jueves, 3 de abril de 2025

Aranceles

Lo novedoso de la política proteccionista anunciada ayer por Mr. Trump es el aparente desequilibrio de su promotor. No es la primera vez que un presidente de Estados Unidos busca en los aranceles la solución a los problemas —reales o imaginarios— de su economía.

La Ley Smoot‑Hawley, oficialmente conocida como Tariff Act of 1930, fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos el 17 de junio de 1930, durante la presidencia de Herbert Hoover. Su objetivo principal era proteger a los agricultores y a las industrias estadounidenses de la competencia extranjera, que se percibía como una amenaza tras la caída de los precios agrícolas y el inicio de la Gran Depresión. La ley lleva el nombre de sus impulsores: el senador Reed Smoot, de Utah, y el representante Willis C. Hawley, de Oregón, ambos republicanos.

En concreto, la ley aumentó los aranceles sobre más de 20.000 productos importados, elevando las tasas promedio del 38% —establecido por la Tariff Act de 1922— a cerca del 60%. Algunos ejemplos incluyen incrementos drásticos como el arancel sobre el trigo, que pasó de 42 centavos a 60 centavos por bushel, o el de la mantequilla, que casi se duplicó. La idea era incentivar el consumo de bienes nacionales y dar un respiro a los productores locales, especialmente en un momento de desempleo creciente y colapso económico.

Sin embargo, el resultado fue desastroso. Otros países respondieron con aranceles retaliatorios contra productos estadounidenses, lo que hundió las exportaciones de EE. UU. en más de un 60% entre 1929 y 1933. El comercio global, que ya estaba tambaleándose, se desplomó: según datos históricos, el valor del comercio internacional cayó de 36.000 millones de dólares en 1929 a 12.000 millones en 1932. Economistas como Irving Fisher y, más tarde, Milton Friedman, argumentaron que Smoot-Hawley no solo empeoró la Depresión en EE. UU., sino que la extendió globalmente al fracturar los mercados.