sábado, 19 de octubre de 2024
Momentos históricos
Hace 16 años, en la sala de la Corona de la sede del Gobierno de Aragón, presentaron lo que iba a ser «el proyecto más grande en Aragón desde los Reyes Católicos». Sus impulsores, se dijo, «habían sabido reconocer la idoneidad del territorio aragonés» para desarrollar un proyecto que iba a atraer 40 millones de visitantes cada año y que consistía en ubicar un enorme conglomerado de hoteles y casinos en el desierto de los Monegros.
lunes, 7 de octubre de 2024
Centro administrativo, religioso y universitario de Barbastro
Catedral de Barbastro, Museo diocesano, Obispado, Ayuntamiento, Residencia de las Hermanitas de los ancianos desamparados, Escolapios, Uned, el Coso. En la esquina superior derecha el puente del Portillo y el Vero.
sábado, 5 de octubre de 2024
Visión crítica de la democracia
La democracia, entendida como un mecanismo institucional para la participación ciudadana en la toma de decisiones colectivas, es un sistema complejo que se ha convertido en un pilar fundamental en las sociedades contemporáneas. No obstante, su aplicación y evolución en el contexto actual plantea numerosas tensiones y desafíos que requieren un análisis crítico y profundo. En este ensayo se revisan las problemáticas inherentes a la democracia contemporánea, fundamentadas en la discusión de sus limitaciones y patologías, inspiradas en el análisis presentado en el documento “Anatomía patológica de una democracia (II)” de Fernando del Pino Calvo Sotelo, que ofrece una visión crítica sobre el estado de la democracia en nuestros días.
La democracia ha llegado a ser considerada, en muchos casos, no como un sistema político perfectible y en constante desarrollo, sino como una especie de dogma incuestionable. Esto contrasta con la visión original de los teóricos fundadores, quienes entendieron que, si bien la democracia representa una mejora significativa respecto de sistemas autocráticos, su eficacia depende de la existencia de límites institucionales claros que prevengan la concentración del poder y protejan los derechos de las minorías. La preocupación sobre la llamada "tiranía de la mayoría" no es un elemento nuevo, sino una advertencia recurrente desde los orígenes de la democracia liberal. James Madison, por ejemplo, la describió como “la forma más vil de gobierno”, destacando la necesidad de mecanismos que limiten el poder de las mayorías y salvaguarden las libertades individuales.
Un aspecto fundamental de la problemática democrática actual radica en la naturaleza del voto. El sufragio universal, si bien garantiza la participación masiva, no necesariamente implica decisiones informadas y racionales. En realidad, la decisión de voto suele estar influenciada por factores externos como la propaganda, el carisma de los candidatos, o la tradición familiar de votar por un partido específico. Esta frivolidad y falta de deliberación crítica pervierte el objetivo de la democracia, que debería basarse en un electorado informado y consciente de las implicaciones de sus decisiones. El fenómeno de la propaganda moderna, facilitado por tecnologías digitales, ha amplificado la capacidad de los actores políticos para manipular las percepciones públicas y canalizar emociones como el miedo, lo cual resta racionalidad al proceso de elección.
Asimismo, el problema de agencia es un componente crítico en la discusión democrática. Los representantes políticos, a menudo, priorizan sus propios intereses o los de grupos específicos por encima de los intereses generales de la población. Esta desconexión entre representantes y representados es, en gran medida, consecuencia de la asimetría informativa y de la falta de mecanismos efectivos de rendición de cuentas. La negociación del gobierno español con los separatistas catalanes y vascos, mencionada en el documento base de este ensayo, ilustra cómo las decisiones políticas pueden estar más alineadas con la supervivencia de un gobierno particular que con el bienestar nacional.
El reto, entonces, no es únicamente identificar las patologías de la democracia, sino reflexionar sobre cómo reformarla y adaptarla a las realidades contemporáneas. Al igual que los avances tecnológicos obligan a reconsiderar y reformular métodos educativos y prácticas sociales, la democracia también debe evolucionar para responder a las nuevas dinámicas sociales, económicas y tecnológicas. La incorporación de la inteligencia artificial y la digitalización, por ejemplo, representan oportunidades y riesgos que deben gestionarse adecuadamente para evitar una mayor concentración del poder o la manipulación exacerbada de la opinión pública.
