lunes, 1 de agosto de 2011

En torno al congreso sobre el pico de petróleo.

Aún hay quien se escandaliza, o hace como que se escandaliza, porque aquí todo el mundo va a lo suyo, vacaciones incluidas, mientras en las encuestas que circulan por ahí se nos dice que a los españoles nos preocupan cada vez más el paro, el deterioro de la situación económica, la clase política y el terrorismo. Lo de la clase política me parece una de las hipocresías habituales del personal, que palmea la espalda de los políticos y luego finge creer que son gente de otro planeta.

El paro y la economía son parte del mismo problema. El profundo deterioro de la situación económica actual tiene como consecuencia el paro, de los currantes de a pie, claro, y la destrucción de la clase media, porque los beneficios de las grandes corporaciones y los sueldos de los ejecutivos, sobre todo de la banca, siguen subiendo hasta ahora como si no pasara nada que para eso, sobre todo, son los planes de estímulo, pero hay una cuestión que debería preocuparnos y sin embargo rara vez lo hace y no porque no sea una cuestión preocupante sino porque los periódicos y la clase política, he ahí un buen motivo, ahora sí, para considerarlos un problema, han decidido, por ignorancia o por interés, que eso no se toca. Me refiero, claro, a la cuestión, energética.

Esta cuestión y en particular, la posibilidad de haber alcanzado un punto máximo en la producción de petróleo, lo que se conoce como Peak Oil, fue el tema central del congreso celebrado en Barbastro en la primera semana de mayo de este año. El subtítulo del congreso era, precisamente, Peak Oil, realidad o ficción, para reflejar el hecho de que se trata de una cuestión controvertida, aunque cada vez menos, que ha sido objeto de debate desde que hace sesenta años fue planteada por primera vez por el geólogo norteamericano M. K. Hubbert que predijo, con toda exactitud, por cierto, que veinte años más tarde, en los años 70, se alcanzaría un máximo en la producción de petróleo en los Estados Unidos.

La opinión más extendida entre los congresistas, que luego se reflejó en la más importante de las conclusiones, es que el pico global de petróleo ya se ha alcanzado o está a punto de alcanzarse y que esta crisis no es solamente una crisis financiera, aunque gran parte de sus efectos más espectaculares hayan tenido que ver con los manejos y triquiñuelas de banqueros y especuladores de toda laya, sino que es, ante todo, una crisis energética originada por las dificultades para sostener un crecimiento de la economía que requiere un suministro continuo y creciente de energía.

Argumentos a favor de esta teoría hay varios. Uno de ellos es el precio del crudo en los mercados de futuros y su relación con las crisis que se han ido sucediendo desde 1973. En la actual el petróleo subió a 148 dólares el barril en 2008, produjo una importante contracción de la economía y bajó cuarenta dólares como consecuencia de la caída de la producción pero ya está, otra vez, en el entorno de los 118 $/b. Otro argumento es la demostrada incapacidad de los países productores para compensar, con su pregonada capacidad de reserva, la caída de suministro provocada por la guerra en Libia o el recurso a la reserva estratégica para compensar ese mismo déficit y, finalmente, el hecho de que desde 2005 la producción no haya superado significativamente los 88 millones de barriles diarios. Argumentos en contra también los hay. Uno de los más pintorescos es la teoría abiótica que cuestiona el origen biológico del petróleo y pretende que se genera continuamente en las entrañas de la Tierra, aunque no aclara muy bien dónde ni a qué ritmo. O que hay mucho petróleo aún por descubrir, aunque hace muchos años que el consumo supera los nuevos descubrimientos o… en fin, que yo no las comparto pero haberlas, las hay. No hay más que buscar en Google.

