sábado, 29 de enero de 2005
martes, 8 de junio de 2004
lunes, 4 de octubre de 1999
La autovía: ¿Una apuesta inteligente?
Se dice con frecuencia, por parte de los políticos entre otros, que la construcción de nuevas carreteras es un incentivo para el crecimiento económico y resulta positivo para el empleo. Sin embargo, un estudio de la Comunidad Económica Europea, en colaboración con la Federación Europea para el Transporte y el Medio Ambiente (96.7832.011/e Roads and Economy, State-of-the-art report), no ha encontrado fundamentos para semejante aseveración. De hecho, se ha concluido que un incremento generalizado de la inversión en este tipo de infraestructuras carece de base económica. Por otra parte, el informe GEO 2000, elaborado por la UNEP y publicado recientemente, ha identificado al cemento y a los automóviles como los principales responsables del —técnicamente irreversible— deterioro ambiental generalizado de la Tierra.
El noveno informe del Select Committee on Environment, Transport and Regional Affairs del Parlamento Británico (Integrated Transport White Paper) atribuye a decisiones erróneas, basadas en una deficiente planificación, el estado actual —diagnosticado como grave— del transporte en el Reino Unido. El documento, subtitulado «Planificación y uso de la tierra y reducción de la necesidad de viajar», establece la necesidad de incluir una recomendación del RTPI (Instituto Real para la Planificación de las Ciudades): «El Instituto cree que la reducción de la necesidad de viajar, proporcionando un marco en el cual la gente tenga posibilidades reales de optar por desplazarse con menos frecuencia, debe ser un objetivo central de la política local y de transportes para un crecimiento sostenible».
La actual política de inversión masiva en autopistas y autovías permite sustentar un desastre conocido como «planificación dispersa», según la cual la distancia que separa la residencia del lugar de trabajo, del hospital o de los lugares de ocio es indiferente. Esta política incluye, además, el aumento deliberado del tráfico de mercancías como parte de una directiva (An outline of the Trans-European Transport Network) destinada a incrementar la actividad económica y fomentar la competencia internacional, centralizando la producción en un número reducido de lugares y reduciendo el empleo total en todos los sectores. Los sistemas de transporte (la inmensa mayoría basados en el automóvil y el camión) son lo suficientemente baratos como para hacer rentable la manufactura y la distribución a escala continental.
Tendremos —hay pocas dudas al respecto— una autovía a medio plazo (cuatro, cinco o más años), cuyo principal efecto económico será facilitar los desplazamientos a Zaragoza o a Lérida, lo que perjudicará aún más al comercio local y nos obligará a comprar y mantener vehículos cada vez más rápidos, más caros, más contaminantes y más peligrosos. Una autovía que nos ha caído encima sin que nadie se haya tomado la molestia de discutir otras alternativas más baratas, más eficientes y de mucho menor impacto ambiental. ¿Por qué no un tren de Pamplona a Lérida? En lugar de eso, tendremos mucha suerte si el AVE, que apenas rozará el sur de la provincia y que aún no está claro si parará en Zaragoza, no es utilizado como excusa para suprimir definitivamente la estación de Monzón que, según parece, ya ha sido reclasificada como apeadero.
En fin, parece que ahora se trata solo de discutir, en reuniones más o menos festivas, el número de kilómetros que nos separarán del nuevo engendro. Las autovías, que aparentemente sirven para unir puntos remotos, limitan severamente la comunicación entre puntos antes próximos, pero situados en lados opuestos de su eje, y restringen la movilidad de personas que no disponen de vehículo o que prefieren andar o ir en bicicleta. En este sentido, una apuesta inteligente sería no insistir demasiado en aproximar la autovía. Por el contrario, sería bueno contar con las grandes posibilidades que un hinterland bien planificado y organizado, como el que quedaría entre Barbastro y la nueva carretera, tendría para el desarrollo futuro de la ciudad.
jueves, 27 de diciembre de 1990
Nota de prensa. Presupuesto para 1991
🗞️ NOTA DE PRENSA
La Diputación de Huesca presenta el presupuesto para 1991: inversión, control del gasto y apoyo a los municipios
Huesca, 27 de diciembre de 1990
La Diputación Provincial de Huesca ha aprobado su presupuesto para el ejercicio 1991, con un importe total de 11.939 millones de pesetas, equilibrado en ingresos y gastos. Este presupuesto representa casi el doble del que se gestionó en 1987 y refleja el esfuerzo de la institución por modernizar la gestión financiera, impulsar la inversión pública y reforzar su papel como apoyo fundamental de los ayuntamientos del Alto Aragón.
El diputado de Hacienda, Carlos Gómez Mur, ha destacado que este es el último presupuesto de la actual corporación y supone “una síntesis de los avances realizados y de los retos financieros que marcarán el futuro inmediato de la institución”.
🔍 Datos destacados:
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El gasto en inversiones reales supera los 3.825 millones de pesetas, destinándose a infraestructuras, redes viarias, cooperación municipal y mejora de servicios públicos.
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Más del 70% de la inversión se realiza en colaboración con otras administraciones, incluidos el Gobierno de Aragón, el Estado y, por primera vez, la Comunidad Económica Europea, que aportará un 3,5%.
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El gasto en transferencias a Ayuntamientos y entidades sociales y culturales crece un 118% respecto a 1987, lo que refuerza el papel de la Diputación como apoyo clave a los municipios.
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Para compensar la reducción de transferencias del Estado y mantener la inversión, se recurre a financiación externa, que ha crecido un 470% desde 1987.
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El ahorro bruto, que mide la capacidad de invertir con recursos propios, cae bruscamente, lo que obliga a reforzar el control del gasto y modernizar la gestión financiera.
🧭 Objetivos estratégicos
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Contención del gasto corriente.
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Incrementar la eficiencia en la ejecución presupuestaria.
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Reforzar la cooperación institucional.
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Reclamar un sistema de financiación más justo y estable para las diputaciones.
Gómez Mur concluye: “Este presupuesto es exigente, responsable y comprometido con los municipios del Alto Aragón. Apostamos por mantener el esfuerzo inversor sin comprometer el futuro financiero de la Diputación.”
El presupuesto para 1991 de la Diputación de Huesca
He recuperado esta presentación del último presupuesto que elaboré para la Diputación de Huesca por su interés histórico y sociológico y también por su realismo y autocrítica, no demasiado habituales en documentos públicos de esta naturaleza. En realidad, no creo que nadie le prestara demasiada atención en su momento, después de todo yo era un diputado saliente cuya opinión iba a dejar de tener interés en poco tiempo, ni que a nadie le interese demasiado en el futuro, pero aquí queda.
PRESENTACIÓN
INTRODUCCIÓN
El Presupuesto de la Diputación de Huesca para 1.991
contempla una previsión de ingresos por importe de once mil novecientos treinta
y nueve millones doscientas mil pesetas y una autorización de gastos por la
misma cifra. Parece oportuno incluir en el análisis presupuestario que sigue
algunas referencias a los presupuestos preventivos del año 1.987 y siguientes
por lo que suponen de cambio en la estructura financiera de la Diputación y
porque el del año 1.987 fue el último de los elaborados por la anterior corporación,
al igual que el de 1.991 es el último de los elaborados por el actual equipo de
gobierno.