La legitimidad de la democracia reside, en última instancia, en su capacidad para promover el bienestar de todos los ciudadanos de manera equitativa. Para ello, es fundamental fortalecer el Estado de Derecho, garantizar la separación de poderes y limitar el poder del Estado mediante mecanismos efectivos de control y rendición de cuentas. Adicionalmente, una democracia saludable requiere una ciudadanía educada e informada, capaz de discernir entre los argumentos válidos y la manipulación, y de participar activamente en la construcción de un sistema más justo y equitativo.
La democracia es un sistema en constante construcción que debe ser analizado y criticado para poder evolucionar y enfrentar los desafíos actuales. Lejos de idealizarla como un fin en sí mismo, debemos verla como una herramienta que, si es correctamente gestionada, puede maximizar la libertad y el bienestar colectivo. Es imperativo, entonces, repensar las instituciones democráticas, educar a la ciudadanía y fomentar una participación crítica que permita una constante adaptación del sistema a las nuevas realidades, asegurando así su efectividad y legitimidad en el siglo XXI.
viernes, 27 de septiembre de 2024
Historias del Instituto Laboral
| Fachada posterior del Instituto |
El profesor no había llegado, así que nos
asomamos a las ventanas para ver qué ocurría y, aunque a primera vista no
acertamos a identificar lo que estábamos viendo, pronto no quedó ninguna duda.
El grupo de chicas que estaban charlando animadamente en la puerta principal se
proponían entrar en el Instituto. Más aún, a juzgar por su aspecto y los
materiales que llevaban, lo más probable es que fueran a ir a clase.
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| Séptimo curso, año 1971 |
A pesar de tantas precauciones, la vida
del instituto recuperó pronto el ritmo habitual, la ‘frontera’ se fue
permeabilizando poco a poco y al acabar, nosotros séptimo y ellas cuarto, nos
fuimos juntos de viaje a Mallorca, acompañados por dos profesores. Claro que
nosotros fuimos a una pensión, de la que salíamos y entrábamos a cualquier
hora, y ellas, me parece recordar, a una residencia o similar. La doctrina de
la iglesia lo dejaba bien claro: una cosa es la libertad y otra el libertinaje.
sábado, 14 de septiembre de 2024
Conversaciones al atardecer. Colapso
Yo
Tengo la impresión de que el sistema que llamamos civilización está llamado, por muchas razones, a un próximo colapso.
MPLN
La idea de que nuestra
civilización podría estar encaminada hacia un colapso ha sido una preocupación
recurrente a lo largo de la historia, y hoy en día hay múltiples factores que
parecen alimentar ese temor. Algunos de los más citados incluyen el cambio
climático, la sobreexplotación de recursos naturales, las desigualdades
económicas, los conflictos geopolíticos, y la creciente dependencia de sistemas
tecnológicos complejos y frágiles.
domingo, 1 de septiembre de 2024
viernes, 23 de agosto de 2024
Feliz cumpleaños.
miércoles, 7 de agosto de 2024
Conversaciones al atardecer. Crecimiento exponencial.
Una bacteria que se reproduce por duplicación cada minuto se encuentra sola en una vasija a las 11 de la mañana. A las 12 la vasija está completamente llena de bacterias. ¿A qué hora se dan cuenta las bacterias de que se están quedando sin sitio? ¿Por qué?