Los optimistas, entre los que yo hace tiempo que no me cuento, creen que es posible ir sustituyendo los combustibles fósiles y por supuesto y si hace falta también la energía nuclear, por las llamadas energías renovables, fundamentalmente el viento, el Sol y el agua y como consecuencia del pánico que está empezando a provocar la crisis del petróleo, también los biocombustibles producidos a costa de complicar aún más la crisis alimenticia que, naturalmente, también está en marcha. Pero el viento, el Sol y el agua ya eran ya fuentes de energía conocidas y ampliamente utilizadas, cuando el único combustible era la madera de los árboles y eso no impidió que se llegara a poner en riesgo la existencia misma de los bosques de Inglaterra antes de la explotación industrial del carbón. Sustituir la energía que actualmente proporciona el petróleo, sobre todo en las aplicaciones actuales de los combustibles líquidos, por fuentes intermitentes e inseguras no es más que una, otra, fantasía aunque no cabe duda de que, a pequeña escala, las energías renovables pueden contribuir a mantener las luces encendidas.

En el congreso estuvieron también representados los movimientos de ciudades en transición, iniciado y sostenido fundamentalmente en países anglosajones, en las que se han elaborado planes de contingencia para el caso de que se vean afectadas por una carestía persistente de combustibles líquidos. Este movimiento, una de cuyas principales ciudades es Totnes, en Inglaterra, pretende anticipar una sociedad post carbón, reduciendo la necesidad de viajar y la dependencia del exterior, en resumen, poniendo límites a la globalización. Barbastro, con poca huerta, pocos pastos y servicios básicos, como el hospital, en el extrarradio es una ciudad claramente dependiente tanto del petróleo y sus derivados y de la energía eléctrica, que evidentemente no producimos, como de los alimentos que llegan cada día a los supermercados. Creo, sinceramente, que elaborar un plan de contingencia y replantear el urbanismo de la ciudad para hacerla menos dependiente del exterior y menos vulnerable a lo que ha de venir, tendría que ser la principal prioridad de sus habitantes para los próximos años. Quizá tengamos la suerte de que no sea necesario o quizá sea necesario y finalmente no sirva para nada pero no deberíamos dejar de intentarlo.

Y el gobierno, que se ha decidido finalmente a tirar la toalla, tiene que seguir pagando la factura energética a un precio cada vez más alto y con un dinero prestado cada vez más caro mientras los candidatos a las próximas elecciones que esta vez tampoco van a hacer la imprescindible reforma monetaria, nos venderán en una interminable campaña electoral, una vuelta al crecimiento y a los fastos anteriores. Pero antes, en eso también parecen estar todos de acuerdo, nos las harán pasar canutas. Y lo del crecimiento y los fastos ya se verá. Depende de cómo nos portemos.

ECA. Número extraordinario de Fiestas 2011

martes, 7 de junio de 2011

Wirtschaftlichkeit, Versorgungssicherheit und Umweltverträglichkeit(*). Y una de gambas.

Alemania, la locomotora de Europa, pasa por ser un país eficiente y sus dirigentes, al menos los que surgieron tras la guerra, por pragmáticos y responsables. Sin embargo Alemania ha montado, sin fundamento aparente, aunque ya veremos en que acaba esto, un carajal del copón a cuenta de la e-coli, los pepinos y la soja y su Canciller, Frau Merkel, ha anunciado, no una moratoria nuclear, algo con lo que los políticos solían contentar, hasta ahora, al personal, sino, directamente, el cierre de todas las centrales nucleares alemanas para dentro de diez años. La energía nuclear supone, actualmente, entre el 20 y el 25% de la energía eléctrica consumida en Alemania, el resto es mayoritariamente carbón, más del 40%, con poca aportación de petróleo, gas o ciclos combinados, allí inexistentes y menos aún de energías renovables que tampoco cuentan con la elevada financiación pública que tienen en España. La cuestión de cómo –y con qué- se propone Doña Ángela cubrir ese 25% de déficit, una vez que las centrales nucleares se cierren, no es baladí y menos teniendo en cuenta que, si los fantásticos planes de despliegue del coche eléctrico se llevaran a cabo, la demanda estimada de energía eléctrica en los próximos diez años se elevaría considerablemente, pero, al menos de momento, el flamante nuevo ministro federal de Economía y Tecnología, Dr. Rösler, que hasta ahora se ocupaba de cuestiones de salud, se limita a pontificar sobre las maravillas de esta y aquella fuente de energía y las excelentes oportunidades de empleo que proporcionará, en un impreciso futuro, la energía verde y su página Web es el compendio de todos los tópicos sobre la cuestión, incluidas las habituales monsergas sobre eficiencia energética aunque, al menos, no postula al hidrógeno como la panacea definitiva. Que el ministro Sebastián y algunos de sus colegas hablen de energía, sin tener la menor idea de lo que dicen, es algo que todo el mundo tiene ya asumido. Que el ministro alemán del ramo haga lo mismo empieza a ser preocupante.


