Pues son predicadores americanos adorando al presidente Trump en su despacho. Y no es un montaje. El mundo está hoy en manos de un perturbado, de eso no parece haber duda, pero... ¿Y si fuera verdad que los clérigos iraníes estaban a punto de disponer de armas nucleares? ¿Entonces qué? ¿Eh? Claro que ahora podríamos preguntarnos por las garantías de seguridad que tenemos si el mayor arsenal nuclear plenamente operativo del mundo está a disposición de este personaje. La respuesta obvia es: ninguna, pero de momento lo que más preocupa por aquí es el precio de la gasolina y de todo en general, el estado de las carreteras y los atascos en las rotondas de Sabiñánigo. Ah, y también lo de Aragón, que aún no se sabe si va a gobernar el PP o Teruel existe. Parece que el PSOE no tiene opciones, pero cosas más raras se han visto. Yo, por si acaso y aprovechando que ha salido el Sol, me voy al monte.
sábado, 7 de marzo de 2026
domingo, 1 de marzo de 2026
De la guerra y la paz.
Donald Trump anunció hace unas horas un ataque a Irán. Parece que los iraníes, actualmente gobernados por un régimen teocrático islamista, tienen —o quieren tener— armas nucleares, pero eso no es lo decisivo. Lo que importa es que Estados Unidos tiene aviones y barcos en el golfo Pérsico y cree contar con la potencia de fuego suficiente para evitar o minimizar una represalia iraní a gran escala. Ya veremos. La paz, que es lo que estaba en juego, no es sino el intervalo de tiempo entre dos guerras que los contendientes utilizan para recuperarse de la anterior y encontrar justificación para la siguiente. Como este intervalo está siendo inusualmente largo, hay mucha gente que cree que la guerra, como el cáncer, es una cosa que les pasa a los demás. Algo que nos cuentan en la televisión o sobre lo que podemos leer en el periódico del bar. Pocos iraníes y ucranianos de a pie vieron venir la guerra, pero la guerra llegó. Tampoco yo vi venir el cáncer, pero... ya me he puesto al día. Ahora ellos y yo sabemos que son cosas que le pueden pasar a cualquiera. Solo hay que esperar, vivo, lo suficiente.
miércoles, 18 de febrero de 2026
Barbastro. La redefinición de un espacio urbano.
Con algo más de 17.700 habitantes, según el padrón del INE a
enero de 2025, Barbastro es capital comarcal del Somontano y tercera ciudad de
la provincia de Huesca. Durante siglos fue un nudo comercial del Aragón
interior. Ignacio de Asso ya describía en el siglo XVIII una ciudad sostenida
por el intercambio, con vida mercantil conectada con Francia y con un mundo
colonial hoy desaparecido. Trescientos años después el perceptible deterioro no llega
como consecuencia de una guerra o una catástrofe: llega como desgaste: obsolescencia
económica, centralización de servicios y cambio de hábitos asociado a la era
digital. No se oye, pero se nota.
viernes, 13 de febrero de 2026
La unidad de la izquierda.
Gabriel Rufián, un pintoresco diputado del Congreso, antes furibundo y deslenguado independentista catalán y hoy sedicente paladín de la unidad de la izquierda española, se postula como referente de una parte del paisanaje que, según él, está desamparada por un PSOE en crisis terminal y por una constelación de partidos cuyas querellas y trifulcas los alejan de su electorado natural.
Un electorado que, ante semejante desamparo, podría inclinarse por el Partido Popular o incluso por la ultraderecha. O abstenerse.
Pero, si esas siglas —hoy separadas y en gresca permanente— se unen, sus partidarios, por pocos que sean, votarán juntos por esa coalición, que alcanzará, con tan original procedimiento, las alturas del Olimpo gubernamental.
lunes, 12 de enero de 2026
Un debate (generado por IA) sobre financiación autonómica: Ordinalidad vs Solidaridad
Extremadura - comunidad pobre:
El debate sobre la
financiación autonómica se ha convertido en un campo de batalla ideológico
donde algunos territorios invocan constantemente la "ordinalidad"
como si fuera un principio sagrado e incuestionable. Pero desde las comunidades
con menor renta per cápita, necesitamos desmontar este argumento porque oculta
una profunda injusticia estructural.
