viernes, 12 de febrero de 2010

El pico de petróleo en la prensa (II)


No es que sea un oráculo demasiado fiable, ni que el artículo sea una maravilla, pero no deja de tener su importancia que el Wall Street Journal haya decidido dar cabida, aunque sólo en la edición europea, a la, hasta no hace mucho cuidadosamente ignorada, cuestión del peak oil y la subsiguiente crisis energética. ¿Con qué propósito?. Descartada, por improbable,  la mera voluntad de informar, hay que considerar otras posibilidades como, por ejemplo para elevar los precios del crudo en los mercados de futuros, o reorientar la política y las prioridades de inversión, de los gobiernos europeos hacia las energías renovables, la nuclear o los vehículos eléctricos, o ... cualquiera sabe. Pero estoy de acuerdo. La próxima crisis será una crisis energética. Las financieras han perdido ya toda credibilidad y no queda más dinero para repartir entre los banqueros.

martes, 9 de febrero de 2010

El pico de petróleo en la prensa (I)

Hoy he leído un artículo, en el diario digital Cotizalia, sobre el Peak Oil, que hace un esfuerzo por presentar las distintas teorías relacionadas con el pico de Hubbert. No contiene nada nuevo sino que es una sucinta, pero interesante, exposición del estado de la cuestión. Lo saco a colación porque no es corriente que la prensa española y menos la económica, se ocupe de estas cosas y por uno de los comentarios, bastante pintoresco, firmado por una tal labruja, que contiene, en un tono algo más informal de lo habitual, alguno de los argumentos habitualmente esgrimidos en contra de esta teoría y que me permito reproducir aquí:

sábado, 6 de febrero de 2010

A modo de justificación

Alguna vez recibo correos de lectores —en general amables, aunque discrepantes— que señalan inconsistencias o contradicciones en lo que escribo. El último mensaje que he leído me preguntaba, con cierta ironía, qué demonios saco de difundir una visión tan pesimista de la política y, según él, de la vida en general.

La respuesta es sencilla: no saco nada. Y lo de “difundir” es una forma de hablar. Por lo que sé, mis textos los leen, de vez en cuando, dos o tres personas que me escriben y media docena que conozco, pero que no comentan nada en público. No tengo contador de visitas, así que ignoro si entra alguien más. En cualquier caso, mi capacidad de “propagación” es tan limitada como mi interés en propagar nada.

También se me reprocha que el blog no permita comentarios. Es cierto, y no es casualidad. Escribo por el placer de escribir, por releerme pasado un tiempo y contrastar mis palabras con la realidad. También para pensar en voz alta sobre cuestiones que me preocupan —la energía, la economía o la política— pero no para entrar en debates interminables. Para discusiones técnicas sobre temas como el peak oil o la reforma monetaria hay excelentes espacios como ASPO o The Oil Drum. Ni la energía ni la economía son mi especialidad, aunque me interesan lo suficiente como para reflexionar libremente sobre ellas.

Aun así, he dejado un correo de contacto. Un blog totalmente ajeno a cualquier forma de retroalimentación me parece contrario al espíritu de Internet. Ahora bien, apenas abro esa cuenta y los mensajes recibidos —siete en total, cuatro de la misma persona— rara vez requieren respuesta. Alguno, eso sí, me ha inspirado un tema.

Es posible que en mis textos haya contradicciones. No pretendo ser un especialista, y la realidad es tan cambiante que mantenerse siempre en un mismo punto de vista no solo es difícil: es, en ocasiones, desaconsejable. Tampoco soy un pesimista todo el día, ni mucho menos un optimista. Simplemente describo las cosas como las veo, sin que el optimismo o el pesimismo jueguen papel alguno.