Pero es que el anuncio, obviamente, no responde a ninguna reflexión seria sobre la energía ni al propósito del gobierno alemán de apagar, si fuera necesario, el 25% de sus cachivaches eléctricos. Se trata, simplemente, de un guiño de la Sra. Merkel a una parte de su electorado, justamente alarmado por la catástrofe de Fukushima e imbuido de la fantástica teoría del desarrollo sostenible, guiño que, por otra parte, es poco más que un brindis al Sol. Ya veremos, 10 años, en la situación actual, son muchos años, si la disponibilidad de petróleo y carbón y los niveles de CO₂ en la atmósfera permiten, realmente, prescindir de la energía nuclear o si la energía eléctrica necesaria, evidentemente de origen nuclear, puede ser importada sin riesgo de los países vecinos. Si no es así y sigue sin haber alternativas serias, no se cerrarán más centrales que las obsoletas y se abrirán, si aún se dispone de la energía fósil necesaria para construirlas, las que sean necesarias.

(*) Economía, seguridad energética y sostenibilidad ambiental

domingo, 27 de marzo de 2011

Al Cine

No hace mucho, invitado por el alcalde de Barbastro, asistí a un pase privado de There Be Dragons, una película de Roland Joffé,  producida por miembros del Opus Dei a la mayor gloria de su fundador. La historia, que no estaba mal contada, no tenía, sin embargo, demasiado interés, aunque a algunos de los asistentes  pareció emocionarles mucho, tal como había anunciado el presentador, uno de los productores, que ocurriría. Según dijo, un hermano suyo consiguió evitar la ruptura inminente de su matrimonio por el procedimiento de acudir con su pareja a ver la película. Salen imágenes de Barbastro que no son de Barbastro ni, en contra de lo anunciado, lo parecen y hay bastantes minutos dedicados a la guerra civil, presentada bajo un punto de vista pretendidamente conciliador, pero que no deja muchas dudas acerca de quiénes son los buenos y quienes los malos. Los vencedores no salen mucho, salvo el coprotagonista, una especie de caricatura de malo malísimo, a pesar de ser del bando de los buenos, que le pega un tiro a una mujer que no le hizo caso y se justifica diciendo que, por fin, ha podido darle lo que ella quería.  Los republicanos cometen las tropelías de rigor, antes y durante la guerra, como asesinar sacerdotes y quemar iglesias, ante la benevolente y comprensiva mirada de San Josemaría, que tiene que contener las ansias de venganza de algunos de sus seguidores. En fin, un punto de vista, el de la parte nacional católica del bando sublevado,  tan discutible como otros, que no se había prodigado mucho en el cine desde la muerte de Franco. La idea era que los asistentes diéramos testimonio [sic] de que nos había entusiasmado la película, el peliculón según su productor y presentador del acto, y convenciéramos a otros de que debían ir a verla. A mí no me pareció que fuera para tanto y  supongo que para algunos de los asistentes, personas mayores y sentadas en la segunda mitad del cine, el hecho de que estuviera rodada en inglés y subtitulada en español, fue un inconveniente para apreciar las sutilezas de la película que, por otra parte, tampoco eran muchas.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Epílogo (Эпилог)