Hablar de
"ordinalidad" —que ninguna comunidad quede peor en el ranking tras
las transferencias— suena técnico y neutral, pero es profundamente político. Lo
que realmente significa es: "las desigualdades actuales son legítimas y
deben preservarse". Como si la distribución actual de la riqueza
territorial fuera resultado del mérito o el esfuerzo, y no de siglos de
decisiones políticas sobre dónde ubicar puertos, aeropuertos, ministerios,
sedes empresariales, inversión en I+D, infraestructuras estratégicas.
domingo, 4 de enero de 2026
La verdad en la era de la IAG vista por dos LLMs
Lo que antes era una prueba casi incontestable
("está en vídeo, se acabó el debate") ahora está sujeto a sospecha, y
eso trastoca los cimientos sobre los que construimos confianza en los procesos
judiciales, mediáticos y políticos. Si todo puede ser falsificado, entonces
nada es fiable por sí solo, ni siquiera lo auténtico. Eso es una bomba
epistemológica.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
Pasado, presente y futuro.
Hay gente, sobre todo entre los mayores de 60 años, que
considera necesario comparar, desfavorablemente, lo que pasa ahora con lo que
pasaba en ‘sus’ tiempos. Y es verdad que las cosas han cambiado, seguramente
más de lo que en ‘sus’ tiempos habían cambiado las cosas en relación con los
tiempos de sus padres o de sus abuelos. El cambio, tal como lo experimentamos
en la actualidad, tiene, sin embargo, características propias. Es un cambio con
un componente claramente antropogénica, no viene impuesto por una civilización
extraña en busca de recursos, como les pasó a los pueblos colonizados por
europeos en el resto del mundo en los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, sino por
un progreso científico, acelerado a partir del siglo XVII, cuyos efectos
—sanidad, tecnología, energía— se manifestaron con claridad en el siglo XX.
Este progreso permitió, entre otras cosas, un extraordinario crecimiento de la
población, a pesar de ser el siglo con mayores pérdidas humanas a causa de las
guerras. Por otra parte, los cambios experimentados por nuestros padres y
abuelos eran generacionales. Ahora el cambio es frenético, hasta el punto de
que resulta difícil reconocer el mundo de hoy en el de hace solo diez o veinte
años.
miércoles, 24 de diciembre de 2025
¿Sánchez? Esa no es la cuestión.
El empobrecimiento del debate público en España ha alcanzado
tal grado que parece que el único problema político relevante es si el actual
presidente del gobierno continúa o no en el poder. Como si el país entero
estuviera suspendido de una biografía. Como si la decadencia o la prosperidad
nacionales dependieran exclusivamente de la permanencia de un hombre y no de la
estructura misma del sistema político, económico y territorial.
Y no digo que la continuidad del Sr. Sánchez no importe —le
importa, desde luego, a él, a una parte de la clase política y seguramente a
mucha gente más—, pero elevar esa cuestión a eje casi exclusivo del debate es
una forma de irresponsabilidad colectiva. Se discute el relevo con pasión, pero
se evita cuidadosamente la discusión sobre el rumbo. Y eso no es casual: hablar
de nombres es mucho más cómodo que hablar de modelos.
Pero claro, mientras tanto los problemas de fondo
permanecen. No se resuelven, no se afrontan y ni siquiera se formulan con
claridad. Se ocultan bajo cifras espectaculares, anuncios grandilocuentes y una
sucesión de parches que permiten ganar tiempo político a costa de perder un tiempo
histórico que difícilmente se recuperará.
miércoles, 17 de diciembre de 2025
Elecciones
Pues mira por dónde el final de año nos ha traído un nuevo
ciclo electoral. Hace años que no soy un entusiasta de las elecciones. No me
gusta el procedimiento y, además, soy plenamente consciente de la nula
influencia que mi voto tendría en el resultado final.