Otra cosa es que gobiernos, empresarios o prensa consideren necesario contar cuentos diarios para que los inversores no guarden su dinero y la bolsa siga creciendo sin límite. Ese es su problema, y el de una política monetaria global absurda, que nos empuja a sostener un crecimiento continuo e insostenible. Terminará afectándonos a todos, pero no hay nada que yo pueda hacer para evitarlo.

viernes, 5 de febrero de 2010

Dos imágenes...

Las dos imágenes actuales —una tienda de alimentación en una céntrica calle de Madrid, ayer mismo, y una gasolinera abandonada, cuya foto es de hace unos meses (ahora está mucho peor), a pocos kilómetros de Huesca en dirección este— sirven como contraste.

La primera es una metáfora de esta época de abundancia que, aún, estamos disfrutando; la otra, de lo que podría llegar a ocurrir (o de lo que ocurrirá inevitablemente, según cada vez más gente).

Probablemente la gasolinera fue construida sin tener en cuenta, por ejemplo, que había otra muy cerca —poco más de cinco kilómetros— y con mejores accesos, y sus propietarios tuvieron que cerrarla. Pero la imagen es escalofriante y recuerda, sin muchos problemas, alguna de las más famosas películas apocalípticas de ciencia ficción.

lunes, 1 de febrero de 2010

Victory Gardens

Durante las dos grandes guerras mundiales se hicieron muy populares los llamados Jardines de la Victoria que no eran sino huertos, plantados con más o menos gracia donde antes había flores y otras plantas ornamentales, con los que la gente corriente contribuía, a su manera, al esfuerzo de guerra de sus respectivos países, reduciendo la presión sobre el suministro de alimentos. Esta idea es la que está detrás de las llamadas Transition Towns o ciudades de transición, que están empezando a extenderse, sobre todo por los países anglosajones y que muchos de los peakistas, yo mismo hasta no hace mucho, toman como modelo de lo que debería hacerse para prevenir, o mitigar, las consecuencias del inevitable colapso en el suministro de combustibles líquidos. Y digo que hasta no hace mucho porque la verdad es que los números no salen. La agricultura extensiva, altamente mecanizada y dependiente de una aportación importante de fertilizantes permite mantener una población, casi siete mil millones de habitantes en estos momentos, que, de ninguna manera, podría hacerse depender de los jardines de la Victoria o de una agricultura artesanal, sin maquinaria ni abonos estrechamente ligados a la disponibilidad de petróleo barato. No está nada claro que, en un entorno de disponibilidad de energía limitada o muy limitada, uno pueda organizarse la vida y sobrevivir a cuenta de su huerto en el jardín trasero. No, a no ser que disponga también de un AK47 y sepa como utilizarlo.

viernes, 29 de enero de 2010

Jubilación y pensiones

Los intereses a corto plazo de empresas y políticos suelen prevalecer sobre los generales, y eso de forma tan habitual que ya lo consideramos completamente natural. Por eso resulta curioso que el gobierno salga, ahora, con que el sistema de pensiones, en el corazón del estado de bienestar, corre serio peligro, después de haber negado la mayor, la existencia del más mínimo problema en las cuentas de la seguridad social, durante mucho tiempo. Hace tiempo que está claro, para cualquiera con un mínimo de sentido común, que no es posible sostener, indefinidamente, ningún sistema lineal en un entorno finito y las pensiones, claro, no son ninguna excepción. Desde hace más de cien años, una vez más gracias al petróleo, nos distinguimos del resto de los animales, entre otras, pocas, cosas, por vivir mucho más allá de la edad fértil, es decir, por seguir vivos cuando ya no somos útiles, desde el punto de vista de la naturaleza, para nada. Por cuanto tiempo se podía mantener este derroche de recursos, no ha estado nunca claro, pero, parece, que algunas señales de alarma se están encendiendo en los despachos ministeriales y con la suficiente intensidad y alboroto como para que, hasta nuestro gobierno, bendito sea su optimismo, reconozca que algo puede llegar a ir mal, o no tan bien, en esta maravilla de país que nos ha tocado vivir. Agárrense, que vienen curvas.

