Catedral de Barbastro, Museo diocesano, Obispado, Ayuntamiento, Residencia de las Hermanitas de los ancianos desamparados, Escolapios, Uned, el Coso. En la esquina superior derecha el puente del Portillo y el Vero.
Catedral de Barbastro, Museo diocesano, Obispado, Ayuntamiento, Residencia de las Hermanitas de los ancianos desamparados, Escolapios, Uned, el Coso. En la esquina superior derecha el puente del Portillo y el Vero.
La democracia, entendida como un mecanismo institucional para la participación ciudadana en la toma de decisiones colectivas, es un sistema complejo que se ha convertido en un pilar fundamental en las sociedades contemporáneas. No obstante, su aplicación y evolución en el contexto actual plantea numerosas tensiones y desafíos que requieren un análisis crítico y profundo. En este ensayo se revisan las problemáticas inherentes a la democracia contemporánea, fundamentadas en la discusión de sus limitaciones y patologías, inspiradas en el análisis presentado en el documento “Anatomía patológica de una democracia (II)” de Fernando del Pino Calvo Sotelo, que ofrece una visión crítica sobre el estado de la democracia en nuestros días.
| Fachada posterior del Instituto |
Yo
Tengo la impresión de que el sistema que llamamos civilización está llamado, por muchas razones, a un próximo colapso.
MPLN
La idea de que nuestra
civilización podría estar encaminada hacia un colapso ha sido una preocupación
recurrente a lo largo de la historia, y hoy en día hay múltiples factores que
parecen alimentar ese temor. Algunos de los más citados incluyen el cambio
climático, la sobreexplotación de recursos naturales, las desigualdades
económicas, los conflictos geopolíticos, y la creciente dependencia de sistemas
tecnológicos complejos y frágiles.
Barbastro tiene, sin duda, numerosos
puntos fuertes; empresarios capaces, técnicos cualificados, profesionales
competentes, una infraestructura sanitaria de alto nivel, dos institutos, un
centro universitario bien dotado de medios y personal, un comercio todavía
pujante, una actividad cultural nada desdeñable… y, sin embargo, está perdiendo
fuelle. Objetivamente y sin necesidad de entrar en comparaciones que, como se
sabe, son odiosas. La ciudad se mantiene, pero ya no es atractiva para las
nuevas generaciones ni para los profesionales que buscan un lugar para
desarrollar su proyecto de vida. El acto organizado anualmente por el
ayuntamiento y los centros educativos para ‘despedir’ a los estudiantes de
bachillerato y formación profesional es extraordinariamente simbólico. Será
todo lo emotivo que se quiera, pero es, efectivamente, una despedida. Muchos, la
mayoría, y en todo caso más de los que sería deseable, no volverán, y la ciudad
dará cada año un nuevo paso hacia el envejecimiento y la ruina.
Hace muchos años en este país no había
libertad de prensa. No era una cosa que la mayoría de la gente echara de menos
y, además, las cosas importantes pasaban siempre en el extranjero. La guerra de
Vietnam ocupó la primera página durante años, también la revuelta estudiantil
de 1968 o el bloqueo de Berlín: la vida y milagros de los duques de Windsor,
los príncipes de Mónaco o los reyes de Bélgica; los festivales de Eurovisión,
de Benidorm y de lo que fuera. También el turismo que, como ahora y a pesar de
que los turistas eran menos y no estaba aún de moda controlar los porcentajes
de ocupación de hoteles y chiringuitos, ya empezaba a ocupar una parte
importante de las noticias de prensa.
La guerra empezó a las 5 en punto. Todo terminó a las 5:10 para los habitantes de la gran ciudad. Allí no hubo ganadores ni supervivientes. Sólo perdedores muertos. Había otras ciudades más pequeñas, pero estaban en silencio. Un silencio espeso, cortado en algunas zonas por el desagradable sonido emitido por algunas palomas urbanas que, inexplicablemente, habían sobrevivido. Los que no habían sido alcanzados por las explosiones, que salían poco a poco de los sótanos donde les había sorprendido el ataque, tendrían pronto sobradas razones para lamentar seguir vivos.
