días más para preparar el examen del lunes. Ya encontraríamos alguna forma épica de explicar por qué habíamos vuelto tan pronto. 

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Imagen generada por ChatGPT


sábado, 5 de enero de 2019

17 años y casi dos meses después del 11 de septiembre...

el fiscal de Estados Unidos para el distrito Sur de Nueva York envió la carta que se reproduce más abajo, en respuesta a una petición de The Lawyers' Committee for 9/11 Inquiry, que ha reunido evidencias de la comisión de delitos federales, no perseguidos hasta la fecha, en el WTC (las torres gemelas) el 11 de septiembre de 2001. Entre estos delitos podría estar la voladura con explosivos de parte de la estructura de ambas torres, lo que explicaría la total ausencia de deceleración una vez iniciado el colapso y la caída libre de la parte de las torres situada por encima del impacto de los aviones. La respuesta supone la convocatoria de un gran jurado federal para evaluar la evidencia presentada y formular, en su caso, las acusaciones pertinentes. (Ver actualización posterior)

Miguel y Montse. En Ipiés.


 

miércoles, 2 de enero de 2019

Una excursión a la montaña (I)

A las tres de la tarde del día de jueves santo de 1973, creo que era el mes de abril, el autobús nos dejó en Siresa, un pequeño pueblo del Valle de Hecho en el que había unas pocas casas de piedra y alguna, más reciente, con revestimientos de madera, ladrillo o mampostería, corrales en las afueras, el ayuntamiento, ya cerrado, un pequeño bar que también era una tienda en la que se vendía de todo y el cuartel de la Guardia Civil, todo ello en torno a una Iglesia que, por aquel entonces aún debía estar atendida por un cura nativo, formado en los seminarios de Barbastro, recientemente cerrado o de Zaragoza. Alguien sugirió que diéramos cuenta, en el cuartelillo, de nuestra intención de aventurarnos en la montaña, por si nos perdíamos o teníamos algún problema con una climatología que, a pesar de que ya habíamos dejado atrás el invierno, aún podía darnos algún susto. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

La marca hispánica (penúltimo capítulo)


La cuestión es ¿Hasta dónde va a llegar Torra y por extensión el conflicto catalán? ¿Hay alguna línea roja, a partir de la cual la intervención violenta del Estado sea inevitable? Es obvio que la respuesta a esta última pregunta es que sí y es de suponer que Torra tiene una idea, aunque sólo sea aproximada, de dónde está esa línea, de manera que la cuestión puede reformularse así ¿Están dispuestos Torra y un número significativo de los que le siguen y o sostienen, a cruzar la línea roja? La invocación por Torra y Puigdemont, un hombre con una inesperada e inexplicable capacidad de movilización, de antecedentes en Europa que se saldaron con algo parecido a una guerra civil parece indicar que así es. Es verdad que, a estas alturas del SXXI, no es fácil imaginarse una guerra civil en España, al menos si se mantiene la actual diferencia de potencial, con permiso de Volta, entre los dos posibles contendientes. También lo es que Pedro Sánchez ya se ha sacado, en otros escenarios, algún conejo de la chistera, pero la sensación de que las cosas han llegado ya demasiado lejos y de que los acontecimientos estarán pronto, si no lo están ya, totalmente fuera de control es cada vez más fuerte. Y eso incluso en el supuesto, a todas luces descartable, de que los que tienen, sobre el papel, la posibilidad de controlarlo tuvieran además la voluntad y la inteligencia necesarias para ello.

viernes, 28 de septiembre de 2018

¿Tiene calor? Queme un bosque.

Torres de refrigeración de la Drax Power Station

El clima está cambiando. Ya ni el primo de Rajoy lo discute. Tampoco se discute —o no mucho— que este cambio es atribuible, en muy buena medida, a la actividad humana y, en particular, a la emisión de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO₂).

Los cambios no tendrían necesariamente que ser negativos, pero no cabe duda de que el nuevo entorno climático está causando y va a causar muchos más inconvenientes que ventajas, aunque alguna parece encontrar la industria turística de sol y playa, que ve cómo sus temporadas se prolongan casi indefinidamente. Es poco probable, sin embargo, que las recientes inundaciones de la costa este de Estados Unidos, el progresivo y más que alarmante deshielo de los casquetes polares o la pérdida del permafrost siberiano, por citar solo algunos de los efectos más llamativos, puedan contemplarse desde una perspectiva favorable.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Equinoccio de Otoño