Dicho así, esta afirmación suele provocar incomodidad e
incluso reacciones adversas. Los creyentes en la liturgia democrática la
interpretan como cinismo o, peor aún, como irresponsabilidad cívica. Pero no es
ni una cosa ni la otra: es simple aritmética electoral combinada con años de
observación empírica de cómo funcionan realmente las cosas.
martes, 16 de diciembre de 2025
Peak Oil vs. Peak Europa
El error no estuvo en el diagnóstico estructural—el petróleo convencional efectivamente entró en declive terminal—sino en asumir rigidez donde hubo elasticidad. El sistema respondió de tres formas que no fuimos capaces de anticipar:
lunes, 15 de diciembre de 2025
Conversaciones en el café: Clarke, magia y tecnología
En su ensayo de 1962 Hazards of Prophecy: The Failure of Imagination, Arthur C. Clarke formuló una ley que ha sido citada hasta la saciedad:
«Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es
indistinguible de la magia».
La frase apareció el sábado pasado en la tertulia del Viejo Café, cuando hablábamos de inteligencia artificial, algoritmos generativos, chatbots, sistemas de recomendación, y de cómo lo que antes requería una infraestructura industrial hoy cabe en el bolsillo. Fue entonces cuando conté una anécdota doméstica, quizá insignificante, pero también reveladora.
miércoles, 3 de diciembre de 2025
Celtiberia Show
¿Era necesaria la humillación pública del presidente del gobierno para mantener los votos de Puigdemont? ¿No hubiera bastado con una llamada o con enviar un mensajero que transmitiera en privado el arrepentimiento y el propósito de enmienda? Por lo visto, sí y no. Sí, la confesión pública, la penitencia, era necesaria. Por lo tanto no, no bastaba con una comunicación discreta.
domingo, 30 de noviembre de 2025
La política como representación
Pero es que los políticos no se enfrentan entre ellos porque
se odien realmente —aunque es probable que, en muchos casos, no se soporten,
especialmente dentro del mismo partido—, sino porque interpretan el espectáculo
que la ciudadanía espera ver. En el fondo, actúan como si ese enfrentamiento
formara parte de sus obligaciones: una coreografía de la confrontación que da
sentido a su rol público.
viernes, 28 de noviembre de 2025
¿Colapso o reconfiguración?
Hay, al menos, dos hipótesis posibles —y no necesariamente
excluyentes— para interpretar el momento presente. La primera es que esta
civilización ha entrado en una fase avanzada de colapso sistémico. La segunda
que nos encontramos en medio de una transformación estructural acelerada,
gestionada por formas de poder difusas y reforzada por desigualdades crecientes
en el acceso a la información, los recursos y la toma de decisiones.
martes, 18 de noviembre de 2025
Pleitos tengas... y los ganes (de una vieja maldición popular)
En junio de 2022 compré un triciclo motorizado que tenía, y
tiene, las características que exige el reglamento general de vehículos para
ser considerado un vehículo para personas con movilidad reducida. La DGT
emitió, a petición mía, un informe en el que se dice que el vehículo en
cuestión 'puede' ser considerado un ciclomotor de tres ruedas o un vehículo
para personas con movilidad reducida. El jefe de la policía municipal en el
momento de la compra vio el vehículo y no apreció ningún problema en que recibiera
tratamiento similar a una silla de ruedas a pesar de que su aspecto, no su
velocidad ni su peso, era el de un ciclomotor de tres ruedas, similar, por otra
parte, a los Scooter de tres y cuatro ruedas que utilizan las personas con
problemas de movilidad.
domingo, 16 de noviembre de 2025
Política municipal y libertad de expresión
martes, 11 de noviembre de 2025
Crisis sistémica y reorganización del capitalismo global (2008–2025)
Una revisión actualizada de la entrada del jueves, 14 de enero de 2010: Reflexiones, desordenadas, sobre el ¿final? de la crisis. Formato y fuentes con la colaboración de Claude.ai.
