El lenguaje que utilizamos está cargado de metáforas que casi nunca son inocentes. Una de las más utilizadas por políticos, empresarios, medios de comunicación, responsables de empresas públicas y un largo etcétera es desarrollo sostenible.
El lenguaje que utilizamos está cargado de metáforas que casi nunca son inocentes. Una de las más utilizadas por políticos, empresarios, medios de comunicación, responsables de empresas públicas y un largo etcétera es desarrollo sostenible.
Parece que lo de Gran Scala va en serio. O, al menos, parece que el Gobierno de Aragón está dispuesto a echar el resto para que el proyecto llegue a buen puerto.
A mí, creo que ya lo dije, todo este asunto me parece una vergüenza.
Este puente hemos estado en Madrid. Hacía calor por la noche y frío a
mediodía, había niebla y más gente de la que espero volver a ver reunida nunca
jamás.
Tuve un altercado con una anciana que estaba
plantada, con un nutrido grupo de coetáneas, impidiendo el paso de la gente por
una de las aceras de la Gran Vía, y fuimos al teatro en un día distinto al que
nos correspondía. Afortunadamente, un día antes y no un día después, lo que nos
permitió rectificar a costa de hacer dos veces el trayecto por calles
literalmente atestadas de turistas, carteristas y otros especímenes de la fauna
ibérica.
Al menos, la representación valió la pena.
La cola para ver la ampliación del Museo del
Prado, otro de los objetivos del viaje, iba de la Puerta de Goya al Jardín
Botánico y no se movía, o al menos el movimiento no era apreciable desde fuera,
así que nos fuimos al Thyssen, donde había mucha menos cola, pero, al llegar a
la taquilla, te daban una entrada para una hora y media más tarde. Todo sea por
Durero.
El viernes cenamos en Lhardy, que ya no es lo
que era y, además, estaba tan repleto de gente como cualquier chiringuito de la
Plaza Mayor. La cena, más bien regular, y a 84 euros el cubierto.
En fin, que no volverán a pescarme fuera de
casa en fechas tan señaladas, a no ser que pueda ir a una cabaña en las
Maldivas, que he visto anunciada en un programa de viajes de televisión, de
3.500 euros la noche —viajes aparte—, en adelante. Si es que llego a poder
permitírmelo antes de que también pueda permitírselo todo el mundo. Que, al
paso que voy, no creo.
Si algún día nos falta Bono —cosa poco probable, vista la marcha que lleva y la energía que derrocha—, la política de este país ya no será la misma.
Hoy ha presentado un libro sobre Zapatero y ha aprovechado para soltar un par de genialidades de las suyas. Ha dicho que le ha preguntado a ZP si, cuando sea presidente del Congreso, podrá seguir yendo a buscar a su niña al colegio. Normal. Al patrón es al que hay que preguntarle esas cosas.
El Gobierno de Aragón ha establecido contacto con un grupo de inversores británicos que se proponen establecer, en Los Monegros, una especie de Las Vegas con cifras que marean: treinta hoteles, cuarenta casinos, diez parques temáticos, cincuenta mil puestos de trabajo y todo en ese plan. Gran Scala es el nombre que parece que va a tener.
¿Qué me parece? Una barbaridad.

He visto la película española Los Borgia, que, a pesar de que dura dos horas y media, se puede ver sin ningún problema.
Cuenta la historia de Rodrigo Borgia, que llegó a Papa con el nombre de Alejandro VI, que hacía y deshacía a voluntad, nombró cardenal a su primogénito, gonfaloniero a su segundo y casó a su tercer hijo y a su hija con quien, en cada momento, le pareció más conveniente para sus manejos políticos.

Un alumno —o exalumno, tanto da— de un instituto le ha dado una brutal paliza a un profesor, mientras una compañera suya filmaba el acontecimiento. Después intentaron vender la grabación a los periodistas por 100 €, aunque finalmente tuvieron que rebajar el precio hasta los 20.
El miércoles son las elecciones en Cataluña y, a estas alturas, ya no parece que Carod-Rovira vaya a producir ninguna boutade espectacular, si dejamos de lado, claro, el anuncio en el que aparece afeitándose y con un mensaje en catalán que, más o menos, viene a decir: «Somos humanos, como tú». No sé qué querrá decir con eso.