El caos no es una opción, es una consecuencia de las leyes de la física. Hacia allí vamos, como individuos pero también como especie, nosotros y nuestro habitat, el planeta que nos acoge, probablemente a pesar suyo, y la estrella que nos alumbra. Todo a su debido tiempo, claro, pero, de momento, el Sol se va a poner por el mismo sitio que el año pasado en esta misma fecha, unos pocos grados al norte de El Pueyo, visto desde mi casa. Claro que subir la escalera y sobre todo bajarla me ha costado un poco más que la última vez y no estoy tan seguro como lo estaba el año pasado de que pueda volver a tomar esta foto el año que viene. Aunque tampoco tiene mucha importancia. En eso, al menos, no se esperan grandes, ni pequeños, cambios.

martes, 8 de mayo de 2018

Las fundaciones como órganos gestores de los centros de la UNED. La Fundación Ramón J. Sender del Centro de Barbastro.

Este documento contiene algunas reflexiones acerca de la evolución, desde sus orígenes hasta la actualidad, del estatuto legal del Centro de la UNED de Barbastro, aunque se hacen referencias a otros centros de la UNED cuya forma jurídica es la Fundación. El problema parece surgir a partir de la evidente necesidad de dotar de personalidad jurídica, dentro de las formas reconocidas por la LRJSP[1], a los antiguos patronatos rectores de los Centros Asociados. El objeto del texto que sigue es exclusivamente presentar algunos argumentos a favor del mantenimiento de la Fundación, como forma jurídica del Centro de la UNED de Barbastro, habida cuenta de que se optó en su momento (1983-1989) por esta figura, en estricta observancia de la normativa entonces vigente y de que, en nuestra opinión, no contraviene en modo alguno la legislación actual ni resulta lesivo para los intereses y objetivos de la Universidad o su política de normalización de la gestión económica de centros asociados que esta Fundación, naturalmente, comparte íntegramente.

jueves, 22 de febrero de 2018

Forges



Compré este libro en Zaragoza, a finales de 1972 o principios de 1973, en el quiosco de prensa que había frente a la vieja facultad de medicina en la plaza de Paraíso, cerca del edificio de Capitanía y del Colegio Mayor Pignatelli, regentado por los jesuitas y notable foco de fronda por aquellos años. En Zaragoza había entonces muchos quioscos de prensa, muchos grises y una sorprendente vida cultural y sobre todo política que se traducía en fuertes altercados que se iniciaban por la mañana con una asamblea estudiantil de distrito en el aula magna de la facultad de ciencias y acababan con la policía repartiendo palos por la ciudad universitaria y complicándoles bastante la vida a los estudiantes que daban la cara mientras otros, en la sombra y con más visión de futuro, daban sus primeros pasos en la política real intentando decidir en cuál de los numerosos partidos en gestación tendrían más posibilidades. 

martes, 16 de enero de 2018

Fin de la primera parte

Diagnóstico de la biopsia: TaG1. Bien diferenciado y no infiltrante, es decir, un tumor, sí, pero de bajo grado y bajo riesgo –bajo no significa nulo, claro- y extirpado. Me ha dicho que de los lavados, si me parecía, podíamos prescindir por el momento -que era algo a lo que había que ir con fe-. Hemos prescindido, naturalmente. No tenía mucha fe, desde luego, pero además es un proceso que dura seis meses, sin demasiadas garantías y muy molesto. Se trata, por lo visto, de introducir en la vejiga, mediante un catéter y mantenerlas allí algo más de una hora, cierta cantidad de toxinas, el bacilo de la tuberculosis, por ejemplo, para activar las células del sistema inmunitario. Seguro que lo diseñaron en Auschwitz. Así que hemos quedado, salvo crisis, para dentro de tres meses y entonces veremos. Ah, y que no lea tanto sobre el tema por Internet. Que él no lee nada de matemáticas. La verdad es que, últimamente, yo tampoco.

lunes, 8 de enero de 2018

Problemas

El 14 de julio me encontraron un cáncer en la vejiga. Fue gracias a una revisión de próstata en una clínica privada, a la que acudí después de llevar más de un año esperando que me llamaran de la Seguridad Social. Cuando reclamé por escrito me dijeron —también por escrito— que mi caso no estaba clasificado como urgente. No sé qué es lo que considerarán urgente.

viernes, 5 de enero de 2018

¿Energía? No pasa nada. Y si pasa, no importa.