Esta es la última entrada de este blog. La fotografía recoge el momento, hacia las 14:30 del viernes, hora local de Kiev,  en que los pasaportes de las chicas provistos de los correspondientes visados, salen por la ventanilla de la sección consular en la Embajada de España en Ucrania y a Mila y S comprobando que todo está en orden. Por la noche cenamos con Mila y Nicolai, ahora dos buenos amigos a los que difícilmente olvidaremos y el sábado, camino del aeropuerto, hicimos una parada en su casa, con Tania, para despedirnos y tomar un pedazo de tarta ucraniana cuyo nombre no recuerdo pero que era estupenda, un poco de caviar rojo y unas copas de champán, también ucraniano, para los mayores y zumo para las pequeñas. El viaje se ha desarrollado sin ninguna incidencia, bueno, casi, porque nos olvidamos en el avión uno de los dos álbumes de fotos que les dieron a las chicas en el orfanato, concretamente el de E. A las 18:38 aterrizábamos en Barcelona y a las 10 de la noche llegábamos a casa después de casi un mes y medio de idas, venidas e incertidumbres que ahora ya no parecen tan terribles y mañana, o dentro de unos pocos días, serán sólo un recuerdo difuso.

Muchas gracias a todos los que hayáis tenido la paciencia de acompañarnos siguiendo esta historia a través de Internet. Escribirla y recibir vuestros mensajes por correo o a través de los comentarios del blog ha sido, quizá, la parte más gratificante de la experiencia.



Hasta siempre.

sábado, 11 de diciembre de 2010

La fiesta de despedida y la embajada (S)

Ayer jueves todo tenía que terminar: los pasaportes habían salido hacia aquí el miércoles por la tarde y teníamos hora a las nueve de la mañana en la Embajada Española para los visados. Estábamos ya pensando que el viernes sería día de asueto, el único en todo este tiempo, cuando llamó Mila para decir que los pasaportes no habían llegado y que nadie sabía dónde  estaban. Había cogido yo el teléfono y reconozco que esto ya no me lo esperaba. No sé por qué, siempre he estado pensando que iba a pasar algo, algo que finalmente  pasaba aunque se solucionaba luego, pero ahora ya, en la recta final…Pasamos la mañana esperando noticias de los pasaportes, nerviosos y con una fuerte sensación de impotencia. Al final de la mañana, después de llamar a la embajada para cancelar la cita del jueves y pedir, sin muchas esperanzas,  otra para el viernes, ha vuelto a llamar Mila:  no se sabe qué demonios ha pasado con los dichosos pasaportes, pero parece que van a hacer otros y los van a mandar  esta misma tarde para que el viernes  podamos ir a la Embajada.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Atrapados en Kiev.

Esta mañana, justo después de la llamada de Mila, me decía S. que habría que cambiar el nombre del blog y llamarlo Atrapados en Kiev, en lugar de Otoño en Kiev.

Cuando estábamos esperando la llamada para ir a la embajada —para lo que suponíamos que iba a ser la última gestión, obtener el visado—, nos ha dicho Mila que los pasaportes de las chicas, que supuestamente salieron ayer de la fábrica, no habían llegado.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Preparando la vuelta a casa

Ayer cambiamos los billetes para volver el sábado, y lo hicimos antes incluso de que las cosas estuvieran tan claras como están hoy, con los documentos ya apostillados y los pasaportes impresos y de camino hacia Kiev desde el lugar donde los hacen que cualquiera sabe dónde está. En estos momentos casi lo único que puede salir mal es que en la embajada española nos salgan con alguna cosa rara y nos digan que no pueden o no quieren darnos los visados hasta el lunes. Es una hipótesis que Mila dice que no es totalmente descabellada, parece que hay algún precedente, pero que yo no contemplo.