Ayer volví a ver una vieja película sobre el desmantelamiento, hace más de treinta y cuatro años, del muro de Berlín. En las fotos y películas, tomadas aquel 9 de noviembre de 1989, pueden verse las caras, iluminadas por la emoción, de gentes conscientes de que estaban viviendo un momento histórico: el final de cuarenta años de régimen comunista en la mitad oriental de la antigua Alemania. Un régimen que se venía abajo sin resistencia, simplemente por el hastío que provocaba un sistema que, en todo ese tiempo, no había cumplido la mayoría de sus promesas ni producido nada más que miseria y muerte. Hastío agudizado por el contraste con la casi insultante prosperidad que había alcanzado la otra mitad del país, hacia la que tantos habían intentado huir, pagando muchas veces con la cárcel, y hasta con la vida, el intento.
Margarita Robles, flamante ministra de Defensa del no menos flamante —y antaño impredecible— gobierno progresista de coalición de España, presidido por Pedro Sánchez, ha tenido a bien traer a colación la «amenaza real» de una guerra con Russia y la posibilidad de que los misiles balísticos rusos alcancen objetivos españoles.
No sé si finalmente habrá guerra o no. Probablemente sí, al menos desde un punto de vista estadístico. Europa lleva sin una gran guerra desde 1945, si pasamos por alto la Guerra Fría, que finalizó, a todos los efectos, con la supuesta derrota y desmembración del bloque soviético en los años noventa del siglo pasado; las guerras de los Balcanes; y la actual guerra entre Rusia y Ukraine.

La Peña Miguel Cebollada ha otorgado a La Bodega de Chema de Zaragoza el premio al mejor restaurante de Aragón. Muy merecido, por cierto. Enhorabuena a Alfredo Abadía y a todo su equipo. La foto de la izquierda corresponde a una comida de amigos: 4 barbastrenses y un riojano y una burgalesa que como si lo fueran, celebrada el pasado día 9.
La presidenta de la Comisión Europea,
Señora Von der Leyen, cree que Europa debe prepararse para la guerra y según El
País, a cuatro columnas en la primera edición del domingo pasado, Europa ya se
está preparando para ese escenario. Como quiera que en Europa ya hay, desde
hace algo más de dos años, una guerra en territorio ucraniano es de suponer que
no se refieren a esa guerra, en su estado actual, sino a una extensión,
una escalada en términos militares, que implique a Europa y a Estados Unidos,
aunque esto último puede depender de quien gane allí las elecciones en
Noviembre.
La perforación del pozo de ‘hidrógeno
natural’ cerca de Monzón empezará en 2024, es decir, este mismo año, con una
inversión de 12 millones de Euros. Hidrógeno ‘natural’ que según los
participantes en esta rueda de prensa, ‘siempre ha estado ahí’ y que se obtiene
directamente de un depósito subterráneo sin más que perforar en el lugar
adecuado. En realidad es algo, la existencia de un depósito de hidrógeno en estado
natural, que no parece demasiado probable ni hay demasiados precedentes. Viniendo de otra fuente no habría más remedio que contemplar todo el asunto con cierta prevención y algo de escepticismo,
pero nunca se sabe. También los cincuenta casinos y cuarenta millones de visitantes anuales de Gran Scala, en Ontiñena parecían un cuento y al
final…
Nuestro sistema de salud está, como
tantas otras cosas, al borde del colapso. Los médicos de atención primaria,
antes llamados de cabecera y ahora de familia, están desbordados y son claramente
insuficientes para la demanda actual. Un problema que la puesta en marcha,
cuando se realice y si se lleva a cabo, de un nuevo centro de salud hará aún
más evidente: más y mejores espacios para los mismos o incluso menos médicos.
En el caso de los especialistas, la situación es aún peor; las listas de espera
en el hospital de Barbastro en algunas especialidades alcanzan niveles muy preocupantes
y la atención prioritaria que hasta ahora se presta, por ejemplo, a los
afectados por cáncer, parece estar en riesgo por falta de oncólogos en la
plantilla.