¿De dónde venimos?, ¿a dónde vamos? Son preguntas recurrentes a las que no se les suele encontrar una respuesta convincente, por más que una trivial, obvia y parcialmente concordante con la experiencia aparezca ya en Genesis 3:19: «del polvo y al polvo». No parece posible llegar mucho más lejos sin recurrir a la fe, que es una virtud que, como es sabido, no tiene todo el mundo.

sábado, 28 de octubre de 2017

Otoño catalán

Con todo este jaleo de la independencia, o de lo que sea que estén haciendo en Cataluña, nadie se preocupa del otoño tan anormal que estamos teniendo ni del precio del petróleo, que sigue siendo la sangre de esta civilización y que, poco a poco y muy lentamente, por ahora, continúa su marcha ascendente y, a pesar de la brutal caída en el consumo, está ya en los 60 dólares por barril.

domingo, 1 de octubre de 2017

Mala suerte

La deuda per cápita en Cataluña en 2016, superior a los 10.000 euros, no solo triplicaba la andaluza sino que superaba en más de mil euros a la siguiente más elevada, la de la Comunidad Valenciana, a la que casi doblaba en términos absolutos. No parece razonable, ni puede atribuirse únicamente a decisiones de gasto autonómico. Cabe sospechar —sin necesidad de teorías conspirativas— que algo tiene que ver en ello el sistema de financiación, que penaliza a las comunidades que aportan más de lo que reciben y premia a las que, en términos netos, reciben sin aportar en igual medida.

martes, 30 de mayo de 2017

Divagaciones a la sombra de una morera

«La democracia, Mr. Cromwell, es una bufonada griega basada en la absurda idea de que existen posibilidades extraordinarias en las gentes más ordinarias».

lunes, 22 de mayo de 2017

Primarias en el PSOE

Pedro Sánchez será el nuevo secretario general del PSOE. No voy a decir que este chico me entusiasme, a veces me recuerda a Zapatero, pero ¿alguien se imagina a la señora Díaz y su limitado repertorio, compuesto básicamente por perogrulladas, a la cabeza del partido y con cierto riesgo, no demasiado pero, claro, ahí está Trump y aquello son los Estados Unidos, de que llegara a presidir el gobierno? Bueno, parece que ese riesgo, de momento, está conjurado. Ahora lo que hace falta es que Sánchez sepa gestionar su victoria. Detrás tiene un partido con más de 150.000 militantes activos, que han mostrado no ser fácilmente manipulables, que ha apostado por él. A Zapatero le dijeron 'no nos falles' y falló, sobre todo al final de su mandato, estrepitosamente. A este, que hizo un buen discurso, le decían ayer 'sigue así' pero la idea era la misma. El entorno sociopolítico no es el más favorable para la llamada izquierda clásica y a él no se lo van a poner fácil ni los que han perdido, que no están todos en el PSOE, ni la prensa, ni los independentistas, ni el resto de la izquierda, ni nadie y si falla es muy improbable que le den una segunda, que en este caso sería ya tercera, oportunidad.
Actualización 2024: Pedro Sánchez resultó ser un fiasco absoluto. Es difícil saber hasta donde puede llegar este hombre.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Apertura del curso 2016 en la UNED de Barbastro. Discurso del Director.

 Bienvenidos a este acto que tiene lugar regularmente en el mes de octubre de cada año y que, como todos los actos de carácter más bien protocolario, puede, ocasionalmente, parecer prescindible y no les voy a ocultar que esa sensación, la de que es prescindible, me invade casi todos los años. Pero, sin embargo yo creo que son varios los motivos que aconsejan reproducir, año tras año, en este y en todos los centros de esta Universidad, el acto de apertura de curso. En primer lugar la Universidad, donde se crea, se conserva y se difunde conocimiento, es un lugar propicio para las solemnidades y la apertura de curso es un acto tradicionalmente solemne. Por otra parte, es esta una ocasión y esto también me parece importante, para dar cuenta, aunque sea de forma somera, de la actividad desarrollada por el Centro durante el pasado curso. 

martes, 4 de octubre de 2016

Despedida laboral. UNED Barbastro

 La jubilación de Miguel es la tercera de las que se producen por razones de edad y la primera de uno de los dos trabajadores que empezaron, empezamos, esta aventura en el verano de 1983. La UNED de Barbastro ha cumplido, pues 33 años y tres meses, que es también el tiempo que lleva Miguel en la institución.

Miguel ha tenido la “suerte” de formar parte de la casa en una etapa de continuo crecimiento, en una época en la que el crecimiento ha sido una especie de obligación para cualquier ente o empresa y en general para cualquier economía. Una etapa en la que crecer ha sido, además,  relativamente sencillo porque empezamos de cero y las otras alternativas, permanecer como estábamos o ir hacia abajo, sencillamente no existían y como no existían, no nos las planteamos.