Como aquí es casi imposible pasar un día sin un problema u otro, ayer nos llamó Mila, a la que habían llamado los del apartamento para decirle que teníamos que irnos el viernes a otro, de cuatro habitaciones -sic- en la quinta puñeta porque el nuestro lo tenían alquilado a otros a partir del día 10. Un par de empleados del dueño han estado, efectivamente, esta tarde en el apartamento con esa pretensión en un momento en que estábamos solos N y yo. Aunque la cosa ha empezado bastante mal y tanto ellos como yo hemos levantado algo la voz, finalmente hemos llegado a una solución de compromiso que consiste en que nos quedamos hasta el 11 a las 12. En realidad a ellos les ha parecido un compromiso pero esa era precisamente la fecha y hora en que teníamos pensado marcharnos, así que todos contentos. Parte del éxito de la negociación hay que atribuírselo a N que ha dejado en su diario esta versión del incidente:


Hoy me he levantado, me he vestido, me he puesto unos pantalones grises y un jersey gris y una camisa rosa. Mi hermana me ha hecho una coleta con cuatro gomas de colores , luego he ido a pasear, luego he ido a un restaurante, hemos comido muy bien. Estaba yo con papá y han venido un señor y una señora y han dicho que teníamos que irnos del apartamento a otro sitio y he ayudado a papá y ya nos podemos quedar y papá me ha dejado ver la tele y ahora estoy escribiendo en mi diario, pero no me ayuda mamá.  

Apostillando. Martes 7 de diciembre (S)

Hoy tenemos que volver al Ministerio de Justicia para apostillar la sentencia y los certificados de nacimiento. Parece un trámite sencillo, pero, claro, no lo es.

El cielo está gris, aunque llueve poco. Las calles están casi ya limpias de nieve. En nuestro balcón, el suelo y el banco de madera están cubiertos de una delgada capa de hielo.

martes, 7 de diciembre de 2010

Empieza la ¿última? semana

Hoy hemos ido al Ministerio de Justicia a apostillar la sentencia que nos dieron el viernes. Apostillar, según el DRAE, es poner apostillas que son, según el mismo diccionario, acotaciones que comentan, interpretan o complementan un texto, algo que no necesitábamos en absoluto, porque para nosotros la sentencia se comentaba a sí misma: era fácil de interpretar y no requería ningún complemento.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Sábado y Domingo (4 y 5 de diciembre)

Supongo que no lo habrán hecho por hacerle un favor al Gobierno, pero los controladores se lo han puesto a José Luis Rodríguez Zapatero como cuentan que se las ponían a Felipe II. Supongo que las perdices que debía cazar sin mesura a pesar de la gota.

Una huelga salvaje, organizada por un colectivo cuyos miembros cobran mucho más del doble de lo que cobran los funcionarios mejor pagados de España —presidente del Gobierno incluido— y justo antes de empezar un puente como el de la Constitución, no es algo que un Gobierno acosado por la crisis y por las encuestas como el actual pueda dejar pasar como en otras ocasiones.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Segunda y última etapa. Segundo día (S)

Hoy nos notifican la sentencia.

Salimos del nuevo apartamento, en el número 9 de la misma calle, y esperamos a T., que nos va a llevar al juzgado. Ayer nevó y todavía queda nieve. Hace frío, bastante.

Aparece el coche de T., con pinta de haber dormido al raso. Cuando pasamos el puente sobre el Dniéper, el barrillo que nos lanzan los otros coches se está quedando helado; el agua del limpiaparabrisas también está helada y casi no se ve. Tania para de cuando en cuando y echa un poco de agua de una botella que lleva en el coche, pero lo más emocionante es cuando lo hace sin parar, en medio del tráfico y con el cristal casi opaco. La verdad es que esta chica conduce muy bien.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Segunda y última etapa. Primer día

La mañana de este segundo día de la segunda etapa en Kiev ha amanecido fría y con nieve. A las 9 la parte no pisoteada de las calles y las aceras está ya completamente blanca.