Viejos amigos
Cada vez me interesa menos la comida de los restaurantes y aprecio más la compañía y la posibilidad de mantener una agradable conversación. En esta ocasión, además, hemos comido bien.
viernes, 12 de julio de 2024
Soliloquios de Verano
Barbastro tiene, sin duda, numerosos
puntos fuertes; empresarios capaces, técnicos cualificados, profesionales
competentes, una infraestructura sanitaria de alto nivel, dos institutos, un
centro universitario bien dotado de medios y personal, un comercio todavía
pujante, una actividad cultural nada desdeñable… y, sin embargo, está perdiendo
fuelle. Objetivamente y sin necesidad de entrar en comparaciones que, como se
sabe, son odiosas. La ciudad se mantiene, pero ya no es atractiva para las
nuevas generaciones ni para los profesionales que buscan un lugar para
desarrollar su proyecto de vida. El acto organizado anualmente por el
ayuntamiento y los centros educativos para ‘despedir’ a los estudiantes de
bachillerato y formación profesional es extraordinariamente simbólico. Será
todo lo emotivo que se quiera, pero es, efectivamente, una despedida. Muchos, la
mayoría, y en todo caso más de los que sería deseable, no volverán, y la ciudad
dará cada año un nuevo paso hacia el envejecimiento y la ruina.
jueves, 6 de junio de 2024
Evolución
sábado, 18 de mayo de 2024
Lambán y la coherencia
A mí la ley de amnistía, impulsada por el actual gobierno y sus apoyos parlamentarios, no me quita el sueño. Para eso ya tengo la próstata. Me parece que no es más que una parte del circo político que, como todos los circos, está en busca del ‘más difícil todavía’, ensayando números cada vez más arriesgados hasta que alguno de los acróbatas se rompa la crisma. El mayor peligro, de este circo en particular, está en que los numeritos no se realizan en el escenario ni sobre una red, sino justo encima de nuestras cabezas, con lo que resulta algo difícil desentenderse del todo.
viernes, 10 de mayo de 2024
El fango en perspectiva
Hace muchos años en este país no había
libertad de prensa. No era una cosa que la mayoría de la gente echara de menos
y, además, las cosas importantes pasaban siempre en el extranjero. La guerra de
Vietnam ocupó la primera página durante años, también la revuelta estudiantil
de 1968 o el bloqueo de Berlín: la vida y milagros de los duques de Windsor,
los príncipes de Mónaco o los reyes de Bélgica; los festivales de Eurovisión,
de Benidorm y de lo que fuera. También el turismo que, como ahora y a pesar de
que los turistas eran menos y no estaba aún de moda controlar los porcentajes
de ocupación de hoteles y chiringuitos, ya empezaba a ocupar una parte
importante de las noticias de prensa.
Lo que ahora entendemos por política, que
entonces se desarrollaba entre bambalinas, no era un asunto en el que el pueblo
llano tuviera que meter las narices, así que de eso se hablaba poco y se
escribía menos. Inauguraciones de fábricas, carreteras y pantanos; las visitas
del jefe del Estado a provincias y sus excursiones, cinegéticas o de pesca,
ocupaban la sección de nacional de los periódicos, que no tenían que molestarse
en elaborar la noticia porque el texto y las fotografías llegaban puntualmente
a todas las redacciones. Las emisoras de radio conectaban sin excusa ni
pretexto, a las 2 y media y a las 10 de la noche, con Radio Nacional, entonces
lo de nacional tenía otro sentido, y todos oíamos las mismas noticias y al
mismo tiempo. No como ahora.
Con el ocaso del régimen, próximo ya el
fallecimiento de su titular, la cosa se fue liberalizando poco a poco pero no
sin tensiones. Hubo secuestros de revistas, era el tiempo de Triunfo, Cambio
16, Hermano Lobo, el Papus, entre otras muchas; y cierres de periódicos,
llegando, en el caso extremo del Diario Madrid en 1973, a la voladura de su
sede. Por entonces se acuñó la expresión ‘prensa canallesca’ para referirse a
los medios desafectos, que desatendían las recomendaciones del gobierno.
La democracia trajo la liberalización a
los medios de comunicación y con ella la ansiada libertad de prensa, con
informativos independientes en las cadenas privadas de radio y, poco a poco,
también en las de televisión. Es decir, libertad para publicar lo que a cada
uno le viniera en gana, siempre y cuando, claro, tuviera donde hacerlo. Pero
como había cierta pluralidad y todo el mundo estaba entusiasmado con el
juguete, los primeros años de monarquía constitucional fueron relativamente
tranquilos desde el punto de vista periodístico. La prensa del viejo régimen,
Pueblo, Arriba, el Alcázar y la revista Fuerza Nueva entre otros, y los diarios
provinciales del extinto movimiento, como Nueva España en Huesca, fueron
desapareciendo definitivamente o cediendo sus cabeceras a administraciones
locales, para convertirse en voceros de las nuevas autoridades.