martes, 26 de enero de 2010

Gestión de riesgos (o algo parecido)

El ejército de los Estados Unidos considera la eventualidad de un Peak Oil y en general, la cuestión energética, como una amenaza potencial para la seguridad de su país. El gobierno chino, incapaz de plantearse otra cosa que el crecimiento compulsivo, lleva tiempo desarrollando una política extraordinariamente agresiva destinada a incrementar sus reservas de petróleo crudo almacenado y a asegurarse, de momento mediante acuerdos y tratados, el suministro procedente de países como Irak y Venezuela, al mismo tiempo que invierte miles de millones en la construcción de un oleoducto, entre el extremo oriente de Rusia y el Noreste de China, capaz de transportar 15 millones de toneladas de petróleo crudo cada año. Algunas ciudades, en Estados Unidos, Inglaterra o Australia han elaborado planes de contingencia destinados a minimizar los efectos de una crisis de suministro. Por aquí, de momento, poca gente ha oído o está interesada en oír hablar de estos asuntos. Se habla, eso sí, de retomar cuanto antes la dichosa senda del crecimiento, pero la energía necesaria para ello se da por descontada sine die.

martes, 19 de enero de 2010

Gobierno: innecesario pero inevitable.

Glosa, e interpretación libre, del texto de Randall G. Holcombe, “Government: Unnecessary but Inevitable” 

La mayor parte de la gente corriente tendría dificultades para contestar si se le preguntara para qué sirve el gobierno. Tampoco tendríamos una respuesta inmediata si la pregunta se la hiciéramos a un ministro, consejero, conseller, diputado o concejal de cualquier administración.

jueves, 14 de enero de 2010

Reflexiones, desordenadas, sobre el ¿final? de la crisis

La crisis del 2008/2009 parece haberse difuminado en el tiempo. Los que pronosticaban el apocalipsis parecen un tanto desorientados y los que confiaban en que la crisis iba a forzar un cambio en el modelo económico y a dar lugar a una nueva sociedad, están empezando a desesperar. El apocalipsis no parece estar en el horizonte inmediato y el cambio en el modelo económico es algo completamente ajeno a los intereses y afanes de los responsables políticos actuales, pero, aunque es verdad que el consumo de petróleo está bajando en los países occidentales, es difícil aumentarlo cuando hay prácticamente un coche por habitante, ni las carreteras ni las ciudades soportan ya más tráfico rodado y el consumo industrial ha disminuido o se ha estancado como consecuencia de la crisis, también lo es que está aumentando y muy deprisa en China y la India y su potencial de crecimiento compensará, con creces, cualquier disminución, tolerable, del consumo en los países de la OCDE.

martes, 12 de enero de 2010

La función exponencial

La falta de comprensión del funcionamiento de la función exponencial es uno de los más graves problemas con los que se enfrenta la humanidad en esta última etapa de la era de la abundancia. Decir que una determinada magnitud está creciendo un 4 o un 5% anual es, exactamente, lo mismo que decir que esa magnitud está creciendo exponencialmente. Y el problema con un crecimiento exponencial es que cuando empieza a ser problemático es ya demasiado tarde para tomar ninguna medida correctora. He aquí un ejemplo (tomado del vídeo del profesor Albert Bartlett,  Arithmetic, population and energy)

domingo, 10 de enero de 2010

Más sobre la pandemia que nunca existió

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, a propuesta del Dr. Wolfang Wodarg, ha admitido a trámite una proposición para investigar y debatir el papel de la OMS y de la industria farmacéutica en el asunto de la falsa pandemia, conocida como gripe A o gripe porcina. A buenas horas. La verdad es que después de lo de la gripe aviar, sobre lo que ya escribí esto en su momento, resulta un auténtico escándalo que, apenas tres años después, hayamos vuelto a las andadas. Los gobiernos y los medios de comunicación, El País, por ejemplo, se han cubierto de gloria una vez más y aquí, como de costumbre, no pasa nada. Salvo que hemos gastado miles de millones en vacunas que no se han utilizado, en el mejor de los casos, o que se han utilizado para nada, arriesgando la salud de miles de personas.

sábado, 9 de enero de 2010

Sorry, I'm a doomer.