A primera hora y con la inestimable ayuda de M&B  hemos resuelto el primer problemilla. El martes antes de marchar a España le dieron a Sol, aparentemente como recuerdo, los documentos de viaje, no eran exactamente unos pasaportes pero servían para ese fin, que N y E utilizaron  la última vez que vinieron  a España, junto con unas fotos. Todo eso se quedó en casa sobre una mesa y claro, ayer resultó que los viejos pasaportes eran imprescindibles para obtener los nuevos. Afortunadamente lo de que en este globalizado mundo ya no hay distancias es bastante cierto y estarán en Kiev mañana por la mañana.  Si el tiempo no lo impide, claro.

Por la tarde nada porque las calles estaban imposibles. La gente de por aquí se mueve con sorprendente agilidad caminando sobre la nieve helada, incluso con tacones, que dice Tania que se agarran mejor al hielo,  pero nosotros, después de comprar algo para la nevera y de comer en Ле Борщ,  -borsch, el nombre de la sopa-  un restaurante de cocina ucraniana donde se come estupendamente por  50 grivnas (menos de cinco euros), nos hemos refugiado en el apartamento, que es bastante cómodo y a eso de las 5 hemos recibido la visita de Mila. Hemos quedado mañana en el Juzgado para recoger la sentencia y después iremos al registro y a por el código-de identificación fiscal-  que parece lo más problemático.  Si lo de mañana sale todo bien el lunes pediremos los pasaportes. De momento a las ocho menos cuarto nos esperan en la puerta para empezar la peregrinación burocrática. S, que ya ha disfrutado de una primera versión, me ha prometido que no me aburriré. A última hora de la tarde recogeremos a las chicas en el orfanato.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Alguna foto

Desde el balconcillo del apartamento, en el número 9 de Михайловской ул, donde, por unos días, tenéis vuestra casa, aunque a partir del viernes la actual sensación de amplitud se verá bastante reducida con la incorporación de dos nuevas residentes.




miércoles, 1 de diciembre de 2010

Llegada a Ucrania

Pues ni ciclones, ni tormenta de nieve, ni vientos de Siberia, ni nada que destacar. Lo de los 14 bajo cero si que parecía cierto pero como el viento, que, según Tania, fue ayer bastante fuerte, se había parado la sensación no era excesivamente desagradable. En el viaje hemos conocido a un argentino muy simpático que venía a visitar a su hijo y a su nuera ucraniana, que se ha enfrentado, verbalmente, con un grupito de listos que pretendían ignorar la cola de embarque y a los que ha hecho desistir de su propósito. Con mi apoyo moral, eso sí. Hemos compartido los dulces de una ucraniana en el avión que, a pesar de los pronósticos, no se ha movido más que lo necesario para hacer el trayecto y ha llegado antes de la hora prevista. El nuevo apartamento es casi perfecto: limpio, silencioso, amplio, a 20 metros de la plaza de la Independencia y con todos los cachivaches necesarios y algunos innecesarios o cuya utilidad, por el momento, desconocemos. Eso sí, sólo hay una mesa alta así que tengo que dejar esto, hasta mañana,  porque vamos a cenar y a dormir que el día ha sido largo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Preparando la vuelta (a Ucrania)

Parece que vamos a tener buen tiempo. Un par de ciclones de nada, alguna tormenta de nieve, las carreteras congeladas y embarradas y viento helado de Siberia de 15 a 22 metros por segundo (unos 80 km por hora) a 22º bajo cero. La temperatura prevista para el día 1 no bajará de 13 grados bajo cero ni subirá de cinco, también bajo cero. Como en Canarias, vamos. Y esto parece sólo el principio. En esta ocasión, sin embargo, el viaje no tiene demasiadas incertidumbres y se supone que todo irá sobre ruedas, aunque a veces parezcan cuadradas. Hay que recoger la sentencia, hacer partidas de nacimiento con los nombres nuevos, ir al registro, o registros, civil, pedir los pasaportes, recoger un código de identificación fiscal de las chicas (igual lo he entendido mal, pero no creo), recoger los pasaportes al cabo de no menos de cuatro días, pedir visados en la embajada de España y creo que eso es todo... Con mucha suerte el día 11 de diciembre volveremos pero, por si acaso, tenemos billetes para el 15.