La crisis de UCD, el advenimiento del
PSOE, con varios mandatos consecutivos y un liderazgo incuestionable pero
agotador, y la aparición de los primeros casos de corrupción que se hacían
públicos, empezaron a poner de manifiesto los inconvenientes, para el poder, de
la libertad… de prensa. Había una parte más o menos a favor del gobierno, el
País, el Cambio16, la cadena SER, y otra más o menos en contra, como el Mundo,
la COPE y alguna más que no recuerdo. Los negocios a la sombra del poder y los jaleos
con parientes, un hermano del entonces vicepresidente, parasitando en su
beneficio la delegación del gobierno en Sevilla, por ejemplo, dieron bastantes
titulares y provocaron alguna crisis, primero de partido y después de gobierno.
Con la pandemia la cosa se complicó un
poco más. Había, por primera vez desde el franquismo, una nueva doctrina en la
que creer. La COVID era una pandemia, el confinamiento y las mascarillas imprescindibles,
los PCR infalibles, el cierre de espacios públicos inevitable y las vacunas, en
la práctica, obligatorias. Lo importante no es si todas estas monsergas tenían,
o no, algún fundamento, eso no le interesaba a nadie. Lo importante es que no
se podían cuestionar y, de hecho, no se cuestionaron durante todo el período de
vigencia del evento, y que, como verdades incuestionables que eran, podían y
debían, con el apoyo más o menos entusiasta de toda la prensa y si hacía falta
de la Guardia Civil, ser impuestas por la fuerza. La cosa no llegó,
aparentemente, demasiado lejos, pero sólo porque dieron el evento por terminado
antes de que resultara contraproducente.
El experimento reveló que, mediante el temor, la manipulación
y la complicidad o pasividad de los medios, se puede moldear el comportamiento
social a voluntad. Aunque no resulte fácil extrapolar aquellos resultados a
situaciones donde no haya por medio pandemias, guerras u otras catástrofes, en
eso parecen estar ahora. Así que la historia sigue y de los resultados, que aún
están por ver, ya hablaremos otro día. O no.
Enviado a ECA 10/5/2024
domingo, 14 de abril de 2024
La Paloma de la guerra.
La guerra empezó a las 5 en punto. Todo terminó a las 5:10 para los habitantes de la gran ciudad. Allí no hubo ganadores ni supervivientes. Sólo perdedores muertos. Había otras ciudades más pequeñas, pero estaban en silencio. Un silencio espeso, cortado en algunas zonas por el desagradable sonido emitido por algunas palomas urbanas que, inexplicablemente, habían sobrevivido. Los que no habían sido alcanzados por las explosiones, que salían poco a poco de los sótanos donde les había sorprendido el ataque, tendrían pronto sobradas razones para lamentar seguir vivos.
viernes, 12 de abril de 2024
Diálogos para besugos VI.
- Buenos días.
- Buenos días. ¿En qué podemos ayudarles?
- Estábamos pensando invertir en un pequeño negocio
- Estupenda idea. Les felicito. España necesita emprendedores.
- Tenemos un pequeño problema. No tenemos dinero.
- Es un problema, desde luego. Pero no es pequeño.
- Nos han dicho que aquí nos lo resolverían.
- Algún gracioso. Pero lo habrá hecho sin mala intención. No se lo tengan en cuenta.
- En fin, que ustedes podrían anotar en nuestra cuenta, en el haber, claro, la cantidad que necesitamos.
- Vaya, qué idea tan fantástica… Y ¿por qué íbamos a hacer semejante cosa?
- Bueno, eso es lo que hacen habitualmente ¿no?
- No es tan sencillo. El negocio bancario…
- El negocio bancario consiste, si no estamos mal informados, en crear dinero de la nada y prestarlo con un interés, que no me atrevo a calificar de abusivo. Un negocio con poco riesgo y considerables beneficios.