Abstract
En esta entrada se analiza la crisis financiera global iniciada en 2008 como el inicio de una fase de dislocación estructural del capitalismo tardío. Se argumenta que, lejos de ser superada, esta crisis ha mutado en un proceso multidimensional de carácter sistémico que se ha manifestado en los ámbitos financiero, energético, climático y político. A través de una lectura intersistémica, se examinan las lógicas de acumulación financiera, los límites biofísicos de la transición energética, el papel de los Estados en la gestión del riesgo y la progresiva erosín de la legitimidad institucional. El artículo se inscribe en el debate contemporáneo sobre la sostenibilidad del orden económico global y la posibilidad de un giro civilizatorio.
viernes, 7 de noviembre de 2025
No taxation without representation
miércoles, 15 de octubre de 2025
Conversaciones en el Café: Inteligencia artificial y capitalismo en el siglo XXI
En la mesa más apartada del viejo café discutíamos acerca de la viabilidad del modelo capitalista de sociedad, el único, dije al introducir el tema, que ha sobrevivido al convulso siglo XX. Alguien aventuró que el modelo chino también lo había hecho y de forma espectacular, para admitir, después de una breve disputa, que China es un país tan capitalista como Estados Unidos. Su economía funciona con lógica de mercado, aunque el país esté gobernado por un régimen de partido único que mantiene, por conveniencia política, la etiqueta comunista.
lunes, 13 de octubre de 2025
miércoles, 8 de octubre de 2025
Desde la Ilustración hasta hoy
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| Imagen generada por AI |
Newton, Lavoisier, Faraday o Darwin no
trabajaban ajenos al poder económico. Muy al contrario, dependían de él. Los
príncipes ilustrados, las academias reales o las sociedades científicas fueron mecanismos de mecenazgo que canalizaban
riqueza hacia el conocimiento. Pero lo hacían con una finalidad distinta de la
actual: buscaban prestigio, progreso y orden, no rentabilidad directa. El
dinero servía al saber; no lo gobernaba. La utilidad era una consecuencia
natural de la comprensión, no su condición previa.
Con el siglo XX se produjo una inflexión
silenciosa. La ciencia se profesionalizó y se integró en los grandes sistemas
industriales, militares y estatales. La Segunda Guerra Mundial, la carrera
nuclear y la expansión tecnológica transformaron el ideal del sabio en el del
ingeniero del poder. El laboratorio pasó a ser parte de la infraestructura
nacional, y el científico, un especialista al servicio de objetivos
estratégicos. Desde entonces, el saber
comenzó a medirse en términos de eficacia, y el progreso dejó de ser
una convicción moral para convertirse en un cálculo económico.
Hoy esa tendencia alcanza su culminación. La
ciencia contemporánea, absorbida por la lógica del mercado, ya no se mide por su verdad, sino por su
rendimiento. Los proyectos deben justificar su existencia mediante
retornos previsibles; los laboratorios compiten por financiación; las
universidades adoptan métricas empresariales; y las grandes corporaciones
tecnológicas monopolizan los medios y los fines de la investigación. En este
contexto, la curiosidad libre —motor clásico del descubrimiento— se ve
sustituida por la exigencia de aplicabilidad inmediata.
La Inteligencia
Artificial y la Computación
Cuántica son símbolos perfectos de esta metamorfosis. La primera
progresa a una velocidad dictada por el capital de riesgo, más que por el rigor
epistemológico; la segunda se celebra como promesa de un poder de cálculo
todavía inexistente, pero financieramente rentable en su sola expectativa.
Ambas encarnan el paso de la ciencia como búsqueda de razones a la ciencia como
instrumento de inversión.
Esto no significa que el conocimiento actual
carezca de mérito: nunca se ha investigado con tanto talento ni con
herramientas tan formidables. Pero el orden de las finalidades se ha invertido.
El dinero, que antes sostenía la ciencia,
hoy la dirige. El resultado es un saber más poderoso, pero también más
dependiente y menos consciente de su propio sentido. La pregunta fundamental —¿por qué? — ha
sido reemplazada por otra más inmediata —¿para
qué sirve? —.
En esa deriva, la ciencia corre el riesgo
de perder no solo su inocencia, sino su legitimidad moral. Cuando la verdad
deja de ser un fin y se convierte en un subproducto del beneficio, el
conocimiento se degrada en herramienta. Y el asombro, que era su origen, se
sustituye por la estrategia.