The Emergency Situations Ministry has warned that weather conditions in Ukraine will deteriorate significantly during the period of November 29-30 because of the movement of an active cyclone.
In Kyiv and the Kyiv region, heavy precipitation in the form of snow, wet snow (wet snow with rain on November 29), icy conditions, slush buildup, icy roads, winds of up to 15-22 meters, and snowstorms are expected.





martes, 23 de noviembre de 2010

Desde Kiev: Vigésimo día (S)

Último día, de momento. Llueve bastante.

Hay poco que hacer: recoger, cambiar dinero para pagar el apartamento y comer con Mila y la traductora de la asociación para concretar lo que hay que hacer a la vuelta, el 1 de diciembre, que no es poco.

Aunque no he repasado estas crónicas —narradas en tono periodístico rápido, sin revisar ni pulir—, creo que me he detenido en lo negativo y, acaso, he podido dar una visión excesivamente gris de este pedazo de Kiev que he recorrido.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Desde Kiev: El Juicio. Lunes 22 (S)

Hemos dormido poco.
La pequeña dice que está preocupada. Tiene miedo, dice, de que la juez no la deje ir a España. La mayor tampoco podía dormir.

Salimos para el juzgado. N. no viene porque el juicio es a puerta cerrada.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Desde Kiev: jueves 18 (S.)

Hoy también hay niebla, quizá algo más tenue que la de ayer.

Al otro lado de la calle me esperan para ir, otra vez, a los registros y al juzgado, hasta donde hay un buen trecho. Cruzamos el puente sobre el Dniéper, que parece no acabar nunca, aunque vamos por el lado bueno. En dirección contraria, hacia el centro de Kiev, hay, como siempre, un atasco monumental.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Decimosexto día

En el último día de sesiones de esta semana, el Parlamento de Ucrania, atendiendo a mi sugerencia de hace unos días o por cualquier otra razón de análogo peso, se ha ocupado de los asuntos que, como dirían nuestros políticos, preocupan realmente a los ucranianos. O no, claro, pero en cualquier caso no han entrado a considerar el proyecto de ley que nos ha ocupado y preocupado en los últimos dos meses. Como el juicio es el lunes y no hay sesión prevista en las próximas dos semanas, podemos dar, también, este problema por definitivamente resuelto,  si es que he entendido bien el procedimiento legislativo de este país y al menos, por lo que pueda afectar a nuestro asunto. 

Y no digo más. La crónica de S del miércoles está en el post anterior a este.

Desde Kiev: miércoles 17. (S)

Hoy también ha sido un día ajetreado.

De las notificaciones en el DA —Departamento de Adopción— se ha encargado Mila y después hemos comido con ella en el restaurante que hay debajo de casa, al que ya me he referido en alguna ocasión. Es un lugar agradable en el que nos encontramos a veces —hoy, por ejemplo— con la notaria, que nos saluda y a la que deseamos buen apetito, que así se dice aquí: appetit, más o menos. Hay bastantes palabras parecidas. El ucraniano es un idioma suave, sonoro, bastante agradable.