- Es una aproximación un tanto superficial a lo que realmente hacemos pero, en todo caso, sería legal y no es asunto suyo. Y, vamos a ver. ¿Ustedes han venido aquí a pedir un préstamo?
- Desde luego que no. A nosotros no va a hacernos creer que nos presta los ahorros de alguna ancianita. Sólo queremos que pulse unas pocas teclas en su terminal y abone en nuestra cuenta la cantidad que le diremos.
- Y, naturalmente, no piensan ustedes pagar intereses ni devolver el dinero.
- Claro que no. No vamos a devolver dinero real a cambio de dinero inventado.
- No sé qué quieren decir con eso de dinero inventado. Si llegáramos a hacer, bajo ciertos supuestos que no parece que se den, lo que piden, el dinero que acreditaríamos en su cuenta no saldría de la de ningún otro cliente, eso es cierto, pero desde el momento en el que ustedes podrían disponer de él para hacer pagos, o para que nosotros los hiciéramos en su nombre, sería un dinero tan real como los billetes emitidos por el Banco Central Europeo.
- Es posible. Depende de lo que se entienda por dinero. Pero entonces resulta que están ustedes, una entidad privada, creando dinero de la nada. Si nosotros hiciéramos eso no tardaríamos en tener a la policía aporreando la puerta de casa.
- Sí, por eso no les aconsejo que lo hagan. Pero, en fin, así son las cosas. Además, la existencia de una determinada cantidad de dinero es imprescindible para que la economía funcione y sólo una pequeña parte son billetes o monedas, creados por las autoridades monetarias. Inyectar dinero bancario en la economía es una de las tareas más importantes de los bancos comerciales. Y desde luego es legal y está muy estrictamente regulada.
- Pero no se limitan a inventar dinero y prestarlo con un interés. También deciden, al margen del parlamento, qué proyectos se van a financiar y cuáles se van a descartar.
- No crea todo lo que le cuentan. Pero mire, en parte tiene razón. Por ejemplo, casi hemos decidido ya que no financiaremos su proyecto.
miércoles, 3 de abril de 2024
lunes, 1 de abril de 2024
Un poco de historia (reposición)
Ayer volví a ver una vieja película sobre el desmantelamiento, hace más de treinta y cuatro años, del muro de Berlín. En las fotos y películas, tomadas aquel 9 de noviembre de 1989, pueden verse las caras, iluminadas por la emoción, de gentes conscientes de que estaban viviendo un momento histórico: el final de cuarenta años de régimen comunista en la mitad oriental de la antigua Alemania. Un régimen que se venía abajo sin resistencia, simplemente por el hastío que provocaba un sistema que, en todo ese tiempo, no había cumplido la mayoría de sus promesas ni producido nada más que miseria y muerte. Hastío agudizado por el contraste con la casi insultante prosperidad que había alcanzado la otra mitad del país, hacia la que tantos habían intentado huir, pagando muchas veces con la cárcel, y hasta con la vida, el intento.
Aquí, en España, también tuvimos un momento semejante que se prolongó durante toda la segunda mitad de los años setenta, cuando tras la muerte de Franco —también en noviembre, pero de 1975— las instituciones que creó resultaron ser insuficientes para mantener un régimen que no era homologable en la Europa en la que queríamos entrar a toda costa. Un régimen que también se vino abajo sin más resistencia que las payasadas de algún iluminado. Pero los momentos de euforia y esperanza, tanto en España como en Alemania, se disiparon rápidamente para dar paso a la normalidad democrática y, con ella, a una cierta y creciente decepción, provocada por la inevitable comparación de esa normalidad con lo que algunos esperaban de ella.