Peakistas, doomers, cornucopianos, indiferentes, ignorantes… de todo hay en el debate sobre el peak oil. Personalmente —y aunque quizá fuera preferible el estatus de simple observador— no tengo ningún inconveniente en aceptar, con pocos matices, el de doomer, que, según la Wikipedia (no sé qué haríamos sin ella), es una persona preocupada por la eventualidad de que una escasez de petróleo pueda llevar a una recesión económica severa o a otra Gran Depresión, a la que seguirá inevitablemente una catástrofe maltusiana atribuible a la sobredependencia del petróleo, tanto para el transporte como para la producción agrícola e industrial.

El entorno de la Catedral de Barbastro, con la torre, antiguo alminar de la mezquita árabe, exenta,  los contrafuertes exteriores visibles y todo el perímetro, excepto la fachada sur que da a la parte de atrás del Coso, despejado. Las escaleras de acceso, por la entrada Oeste, quizá estarían mejor con una barandilla o algún otro elemento de protección en el lateral que ahora carece de él, pero, por lo demás, la mejora del conjunto es notable.

miércoles, 6 de enero de 2010

El ocio, de los otros, como recurso

Los que ahora gobiernan Aragón dicen creer —lo que crean realmente es otra cuestión— que vamos hacia un modelo de sociedad que ellos llaman “del ocio”, en la que lo importante será el diseño y la explotación de actividades para rellenar el mucho tiempo que ya no tendremos que dedicar al trabajo: estaciones de esquí, parques temáticos, casinos, circuitos de competición, turismo de montaña, rural o urbano, festivales, fiestas patronales, becerradas y cosas por el estilo; además de carreteras para ir de una juerga a otra y unas pocas industrias —de montaje de automóviles, por ejemplo—, lo más aparatosas y menos necesitadas de ingenio que sea posible.

Año Nuevo ¿Vida nueva?

El precio del petróleo, en estos primeros días de 2010, ha rebasado de nuevo los 80 $/b, y vuelve a ser complicado decidir si eso es bueno o malo. Hay quien lo considera un síntoma de recuperación económica —o la única forma de incentivar la exploración y mejorar la explotación de los yacimientos actuales— y quien lo ve como un obstáculo para la, según ellos, imprescindible vuelta al crecimiento.

viernes, 1 de enero de 2010

ZP presidente, de turno, de la Unión Europea.


Esta entradilla de El País digital de hoy ha dado lugar, como puede verse, a un número importante de comentarios de lectores que, en su mayoría, se tomaban el asunto a chacota. Da la impresión de que el Sr. Zapatero está alejando del PSOE el voto de las clases medias urbanas, por una combinación de mala suerte e incontinencia verbal. Yo no creo que este hombre sea más incompetente que, por ejemplo,  Aznar aunque desde luego, a su gobierno  le falta la frescura y el idealismo de los de Felipe González, que tuvo a casi todo el PSOE y a una parte importante de la sociedad española detrás de él, incluso en los peores tiempos. Zapatero controla el aparato del PSOE y por tanto las listas, por el momento, y por eso detrás de él están sobre todo los que tienen algo que perder que, entre gobierno central,  autonomías y gobiernos locales, son más de lo que a primera vista parece.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Reforma monetaria (I)

Dejando aparte la improbable solución, a medio plazo, de la cuestión energética, lo más urgente desde el punto de vista económico es, sin duda, acometer una profunda reforma del sistema monetario, reforma que la moneda única ha hecho más complicada aún de lo que era antes, al sustraer a los Estados nacionales la capacidad de modificar la cantidad de dinero en circulación.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Drôle d'hiver