Decimoquinto día

Hoy ha sido un día ajetreado para S. -N ha ido a Odessa a ver a su familia y no volverá a Kiev hasta el sábado- Ha ido con Mila al registro civil y al orfanato para terminar con el papeleo previo al juicio y después a ver a la notaria para adelantar algo los trámites posteriores a la notificación de la sentencia. El parlamento ha debatido el nuevo código tributario y algunas cuestiones reglamentarias y por la tarde n y E han ido con S al apartamento y se quedarán con ella hasta el martes, después del juicio. S está cansada de tanto trajín y yo, en la distancia y aunque con mucha menos justificación, también. Pero el tiempo pasa y los pasos necesarios para la adopción, de manera lenta pero segura, se van dando uno detrás de otro. Si el juicio se resuelve favorablemente el lunes y tenemos la sentencia el día 2 de diciembre, podemos esperar estar en casa, los cuatro, hacia el día 8 o 11 de ese mes. Creo que está siendo una suerte contar con Mila. Y con N, con Tania, con la directora del orfanato, con la inspectora que se parece a Sofía Loren y con la que no se parece tanto, con las funcionarias del DA, con la notaria, con la jueza, las camareras -dievushkas- del Borsch y hasta con las chicas de las fotocopiadoras. Creo que ya lo dije en otra ocasión pero, por si acaso, lo repito: en este asunto, al menos por la parte ucraniana,  sólo han intervenido mujeres. Los únicos hombres con los que hemos hablado y sólo para intercambiar algún saludo, son los porteros del apartamento, los que vigilan a no sabemos quién y el segurata del juzgado.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Desde Kiev: lunes 14 y martes 15. (S)

La mañana del lunes es algo gris. Hoy toca juzgado.

Cuando me estoy poniendo el vestido que me he traído para estas ocasiones, discreto y sobrio, recuerdo a Pepe Isbert en una película de Luis García Berlanga, cuando arreglaba la corbata de su yerno, que iba a pedir plaza de verdugo, y le explicaba que a los edificios administrativos hay que ir siempre correctos y aseados.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Decimocuarto día.


Parece que los que gestionan la Web del Parlamento de Ucrania leen este blog y no quieren dejar preguntas sin respuesta. Ayer mismo decía yo que no sabíamos si habría, o no, segunda lectura del proyecto de Ley que, cuando se apruebe, impondrá una moratoria en la adopción de menores por ciudadanos de determinados países, España entre ellos. Pues bien, en la página correspondiente al proyecto de ley han sustituido, hoy mismo, el texto en el que se decía que el estado del proyecto era 'Aprobado como una base' por otro que dice preparado para una segunda lectura -destacado en fosforito en la imagen. Habrá, por tanto, segunda lectura del proyecto y la cuestión sigue siendo la de siempre: ¿se aprobará antes o después de que tengamos una sentencia firme en nuestro proceso?. Parece que se va a mantener el suspense hasta el final. Este mes quedan dos sesiones en las que la segunda lectura aún se puede incluir en el orden del día, la de mañana día 18 y la del viernes 19. Si no se incluye en ninguna de las dos, lo más probable es que cuando se apruebe, que se aprobará, ya que en la primera lectura pasó sin un solo voto en contra, ya estemos todos en casa. 

Mañana intentarán adelantar algunos de los trámites a realizar después de la sentencia o por lo menos, organizar con detalle los pasos a dar para que cuando vengamos a buscarlas estemos aquí lo menos posible. Por lo demás no queda sino esperar al juicio y confiar en que los diputados del pueblo de Ucrania encuentren asuntos de más enjundia a los que dedicar su valioso tiempo. Amén.

S me ha dicho que esta tarde, que andará algo más sobrada de tiempo, me enviará su versión de los acontecimientos de estos últimos días. La publicaré esta noche o mañana.


Decimotercer día

Ayer volví a ver en TVE algún fragmento de La pequeña Lola, una película de Bertrand Tavernier rodada en 2004, que cuenta la odisea de una pareja de franceses que quieren adoptar un niño y lo buscan desesperadamente por los orfanatos de Camboya.

El tedioso e interminable proceso que allí se describe podría, desde luego, tener alguna similitud con lo que estamos pasando, pero hay importantes matices. Ucrania no es Camboya; las diferencias culturales y políticas con España no son tan grandes y, además, nosotros no hemos ido allí en busca de un niño cualquiera. Nosotros estamos dispuestos a adoptar —mejor dicho, queremos adoptar— a N, que ha pasado ya cinco veranos con nosotros, y a su hermana E, que viene a casa desde hace un año.