La parte oriental de Alemania, lejos aún de la prosperidad de la República Federal, tuvo que ver sus viejas fábricas desmanteladas y a muchos de sus ciudadanos condenados durante mucho tiempo al paro, a la subvención o a la emigración, con la importante diferencia de que ya podían pasar y repasar el antiguo muro sin ningún problema. Pero donde antes les acogían con los brazos abiertos cuando llegaban, con lo puesto y esquivando las balas de la policía política oriental, se les recibió con recelo cuando vinieron, con sus viejas maletas de cartón, a disputar a los alemanes del oeste —y también a los emigrantes del sur de Europa— unos puestos de trabajo cada vez más escasos.
En España la democracia, idealizada durante los cuarenta años de dictadura, tampoco ha resultado ser la panacea esperada. Los políticos de la transición, idealistas y combativos, han dejado sitio a una clase parasitaria cuyo objetivo principal es vivir a costa del Estado, y la democracia ha devenido en una suerte de partitocracia que cada vez tiene menos que envidiar a la antigua estructura del Movimiento. Como aquella, cuenta también con la pasividad de la gente que ignora sus derechos y no está dispuesta a complicarse la vida, al menos mientras mantenga sus pequeñas conquistas, su estatus pequeñoburgués y su aparente prosperidad. Pero eso puede tener ya fecha de caducidad. Muchos de estos políticos, hábiles para llegar al poder y enquistarse en él, lo ignoran todo sobre los cada vez más complejos mecanismos que regulan la economía, la ecología y la vida; y para sobrevivir y sostenerse en el poder necesitan un entorno en el que los problemas, incluidos los causados por ellos mismos, se solucionen por sí solos. Un entorno que ya no es este. O no por mucho tiempo.
lunes, 18 de marzo de 2024
Más sobre la guerra de Ucrania.
Margarita Robles, flamante ministra de defensa del no menos flamante, y antaño impredecible, gobierno progresista de coalición de España, presidido por Pedro Sánchez, ha tendio a bien traer a colación la 'amenaza real' de una guerra con Rusia y la posibilidad que tienen los misiles balísticos rusos de alcanzar objetivos españoles. No sé si finalmente habrá guerra o no. Probablemente sí, al menos estadísticamente hablando. Europa lleva sin una buena guerra que llevarse a la boca desde 1945, si pasamos por alto la guerra fría, que finalizó a todos los efectos con la supuesta derrota y desmenbración del bloque soviético en los años 90 del pasado siglo, las guerras en los balcanes y la actual guerra entre Rusia y Ucrania. De hecho, la OTAN está apoyando con recursos, diplomacia y sanciones económicas a una de las partes, Ucrania, pero sin que ni la OTAN ni Rusia reconozcan un estado de guerra que podría complicar mucho las cosas para ambas partes y llevar a un conflicto de alcance y consecuencias imprevisibles o, mejor dicho, previsiblemente muy graves. Este statu quo no parece resultar del todo aceptable para algunos líderes europeos, como Mr. Macron, a la sazón presidente de la República Francesa, que cree que antes de permitir la derrota, en mi opinión inevitable, de Ucrania, la OTAN debería comprometerse aún más y enviar al frente tropas de combate. Esto conduciría, casi inevitablemente, a un estado de guerra real y efectiva entre Rusia y la alianza atlántica, una guerra que, dado que ambas partes mantienen un arsenal nuclear suficiente para arrasar el planeta, podría conducir al apocalipsis con el que nos amenaza, perdón, advierte, nuestra ministra de defensa. Dicen, por cierto, que en caso de guerra nuclear es preferible morir como consecuencia del impacto directo de un misil que sobrevivir en el mundo posterior al conflicto, así que, después de todo, la advertencia de la ministra de que estamos al alcance de los misiles balísticos rusos, tiene su lado bueno. Y luego me dice el médico que tengo que gestionar el stress. Así no hay manera.
lunes, 11 de marzo de 2024
Domingos cerrado.
domingo, 10 de marzo de 2024
Una de restarurantes.

La Peña Miguel Cebollada ha otorgado a La Bodega de Chema de Zaragoza el premio al mejor restaurante de Aragón. Muy merecido, por cierto. Enhorabuena a Alfredo Abadía y a todo su equipo. La foto de la izquierda corresponde a una comida de amigos: 4 barbastrenses y un riojano y una burgalesa que como si lo fueran, celebrada el pasado día 9.
martes, 5 de marzo de 2024
¿Hacia la guerra?