Quizá haya llegado el momento de reconciliar la ciencia con el espíritu que la hizo nacer: una curiosidad guiada por la razón y no por el rédito, consciente de sus límites, pero libre en sus preguntas. Porque si la ciencia deja de buscar las razones de las cosas para perseguir únicamente el rendimiento, habrá renunciado, no solo a la verdad, sino a su propia razón de ser.
viernes, 3 de octubre de 2025
Palomas en el hospital
El viernes pasado, más de un millar de personas se congregaron frente al Hospital de Barbastro en el marco de una plataforma ciudadana promovida por profesionales de la sanidad pública. La finalidad de dicha plataforma era manifestar su preocupación por la situación del centro hospitalario y reclamar medidas estructurales que permitan revertir su progresivo deterioro. Entre los asistentes se encontraban diversas autoridades locales y provinciales, incluyendo los alcaldes de Barbastro y Monzón, este último también presidente de la Diputación de Huesca. No obstante, la presencia de los responsables políticos fue presentada por ellos mismos como una participación estrictamente “ciudadana”, ajena a su papel institucional.
jueves, 28 de agosto de 2025
Intoxicación y teoría del caos.
La teoría del caos estudia
sistemas dinámicos no lineales en los que las trayectorias a largo plazo
dependen de manera muy sensible de las condiciones iniciales. A primera vista,
un festival enológico no parece comparable a un sistema meteorológico o a un
modelo poblacional; sin embargo, su funcionamiento también depende de un
entramado de variables interrelacionadas: la logística, la cadena alimentaria,
la climatología, el comportamiento de los asistentes y la percepción pública.
Durante un cuarto de siglo, estas variables se han mantenido dentro de un rango
de estabilidad que producía el mismo resultado: un festival de éxito y
aceptación creciente.
Edward Lorenz formuló en los
años sesenta la idea del efecto mariposa: una mínima variación en el
estado inicial de un sistema caótico puede producir una evolución radicalmente
distinta a largo plazo. En el caso del festival, el “aleteo” ha sido una
contaminación en un producto aparentemente secundario —el tomate— y en los
utensilios para manipularlo. Este detalle, insignificante frente a la magnitud
del evento, desencadenó un colapso puntual susceptible de minar la confianza
del público y de comprometer la continuidad del evento.
Los sistemas caóticos se
caracterizan por su no linealidad: el efecto no es proporcional a la
causa. La contaminación no afectó a todo el festival, pero es susceptible de producir
un daño notable a su imagen y funcionamiento. Matemáticamente, podríamos hablar
de un sistema que opera en el borde de la estabilidad: pequeñas perturbaciones
superan ciertos umbrales críticos y conducen a bifurcaciones que transforman la
dinámica global.
En el lenguaje del caos, el
festival había encontrado durante 25 años un atractor estable: un
conjunto de condiciones sociales, culturales y económicas que reproducían el
éxito año tras año. El incidente de 2025 puede interpretarse como una
perturbación que expulsa al sistema de ese atractor, obligándolo a buscar una
nueva trayectoria. Tal vez se recupere —con mayor control sanitario y
protocolos de confianza— o tal vez derive en una pérdida de reputación que
reduzca la asistencia en futuras ediciones. El punto crucial es que, a partir
de una mínima variación, el sistema ya no evoluciona de la misma manera.
El caso del Festival del Vino no es solo anecdótico. Nos recuerda que la estabilidad social e institucional es siempre provisional, y que los sistemas complejos —ya sean festivales, economías o ecosistemas— están sujetos a una fragilidad estructural. Una alteración mínima puede reconfigurar de manera profunda el devenir del conjunto. La teoría del caos, en este sentido, ofrece un marco analítico para comprender no solo fenómenos naturales, sino también acontecimientos sociales aparentemente fortuitos y por supuesto para no dar nada por supuesto. Ni siquiera la continuidad a medio plazo de lo que, en un claro abuso de lenguaje, hemos venido en llamar ‘civilización’.
ECA 29 Agosto 2025
martes, 5 de agosto de 2025
Últimas veces
Desde que cumplió los
setenta años vivía con la sensación de
estar haciendo cosas por última vez. Algunas ya habían quedado atrás para
siempre: charlar con amigos hasta altas horas de la mañana en torno a una botella de vino; pasear por la playa; visitar alguna de sus ciudades fetiche, como
Barcelona, Londres o París, que —pensaba con una mezcla de nostalgia y desdén—
ya no son lo que fueron; o enredarse en discusiones políticas sin sentido. Esto
último, sobre todo, porque creía haber alcanzado algo parecido a la ataraxia
—así la llamaba él—, un estado en el que la opinión ajena, que nunca le había
interesado demasiado, había dejado de importarle casi por completo.