Lo de la nieve y el frío no ha sido, en Barbastro, para tanto. Ahora llueve y en esta parte del  país, normalmente seco, la lluvia siempre se agradece, sobre todo porque, aquí, el clima no es, casi nunca, excesivo. Tampoco la gripe a, o como finalmente se llame,  parece haber derivado en la pandemia que se nos anunciaba.  El petróleo crudo ha vuelto a superar los 75$/b y va, de nuevo,  camino de los ochenta,  la crisis ha entrado en una especie de punto muerto que, según el gobierno, es la primera señal de que lo peor ya ha pasado y sólo nos queda esperar que las luces que, según ellos,  se ven al final del túnel, no sean las de otro tren que viene en dirección contraria por la misma vía. El problema, claro, es que el gobierno cree firmemente que eso es lo que tiene que decir para inducir el optimismo que considera imprescindible. De lo que vaya a ocurrir en realidad, de lo que ha ocurrido o esté ocurriendo ahora mismo, ni el gobierno ni la oposición parecen tener la menor idea.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Nieva, pero poco.

La nieve recién caída tiene un aspecto deslumbrante, en todos los sentidos de la palabra y sobre todo en el literal, que pierde en cuanto se la empieza a pisotear. Afortunadamente la nevada de hoy, aunque a las ocho de la mañana parecía bastante aparatosa, está desapareciendo de las calles sin dejar, durante días, el asqueroso barrillo de otras ocasiones y no sin antes haber hecho pasar un buen rato al personal que se divierte con cualquier cosa. Seguro que en Moscú, por ejemplo, no les hace tanta gracia

domingo, 20 de diciembre de 2009

Copenhague 2009

Como era de esperar, la cumbre de Copenhague no ha resuelto nada. La economía se ha globalizado pero el mundo carece de recursos globales para enfrentarse a la madre de todas las crisis: somos demasiados y estamos agotando nuestro crédito. El calentamiento del planeta, cualquiera que sea su causa, es, seguramente, un hecho, aunque -8º al otro lado de la ventana, a las 9 de la mañana del 20 de diciembre, a 42º de latitud norte, puedan hacer pensar otra cosa a los más jóvenes o desmemoriados, pero no es el principal problema ni el más acuciante. Cada vez está más claro, son datos de la IEA, al alcance de cualquiera, que el pico de petróleo ya ha llegado, que estamos en el principio del fin de la era de los combustibles fósiles, abundantes y baratos, en la que se basa nuestro modo de vida y que no tenemos con qué reemplazarlos. Los llamados cornucopianos, por su confianza en el cuerno de la abundancia, que tienen bastante audiencia entre los llamados líderes mundiales, en la actualidad poco más que politiquillos de tres al cuarto, con una capacidad de maniobra prácticamente nula, siguen contabilizando como petróleo extraíble el que, suponen, está en el fondo del Atlántico o en cualquier pedrusco más o menos grasiento, encontrado o por encontrar, en los bosques de Canadá, sin la menor consideración hacia los costes de extracción, que cuentan sólo en dinero y no en energía, agua y otros recursos finitos. Se podría mitigar, no eliminar, el problema reduciendo, drásticamente, el consumo, lo que al mismo tiempo frenaría el deterioro atmosférico, terrestre y marítimo del planeta, pero en Copenhague han dejado claro que eso, por las buenas, no va a ocurrir. El crecimiento, con renovados bríos, está, dicen, a la vuelta de la esquina y no lo van a comprometer con medidas impopulares, cuyo principal y probablemente único resultado, sería apearlos a ellos del coche oficial.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Optimistas que somos.

El gobierno y la banca creen, o fingen creer, que lo que hace falta es encarar la crisis, y los problemas en general, con renovadas dosis de optimismo. Porque un empresario optimista será mucho más proclive a contratar trabajadores que otro al que un, seguramente injustificado, pesimismo le lleve a no ver ningún futuro a su empresa.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Un poco de niebla sobre el río.