La presidenta de la Comisión Europea,
Señora Von der Leyen, cree que Europa debe prepararse para la guerra y según El
País, a cuatro columnas en la primera edición del domingo pasado, Europa ya se
está preparando para ese escenario. Como quiera que en Europa ya hay, desde
hace algo más de dos años, una guerra en territorio ucraniano es de suponer que
no se refieren a esa guerra, en su estado actual, sino a una extensión,
una escalada en términos militares, que implique a Europa y a Estados Unidos,
aunque esto último puede depender de quien gane allí las elecciones en
Noviembre.
La guerra para la que debemos prepararnos
es, aparentemente, una guerra contra Rusia o, para no salirnos de lo
políticamente correcto, a favor de Ucrania. Y eso a pesar de los esfuerzos que
los rusos están haciendo para no darse por enterados de que Europa y Estados
Unidos apoyan a Ucrania y a su presidente, con armas, tecnología, logística, dinero
y cualquier cosa menos, hasta ahora, tropas de combate. Como la guerra empezó
con la invasión de Ucrania por Rusia, es fácil concluir que los rusos son los
agresores, los malos, y los ucranianos los agredidos, los buenos, y que Ucrania
representa la causa de la justicia que merece, y de hecho obtiene, el pleno
apoyo de la OTAN y de todos sus miembros. Pero, como suele suceder, las cosas
son siempre más complicadas de lo que parecen.
La guerra empezó en febrero de 2022, cuando
quedó claro que Ucrania entraría en la OTAN, de la mano de Biden y con el apoyo
de Estados Unidos y que occidente consideraba una injerencia inaceptable el
veto de Rusia a esta entrada. La doctrina militar y de seguridad rusas,
influenciadas por su extenso perímetro y su relativamente escasa población y
por las invasiones francesa y alemana del pasado, considera vital la existencia
de estados tapón entre sus fronteras y sus potenciales enemigos. En este
contexto, la entrada de Ucrania en la OTAN, una alianza militar controlada por
Estados Unidos y orientada desde sus orígenes a la contención de Rusia, llevaría
a sus fronteras la infraestructura militar de la alianza, incluyendo sistemas
avanzados de defensa y ataque.
El apoyo a Ucrania y las sanciones
impuestas a Rusia como consecuencia de la invasión, no han dado el resultado
esperado, aunque hayan tenido graves consecuencias tanto para Rusia como para
los países occidentales. La guerra amenaza con cronificarse y es razonable
suponer que el desgaste esté afectando más a los ucranianos, que podrían estar
experimentando dificultades para cubrir sus bajas, que a los rusos, lo que podría
provocar una escalada del conflicto con la intervención de tropas de la OTAN.
Una vez más hay que hacer referencia a la doctrina militar de Rusia que, en
principio y ante el temor a una destrucción mutua asegurada, no contempla el
uso de armas nucleares, salvo en el caso de que la integridad territorial de
Rusia esté amenazada. Y Putin, que no ha conseguido su relativa ‘popularidad’
actual amenazando en vano, ha dado a entender claramente que considerará cualquier
intervención militar de la OTAN como una amenaza a la seguridad de Rusia.
¿Este es el escenario para el que Europa
se está preparando? ¿Una guerra nuclear para defender el derecho de Ucrania a
entrar en la OTAN y el de la OTAN a expandirse hacia el este? ¿Cómo quieren que
nos preparemos para eso? Parece cosa de locos. Pero aún sería posible poner fin
a la guerra sin vencedores ni vencidos, mediante la retirada de Rusia de todos
los territorios ocupados y el compromiso de Ucrania, garantizado por sus
actuales aliados, de mantener una relación estable con Rusia, en cuestiones
energéticas y alimentarias, y de no solicitar la entrada en la OTAN. Ese
acuerdo exigiría concesiones importantes por ambas partes, y un entorno algo
más favorable a soluciones diplomáticas negociadas que el actual. Pero nunca se
sabe.
Enviado a ECA 06032024







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