Las dificultades que
tenía para moverse, incluso con apoyo, eran cada vez más evidentes. Ciertos
desplazamientos, antes habituales, se habían convertido en excepcionales, y en
muchos casos estaban ya descartados. No siempre recordaba la última vez que
había hecho algo, pero podía precisar, por ejemplo, la última vez que estuvo
en una iglesia: el día del entierro de J; o la última vez que confió
ciegamente en alguien, o que vio de cerca el mar. Algunas de esas últimas veces
seguían el curso natural de la vida; otras nacían de decepciones; y otras —las
que más le inquietaban— tenían que ver con limitaciones físicas, más irritantes
todavía porque, por el momento, conservaba intactas, o eso creía él, sus facultades mentales. Ir
en bicicleta, por ejemplo, había dejado de ser posible hacía ya tiempo: faltaban la fuerza para superar las cuestas y, sobre todo, el equilibrio, cada vez más
precario, que podía perderse en cualquier momento.
Últimamente estaba obsesionado con una posible última vez relacionada con una de sus
pasiones: los libros. Su mujer y él habían reunido con los años una buena biblioteca. Más de 5.000 libros repartidos en
distintas ubicaciones, más o menos accesibles, aunque alcanzar los ejemplares de las baldas más altas empezara ya a ser
problemático.
El caso es que pensaba seguir subiendo y bajando mientras pudiera y dejarlo solo cuando subir fuera imposible. La cuestión estaba en si la
constatación de esa imposibilidad llegaría antes o después de un accidente
grave. Y en eso, y en lo inexorable de la ley de la gravedad, estaba pensando cuando, tras perder el apoyo de la
barandilla, bajó -por última vez, con la cabeza por delante y a
una velocidad que le sorprendió- al nivel inferior de la vieja biblioteca.
miércoles, 16 de julio de 2025
Financiación
Una característica de esta sociedad es la práctica imposibilidad de llegar a conclusiones generalmente aceptadas sobre un número cada vez mayor de cuestiones.
Consideremos, por ejemplo,
el caso de la financiación de la autonomía catalana, de acuerdo con el nuevo
sistema acordado por representantes del gobierno y del partido ERC. Estos
últimos sostienen, porque así conviene a sus intereses electorales, que se
trata de una singularidad que beneficiará a Cataluña y acabará con el crónico
déficit de ingresos de su hacienda. Una situación
popularizada con la consigna ‘España ens roba’, empleada frecuentemente en el
discurso independentista catalán para denunciar el déficit fiscal percibido.
Los representantes del
gobierno, en cambio, admiten que el cambio recaudatorio beneficiará a Cataluña,
pero sostienen que no se trata de una singularidad sino de un nuevo y
beneficioso modelo de cálculo, extensible a cualquier otra autonomía que lo
solicite sin que nadie resulte perjudicado y todos, se acojan a él o no, vean
mejorada su financiación.
Para los partidos de la
oposición, PP y Vox, y para la mayoría de las autonomías, exceptuadas Navarra y
el País Vasco que ya gozan de sistemas similares al que ahora se pretende
extender a Cataluña, el nuevo sistema perjudicará a la hacienda general y a la
mayoría de las haciendas autonómicas, generando una diferencia importante en
relación con la cantidad que perciben con el sistema actual.
Pero se trata, en principio,
de una cuestión computable. No debería ser difícil hacer números, cuantificar
la situación actual y evaluar la resultante de la aplicación del método
propuesto, algo que no parece que haya nadie interesado en hacer. No, al menos,
de manera consensuada. Cada cual exhibe sus números, que son los que le
conviene exhibir para sostener su particular visión. Una visión más política que económica ya que la cuestión se genera a
partir de la necesidad gubernamental de contar con el apoyo de los sectores
independentistas catalanes.