Aunque tarde y muy poco a poco, algunas de las viejas manifestaciones del invierno del Somontano se están haciendo notar, ya mediado el mes de diciembre. La niebla, por ejemplo, que ayer por la noche le daba este aspecto al cauce del río Vero, a sus orillas y a los puentes, iluminados para la Navidad. Parece que mañana llega, por fin, el frío de verdad y una locutora de televisión ha dicho, creo que me miraba a mí, que los que estaban suspirando por el invierno iban a tener ocasión de lamentarlo. No será para tanto. Hace años que no es para tanto.

Democracia (III)

Etimológicamente, democracia es el gobierno del pueblo. El diccionario de la Real Academia es algo más prudente y define la democracia como doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, en primera acepción, o como predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado, en la segunda.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Pico de Petróleo (II)

En Inglaterra, a finales del siglo XIX, se produjo una combinación de factores —entonces visibles a escala local— similar a la que hoy amenaza con complicarnos la vida. El uso masivo de carbón en la industria, la calefacción y el transporte ferroviario había vuelto irrespirables las ciudades industriales. Incluso Londres vivía bajo un smog que se confundía con su niebla tradicional. Al mismo tiempo, la mayoría de los grandes yacimientos había superado su pico de producción y entraba en una decadencia irreversible.

martes, 8 de diciembre de 2009

Cambio climático y Peak Oil


Un níspero en flor a primeros de diciembre, la foto es de esta tarde, no es, o no era, algo habitual porque, a estas alturas del otoño, debería estar haciendo bastante frío y lo normal es que los árboles no florezcan cuando hace frío. Esto de ahora es un síntoma, junto con la elevación del nivel del mar y otras fruslerías, de lo que llamamos cambio climático, ahora identificado como una amenaza, una más, para la complicada relación entre Gaia y sus inquilinos más sucios y ruidosos. Creo que ya queda poca gente que niegue la evidencia: el clima está cambiando y el planeta se está desertizando a buen ritmo, comprometiendo su capacidad para alimentar a seis mil quinientos millones de personas. Las discrepancias, que las hay, están en identificar el origen de esta perturbación. Hay quién cree que hay que atribuirla a la acción del hombre y quién cree que tiene que ver con el comportamiento cíclico del clima. El asunto no es baladí: sólo si admitimos que tenemos algo que ver podremos, podrán los que se han reunido en Copenhague, acordar alguna medida para limitar en lo posible las actividades que supuestamente contribuyen a acelerar el cambio. Y si no, no hay ninguna razón para modificar nuestro comportamiento o, al menos, ninguna inducida por este problema. Parece, supongo que afortunadamente, que la corriente mayoritaria se inclina por considerar que el riesgo es lo suficientemente grande como para llegar a algunos acuerdos relativos, por ejemplo, a la reducción de la emisión a la atmósfera de los denominados gases de efecto invernadero. Claro que su cumplimiento no será, probablemente, cosa sencilla. Emitir menos gases, en la industria o en el transporte, es un objetivo que puede alcanzarse por la vía de mejorar los motores de combustión interna o por la de reducir su uso. La primera medida tropezará con la paradoja de Jevons: las mejoras en la eficiencia provocan, siempre, un aumento del consumo y la segunda con una economía que no se plantea alternativas al crecimiento. Puede que el Peak Oil nos obligue, por la vía de hecho, a reducir el consumo de petróleo pero, durante algún tiempo al menos, eso supondrá un aumento del consumo de carbón, mucho más contaminante y además, el final del petróleo barato, será un acontecimiento que, desgraciadamente, no podrá considerarse una solución a ningún problema sino el inicio de uno bastante serio a cuyo lado el cambio climático, o al menos sus primeras manifestaciones,  podría parecer un juego de niños.